El exministro socialista António José Seguro ha quedado este domingo en primera posición en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Portugal y se disputará la jefatura del Estado en una segunda ronda prevista para el próximo 8 de febrero, al no alcanzar la mayoría necesaria para ser proclamado presidente.
Con el 99,64% de los votos escrutados, Seguro ha obtenido el 31,14% de los sufragios, por delante del líder ultraderechista André Ventura, que ha alcanzado el 23,48%, una ventaja que se ha ido ampliando a lo largo del escrutinio. El resultado confirma que la izquierda conserva capacidad de movilización tras varios reveses electorales recientes, aunque sin lograr una victoria definitiva en primera vuelta.
Durante la campaña, Seguro ha situado la defensa de la sanidad pública en el centro de su discurso, en un contexto de fuerte preocupación social por el estado del Sistema Nacional de Salud. Con un tono serio pero cercano en el trato directo con los votantes, ha insistido en que la sanidad será su “primera prioridad” si llega a la Presidencia, subrayando que, aunque no existen soluciones milagrosas, sí pueden adoptarse respuestas inmediatas desde el ámbito gubernamental. En ese marco, ha defendido el papel del jefe del Estado como impulsor de consensos y compromisos duraderos.
Del núcleo de Guterres
No obstante, su trayectoria política sigue generando recelos en parte de la izquierda. Algunos sectores le reprochan su papel durante los años de la troika, cuando, como secretario general del Partido Socialista, se abstuvo para permitir la aprobación de los Presupuestos de 2012 del Gobierno conservador de Pedro Passos Coelho, que incluían recortes como la supresión de las pagas extra de vacaciones y Navidad.
A sus 64 años, Seguro es profesor de Teoría del Estado y Pensamiento Político y Social en la Universidad Autónoma de Lisboa y había permanecido en un segundo plano en los últimos años, dedicado a la docencia. Nacido en Penamacor, cerca de la frontera con Extremadura, es licenciado en Relaciones Internacionales y se incorporó muy pronto al Partido Socialista, donde fue secretario general de Juventudes Socialistas entre 1990 y 1994 y diputado nacional, integrado en el núcleo político de António Guterres.
Formó parte de los dos Gobiernos de Guterres entre 1995 y 2002, primero como secretario de Estado adjunto y después como ministro adjunto del primer ministro. Posteriormente fue eurodiputado y coautor del informe sobre el Tratado de Niza, en el que se mostró crítico con lo que consideraba una falta de ambición en la integración europea. De regreso a Portugal, ejerció como líder parlamentario del PS y más tarde como secretario general del partido durante los años de la crisis financiera, hasta que perdió las primarias frente a António Costa, entonces alcalde de Lisboa.
Heredero de Soares
La candidatura de Seguro ha contado con el apoyo explícito del Partido Socialista, aunque el propio candidato ha subrayado en campaña su perfil “suprapartidista” y ha insistido en que es él quien toma las decisiones sobre su carrera presidencial. En los actos públicos se ha mostrado cómodo en el contacto directo, especialmente con los jóvenes, alternando su habitual tono didáctico con gestos más distendidos.
A lo largo de la campaña también ha hecho hincapié en las funciones y límites del cargo presidencial, explicando de forma reiterada la ausencia de prerrogativas ejecutivas y defendiendo un papel institucional frente a propuestas más intervencionistas de otros aspirantes. En uno de los actos simbólicos de su recorrido electoral, entró en una librería para adquirir una biografía de Maria Barroso, esposa del expresidente Mário Soares, lo que llevó a algunos de sus seguidores a corear el lema “Seguro é fixe”, en referencia directa al eslogan utilizado por Soares en la campaña presidencial de 1986.
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