Vivimos en una era de incertidumbre y peligrosidad. Este jueves avanzamos un paso más hacia el abismo. Expira el último tratado de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia, el nuevo START (Strategic Arms Reduction Treaty). El Papa León XIV ha realizado un llamamiento "para evitar una nueva carrera armamentística que amenace aún más la paz entre las naciones".

Estados Unidos condiciona la firma de un nuevo tratado, ya que este no se puede prorrogar, a la inclusión de China. Así lo ha dicho el secretario de Estado, Marco Rubio, unas horas antes de su extinción. "El presidente Trump ha sido claro en el pasado en que, para lograr un verdadero control de armas en el siglo XXI, es imposible hacer cualquier cosa que no incluya a China", ha dicho Rubio este miércoles.

Hasta el momento el líder chino, Xi Jinping, se ha negado a sumarse, con el argumento de que su arsenal es diez veces menor que el ruso y el de Estados Unidos. Xi Jinping y el líder ruso, Vladimir Putin, han mantenido una videollamada, y también Trump ha hablado con Xi. No hay constancia de que hayan tratado sobre el control de armas nucleares. Rusia lleva mucho tiempo defendiendo que cualquier futuro tratado de control de armas debería incluir a Francia y al Reino Unido, las potencias nucleares de Europa.

Temor a una escalada nuclear

Los expertos temen que Rusia y EEUU dupliquen en los próximos meses el despliegue de cabezas nucleares. "A no ser que ambos países acuerden mantener los límites de sus fuerzas, el mundo entrará en una fase de potencialmente incontenible escalada nuclear, que será más compleja que la carrera armamentista de la Guerra Fría dadas las dinámicas de la expansión nuclear de China y las desestabilizadoras tecnologías emergentes", advierte la organización estadounidense Nuclear Threat Initiative, según informa Efe.

Las dos potencias cuentan con 5.459 (Rusia) y 5.177 (EEUU) cabezas nucleares, respectivamente, aproximadamente el 87 % del total mundial, pero seis veces menos que antes de la firma del primer START en julio de 1991. Se limitaban a 6.000 las ojivas nucleares. Lo firmaron George H.W. Bush y Gorbachov, apenas cinco meses antes de la caída de la Unión Soviética. Las conversaciones habían comenzado en los 70 con Richard Nixon y Leonid Brezhnev, y Ronald Reagan y Mijail Gorbachov las dieron un impulso en su encuentro en Ginebra en 1985.

El Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, conocido como Nuevo START y firmado en 2010 en Praga, era uno de los pocos acuerdos diseñados para ayudar a prevenir una guerra nuclear catastrófica. Lo firmaron Barack Obama y Dmitry Medvedev.

En qué consiste el nuevo START

El tratado limita a Estados Unidos y Rusia a 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas en 700 sistemas vectores nucleares desplegados (aviones, misiles balísticos intercontinentales y misiles lanzados desde submarinos) y a 800 lanzadores nucleares desplegados y no desplegados de aquellos misiles y aviones que pueden lanzar armas nucleares. Establecía cierta transparencia, incluyendo la transferencia de datos, las notificaciones y las inspecciones in situ.

La expiración del tratado marca el fin de la cooperación en materia de control de armas entre Washington y Moscú, que contribuyó a poner fin a la Guerra Fría. El exjefe de las fuerzas armadas británicas, el almirante Sir Tony Radakin, ha advertido de que la arquitectura y los marcos que ayudaban a mantener la seguridad mundial "ahora corren el riesgo de desmoronarse", según informa la BBC. En un discurso pronunciado el año pasado, describió el colapso de estos tratados clave de control de armas como "uno de los aspectos más peligrosos de nuestra seguridad mundial actual", junto con "la creciente importancia de las armas nucleares".

Dmitry Medvedev, que firmó el tratado Nuevo Start en 2010, ha dicho que su expiración debería "alarmar a todo el mundo". A Medvedev le gusta amenazar con el recurso a las armas nucleares cada vez que los aliados de Ucrania se muestran firmes frente al Kremlin. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha quitado importancia al fin del Nuevo START: "Si expira, expira… Simplemente haremos un acuerdo mejor", decía al New York Times.

Misiles hipersónicos

Darya Dolzikova, investigadora principal del Programa de Proliferación y Política Nuclear del RUSI, con sede en el Reino Unido, ha dicho a la BBC que la expiración del Nuevo START es "preocupante, porque hay factores en ambos lados que impulsan la expansión de sus capacidades estratégicas". Tanto Estados Unidos como Rusia están modernizando actualmente sus fuerzas nucleares y aumentando sus capacidades estratégicas. De hecho, la carrera armamentística ya está en marcha.

Rusia también ha estado desarrollando nuevas armas diseñadas para superar las defensas aéreas. Entre ellas se encuentran el Poseidón, un nuevo torpedo submarino autónomo intercontinental, armado con energía nuclear, y el Burevestnik, un misil de crucero armado con energía nuclear.

Estados Unidos, Rusia y China están desarrollando misiles hipersónicos de largo alcance que pueden maniobrar a velocidades de más de 6.437 km/h) y son mucho más difíciles de derribar.

El Tratado de No Proliferación Nuclear

Aunque el Nuevo START expire, la obligación legal de Rusia, Estados Unidos y otros Estados poseedores de armas nucleares de negociar el desarme nuclear y el fin de la carrera armamentística no ha desaparecido. Esta obligación se deriva del Tratado de No Proliferación Nuclear, adoptado en 1968 y prorrogado indefinidamente en 1995. La próxima Conferencia de Revisión de este Tratado tendrá lugar en abril-mayo en Nueva York, y es entonces cuando los Estados poseedores de armas nucleares deberán explicar los progresos que han realizado en la aplicación del Tratado en los últimos cinco años y cómo pretenden llevar adelante este compromiso en los próximos cinco años.

"En momentos de gran tensión entre las naciones, las medidas de desarme son aún más importantes. La grave situación actual de la seguridad internacional, en lugar de servir de excusa para la inacción, debe impulsar la adopción de medidas urgentes en materia de desarme", señala la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN).