Ha salido con la dignidad intacta después de 426 días en el Helicoide, una de las cárceles más temidas del régimen chavista. Jesús Armas cumplió 39 años en prisión el pasado 7 de enero. Ya sabía entonces que EEUU había capturado a Nicolás Maduro pero la incertidumbre era tal, que confiesa que fueron los días más angustiosos. Tenían retazos de información sobre lo sucedido el 3 de enero. Aún así recuerda que algo intuyeron porque cuando escucharon las explosiones los presos empezaron a canta el himno nacional y a gritar contra la dictadura.
Jesús Armas fue el coordinador de organización de la campaña electoral de María Corina Machado y Edmundo González en Caracas. Tuvo mucho que ver con la recopilación de las pruebas definitivas que dejaron en evidencia a Maduro en la jornada del 28 de julio de 2024 cuando se atribuyó una victoria que nunca sucedió. Por ello los chavistas tenía en el punto de mira a este ex concejal. También porque nunca dejó de manifestarse en las calles. Cuando en diciembre de 2024 vio que Diosdado Cabello le nombraba con insistencia en su programa, Con el Mazo Dando, supo que acabaría encarcelado.
Confiesa que temía no volver a ver con vida a su padre, que acaba de cumplir 90 años. Estaba con su madre, octogenaria, cuando le anunciaron su excarcelación el domingo. Es hijo único. El orgullo de un matrimonio comprometido con la libertad de Venezuela. Su pareja, Sairam Rivas, es también una activista volcada en la lucha contra los abusos de derechos humanos.
Pregunta.- ¿Cómo ha pasado estos primeros días fuera de la cárcel? ¿Cómo se encuentra?
Respuesta.- Han sido días muy abrumadores. No he tenido un minuto de descanso. Al salir de la prisión me encontré con los vecinos y activistas en la calle. También vi a Juan Pablo Guanipa pero al saber que le volvían a detener eso me generó mucha angustia por él, por su familia y por mí, porque el próximo podía ser yo. Eso me planteó un dilema sobre qué hacer. Decidí que tenía que seguir alzando la voz por los que continúan presos porque tengo una responsabilidad con ellos. Y poner mi talento y mi energía para conseguir la transición a la democracia.
Voy a seguir alzando mi voz por los que continúan presos porque tengo una responsabilidad con ellos"
P.- ¿Qué sensación tuviste al salir del Helicoide?
R.- Cuando me llevaron al Helicoide, no vi la entrada porque iba en un camión. No entendía bien dónde estaba. Durante 13 meses mi mundo iba del portón de la cárcel a mi celda. Me impresionó ver la ciudad y la entrada al Helicoide. Me di cuenta de todo lo que tenía subir mi familia todas las semanas para llevarme ropa limpia o algo de comer. Tenía que asimilar que la pesadilla se había acabado. Esa noche la pasé en vela y me levanté pronto. Vi el amanecer y me di cuenta de que era el primero desde que estaba en prisión. No tenía ventana en mi celda. Fue el mejor amanecer de mi vida.
P.- ¿Cuándo sabes que te vas a excarcelar? ¿Te lo creías?
R.- Sí, sí, me lo creía. Vi que habían liberado a uno de mis compañeros. Luego me dijeron que iban a liberar a otro. Cuando estaba en la sala de visitas el subdirector del centro de reclusión me informó que tenía que ir al chequeo médico. Recogí mis cosas y fui a despedirme de otros compañeros. Luego nos llevaron a mi madre y a mí a la casa de mis padres.
P.- Qué dura experiencia y qué admirables tus padres.
R.- Yo no soy producto del azar. Mis decisiones tampoco. Soy hijo de la dignidad de mis padres. Ellos lo han pasado mal. Mi padre pasó por una depresión. Para mi madre fue muy duro. Pero lo llevaron con mucha dignidad porque entienden mi lucha. Y ahora más que nunca. Esta experiencia nos ha fortalecido como familia. También nos ha unido con amigos que nos han acompañado en el proceso.
Me encontré en una celda con cuatro paredes blancas. Esposado y solo durante horas. Sin nada. Ahí libré una batalla conmigo mismo"
P.- ¿Qué ha sido lo más duro del cautiverio? Al principio fuiste torturado. ¿Fue eso lo peor?
R.- Los cuatro días después de mi captura es cuando me torturan y me interrogan. Eso fue muy duro, pero lo peor vino luego. Me encontré en una celda con cuatro paredes blancas, con una silla blanca. Esposado y solo durante horas. Sin nada. Ahí libré una batalla conmigo mismo. Traté de darle sentido a lo que estaba viviendo. Y también pasé diez meses sin contacto con mi familia ni con el mundo exterior. Soy hijo único y mis padres son mayores. Mi mayor temor era que muriera mi padre mientras estaba yo dentro.
P.- En los interrogatorios, ¿qué querían saber?
R.- Querían saber dónde se estaba escondiendo María Corina Machado. Eso era lo fundamental. También el paradero de Juan Pablo Guanipa. Y también me preguntaron por otros activistas. Querían que delatara gente. No ocurrió. Por eso me torturaron. Creo que se paró cuando María Corina Machado, muchos activistas, y varios medios anunciaron mi detención. Primero me llevó un grupo de gente sin uniforme a una casa clandestina. Pero la presión de activistas y medios ejerce resultado. En realidad, lo primero que hacen es un secuestro, no es una detención.
P.- ¿De dónde sacas las fuerzas cuando estás en prisión día tras día? ¿Tenías algún tipo de recurso psicológico para no dejarte llevar por la desesperación?
R.- Me había entrenado porque de alguna forma siempre supe que iba a caer preso. Es el destino de los activistas en Venezuela. Tengo varios amigos que pasaron por esto: Leopoldo López, Juan Requesens, Juan Goicoechea... Ellos me fueron contando sus experiencias durante muchos años. En los interrogatorios utilizaban una técnica: primero lo hacían durante el día de forma tranquila y una vez que te había acostado volvían hacerlo con mucha más violencia. Te preguntaban lo mismo y tenías que esta alerta para responder lo mismo. No me podía salir del relato. En la cárcel es importante tener una rutina: hay que tener algo que hacer. Yo trataba de hacer ejercicio, comer lo mejor posible, leer y escribir. Me ayudaron los relatos biográficos de Mandela o Havel. Lo que relatan de la cárcel es lo mismo que yo estaba viviendo. Si ellos sobrevivieron, piensas que tú también lo harás. Y me daba fuerza que yo tenía claro que yo estaba ahí por convicción.
Todo el proceso en prisión tiene como fin doblegarte. Lo que quieren es que obedezcas"
P.- Así se entiende el mensaje tan potente que lanzaste nada más salir de la cárcel. "Hoy con más fuerza que mucho antes, les decimos con dignidad que no nos quebraron, que no nos doblegaron, que no vamos a obedecer y que lo que viene de ahora en adelante es una lucha incansable hasta que logremos tener la libertad".
R.- Todo el proceso tiene como fin doblegarte. Lo que quieren es que obedezcas.
P.- A ti te detienen en diciembre de 2024 por tu cercanía con María Corina y por tu papel en esa operación magistral con las actas electorales con la que demostrasteis la victoria de Edmundo González.
R.- Yo era el coordinador de organización de la campaña en Caracas. Tenía la responsabilidad de recolectar las actas en Caracas. Eso me lo reprochaban. También les molestó mucho que cuando la mayoría de los políticos ya estaban en el exilio o detenidos yo seguía en las manifestaciones. El fin de semana anterior a mi detención estuve en una protesta. Unos días después Cabello me dedicó parte de su programa. Luego me mandó detener. Y siguió acusándome de ser un terrorista. No solo trataron de destruirme en la cárcel sino que intentaron acabar con mi imagen pública. Les molestaba que no delatara a nadie. Dijeron lo contrario, que me había quebrado. Pero todo eso reforzó mi desafío y mi convicción en lo que estaba haciendo.
Como hemos visto con Juan Pablo Guanipa, todavía estoy en peligro pero no podemos abandonar esta lucha"
P.- Por eso volvieron a detener a Guanipa el domingo por la noche. Para luego llevarle a su casa y dictar arresto domiciliario. Eso no es una excarcelación.
R.- Sí, claro. Podría haber sido yo. De hecho, todavía estoy en peligro, pero no podemos abandonar esta lucha.
P.- ¿Cómo te enteraste de que EEUU había atacado y había capturado a Maduro?
R.- Escuché una explosión cuando estaba en la celda. Se fue la luz así que pensé que había sido un transformador de electricidad. Había ruido. Vimos correr de un lado a otro a los agentes del Sebin, pero no sabíamos por qué. Alguien debió de enterarse y empezó a cantar el himno nacional y a gritar "abajo la dictadura". El resto también lo hicimos pero por inercia. Dos días después empezamos a enterarnos por partes. Uno sabía que se había llevado a Maduro, otros que habían atacado, o que había quedado Delcy. Tardé en darme cuenta de la magnitud de lo que había pasado.
P.- ¿Qué interacción teníais con los guardianes? ¿Hay diferencia con los mandos?
R.- Hay mucha diferencia. Había más gente solidaria con nuestra causa que gente en contra. Estoy convencido de que no tuve peor trato, no porque ordenaran que nos trataran bien sino porque había gente que solidarizaba con nuestra casa. Ahora no quiero contar más para no poner en riesgo a nadie.
P.- Y cuando te enteras de que Maduro no está pero siguen los demás, ¿no te decepcionas?
R.- Totalmente. Fueron momentos muy duros, sobre todo vivirlos en la cárcel, donde te falta mucha información. Desde el 3 de enero vivimos un vaivén de emociones. Luego el 8 de enero empezaron a salir compañeros, y hubo muchos rumores si salíamos o no. Siempre tuve mucha tranquilidad pero en las últimas semanas estuvo más angustiado. Objetivamente el trato era mejor, también por parte del Sebin, podíamos compartir tiempo con otros presos, pero tenía expectativas y eso me puso más nervioso. Eso es más desgastante.
Solo hay un camino y es llegar a una transición a la democracia a través de unas elecciones libres y justas"
P.- Ahora que estás fuera. ¿Cómo crees que va a evolucionar Venezuela? ¿No temes que haya una involución o vaya demasiado lento?
R.- Pero hay algo diferente. Ahora puedo ser parte de la dinámica. Puedo influir, poco o mucho. Y eso me da algo de tranquilidad. Creo que solo hay un camino y es llegar a una transición a la democracia a través de unas elecciones libres y justas. Hace falta mucho para llegar ahí pero estoy segura de que lo vamos a lograr.
P.- ¿Cree que sería bueno que volviera María Corina cuanto antes a Caracas?
R.- No lo he hablado con ella en profundidad. Conversamos tras mi excarcelación, porque es mi amiga además de mi compañera de lucha política. Pero yo estoy ahora empezando a entender el proceso político en el que estamos. Es una decisión que vienen construyendo ella y su equipo. María Corina no improvisa, hace las cosas estratégicamente. Diría, con prudencia, que por ahora lo mejor es esperar hasta que tengamos las condiciones dadas para que ella llegue a inspirar el movimiento que nos lleve a la redemocratización del país.
P.- Delcy Rodríguez anunció que iban a cerrar el Helicoide y que allí habría un centro deportivo y comercial. ¿Qué debería haber en el futuro en el Helicoide?
R.- Tengo sentimientos encontrados con eso. Lo que hay que pensar es en la liberación de los presos políticos. Y el destino del Helicoide no lo puede decidir Delcy Rodríguez. Yo creo que debería convertirse en un centro para la memoria por todo lo que se vivió allí, torturas, represión, hay muchas historia que la gente debería conocer, no por el morbo, sino para que no se repita. Debe ser un recordatorio del precio de perder la libertad. Pero aún no estamos ahí.
El Helicoide debería convertirse en un centro para la memoria. Debe ser un recordatorio del precio de perder la libertad"
P.- Tu lucha ahora se enfoca en la liberación de todos los presos políticos. ¿Cómo cree que lo vais a conseguir?
R.- Es el objetivo número uno. Hay una combinación de fuerzas. Primero, la presión de EEUU. Sin EEUU nosotros no habríamos llegado al punto en el que estaba. Agradezco lo que ha hecho el secretario de Estado, Marco Rubio, y esta Administración, por los presos políticos. En segundo lugar, el esfuerzo que están haciendo los familiares es increíble. Llevan un mes acampados por amor a los suyos. Eso genera mucha presión. Y en tercer lugar nuestros relatos como excarcelados y la recomposición del tejido social, como el movimiento estudiantil, está ayudando que el tema de los presos políticos sea central en Venezuela. Es una presión para quienes están en el poder, que lo tienen difícil.
P.- ¿Cuál es el plan de Delcy Rodríguez?
R.- Su plan es quedarse en el poder. Si hay algo que ha demostrado es que no tiene escrúpulos. Va a intentar convencer a EEUU para poder quedarse. Y nuestro reto es recomponer el tejido social y la organización de la ciudadanía al mismo tiempo hacer entender a los ciudadanos americanos y lograr el acompañamiento de esta Administración de EEUU para lograr unas elecciones libres, justas, lo antes posible.
Delcy va a intentar convencer a EEUU para seguir en el poder... Nuestro reto es que EEUU nos acompañe para lograr elecciones libres y justas"
P.- Hubo decepción en vuestras filas cuando se vio que EEUU aceptaba a Delcy Rodríguez y no impulsaba a María Corina.
R.- Puedo entender que en una primera etapa de estabilización quizá pueda ser lógico desde el punto de vista de EEUU, no desde el nuestro. Ahora hay que buscar las condiciones para que haya esta elección democrática.
P.- Has explicado qué esperáis de EEUU. ¿Y cuál es el papel de España?
R.- Esperaría de España que entiendan que nosotros tenemos una vinculación histórica importante. Nuestra cultura, nuestro idioma, son el resultado de España y la combinación de lo propio de nuestro continente. Pensar que el destino de España puede ser independiente al destino de Latinoamérica es absurdo. El autoritarismo se contagia fácilmente y eso lo hemos entendido. Y hemos visto cómo ha ido avanzando en muchas partes del mundo. Creo que debería asumir una responsabilidad histórica para lograr la transición a la democracia. Al mismo tiempo hemos de construir un vínculo de acuerdos económicos y relaciones culturales porque la diáspora venezolana en España es inmensa. Y hay muchos españoles en Venezuela. Hemos de aprovechar esos vínculos para fortalecer la democracia en el mundo y favorecer la prosperidad económica.
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