"Eran hombres convencidos de que Cuba necesita un cambio. Podemos debatir los métodos, pero no se puede negar que eran cubanos que querían ver a su país libre".

Amigos y allegados de los diez tripulantes de la lancha interceptada en aguas cubanas por fuerzas del Gobierno de La Habana -cuatro de los cuales fallecieron- los recordaron este jueves durante una vigilia frente al emblemático Café Versailles, considerado bastión del exilio cubano en Miami, donde rindieron homenaje a "la lucha por la libertad de Cuba".

La concentración reunió a activistas, familiares y destacados líderes del exilio en medio de un ambiente de consternación e indignación por lo ocurrido en el mar el miércoles, un suceso sobre el que aún persisten "muchas nebulosas", según algunos de los asistentes.

Alberto Rivero Castillo, activista cubano de 60 años y exabogado en la isla, afirmó a que lo sucedido fue, en su opinión, "una masacre", informa Efe.

Un barco de pesca frente a guardacostas armados

"Estamos hablando de una embarcación pequeña, de pesca, con un solo motor, frente a guardacostas con armamento pesado. Es una desproporción evidente. Lo que pasó en el mar lo saben ellos y lo saben los muchachos que quedaron vivos; los que murieron no pueden contar su versión", señaló.

El hombre conocía personalmente a varios de los tripulantes, "unos muchachos luchadores por la libertad, padres de familia, patriotas". "Hace apenas unos días estuve conversando con algunos de ellos. Más allá de que dentro del exilio existan distintas posturas sobre cómo enfrentar al régimen, eran personas comprometidas con la causa cubana", indicó.

Otros asistentes coincidieron en destacar que los fallecidos y detenidos formaban parte de distintos movimientos del exilio, algunos de ellos partidarios de la llamada "lucha armada", una opción que genera divisiones dentro de la comunidad, pero que, según subrayaron, no los convertía en "terroristas".

"Que alguien crea que hay que enfrentar al régimen con armas no significa que sea una persona violenta en su vida cotidiana. Eran gente muy activa en manifestaciones, en redes sociales, en actividades comunitarias. Eran personas pacíficas, que hablaban, debatían y organizaban encuentros", explicó un activista que pidió preservar su identidad.

El mismo activista sostuvo que la decisión de viajar a Cuba respondía al "cansancio acumulado" tras décadas de exilio. "Hay una generación que está agotada de ver cómo pasan los años y nada cambia. Ellos querían que el pueblo perdiera el miedo, como pasó el 11 de julio. No se les puede reducir a una etiqueta sin entender el contexto", añadió.

"Impotencia y tristeza"

Por su parte, Seriocha Fernández Rojas, activista de la organización Cuba Primero, de 39 años, que también mantenía una relación cercana con varios de los tripulantes, visiblemente emocionado reconoció que la noticia le provocó "una mezcla de impotencia y tristeza", no solo por la muerte y las detenciones, sino también por la reacción posterior.

El activista insistió en que, más allá de las diferencias internas sobre las estrategias para enfrentar al Gobierno cubano, los tripulantes eran personas comprometidas con la causa.

"Eran hombres convencidos de que Cuba necesita un cambio. Podemos debatir los métodos, pero no se puede negar que eran cubanos que querían ver a su país libre", expuso.

El Ministerio del Interior de Cuba ha señalado que los diez tripulantes de la lancha, que partió de Florida, tenían intenciones de realizar una "infiltración con fines terroristas", sin embargo el Gobierno de Estados Unidos, donde residían los diez tripulantes, investiga el hecho.

Cuatro de los tripulantes de la lancha fueron abatidos por las fuerzas cubanas y los otros seis resultaron heridos.