Poco después de que sonasen las primeras explosiones de los ataques israelíes, las calles del norte de Teherán se llenaron de vehículos que bloquearon las principales arterias. Muchos padres acudieron a los colegios para recoger a sus hijos, mientras se formaban largas colas en cajeros automáticos para retirar dinero en efectivo.
En la avenida Jordan, el alto volumen de vehículos paralizó la circulación, provocando que varios conductores bajaran de sus coches para intentar restablecer el tráfico, según pudo observar Efe. Aunque las detonaciones iniciales ocurrieron al sur de la capital —una metrópoli de 12 millones de habitantes—, el olor a quemado y químicos derivado de los impactos llegó hasta las zonas del norte.
Colapso en centros escolares y servicios bancarios
Gran parte de los ciudadanos que circulaban por la ciudad lo hacían acompañados de menores, tras retirarlos de los centros escolares que apenas habían abierto sus puertas dos horas antes. En las inmediaciones de las escuelas, los gestos de preocupación eran constantes debido al colapso de las vías.
La afluencia masiva a los cajeros automáticos responde al temor derivado de la guerra de los 12 días de junio de 2025. Durante aquel conflicto entre Irán e Israel, numerosos bancos iraníes fueron hackeados, lo que inhabilitó el uso de tarjetas de crédito y sistemas de pago electrónico.
Cierre del espacio aéreo y tensiones diplomáticas
Ante la gravedad de los eventos, la Aviación Civil de Irán anunció el cierre del espacio aéreo durante seis horas, instando a la población a no acudir a los aeropuertos.
Israel y Estados Unidos han confirmado la autoría de los ataques, los cuales se producen en un momento crítico tras la última ronda de negociaciones nucleares celebrada el pasado jueves. Estas conversaciones se mantenían bajo la amenaza militar de Estados Unidos, que ha realizado en Oriente Medio su mayor despliegue bélico desde el año 2003.
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