La fragata iraní Iris Dena se ha hundido esta madrugada frente a las costas de Sri Lanka. Fuentes de la marina y del ministerio de defensa local han señalado que el buque fue víctima del ataque de un submarino, un incidente que deja al menos 101 marineros desaparecidos y otros 78 heridos. La tragedia ha sucedido fuera de las aguas territoriales de la isla según ha confirmado Vijitha Herath, ministro de exteriores.

El operativo de rescate se activó de madrugada, tras una señal de socorro emitida por el navío, que transportaba a una tripulación de 180 hombres. La marina local movilizó dos buques y una aeronave, logrando rescatar a 30 marineros antes de que el Iris Dena se sumergiera definitivamente fuera de las aguas territoriales de la isla.

Los supervivientes, muchos de ellos con heridas de diversa consideración, han sido evacuados al hospital de Galle situado a 115 kilómetros al sur de la capital, que ha sido puesto en alerta máxima para atender la emergencia.

En el Parlamento de Colombo, la oposición ha cuestionado abiertamente si el ataque se enmarca en la ofensiva que Israel y Estados Unidos mantienen contra los intereses de Teherán, a lo que el gobierno no ha tenido más respuesta que el silencio.

Mientras las tareas de búsqueda continúan, el portavoz naval Buddhika Sampath ha defendido que su intervención responde estrictamente a las obligaciones internacionales de salvamento, tratando de alejar el incidente de la política.

Sin embargo, el hundimiento del Iris Dena supone un nuevo y peligroso peldaño en una escalada de tensión ante el conflicto internacional. El incidente se produce en medio de una escalada militar en Oriente Medio tras los recientes ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán, una ofensiva que resultó en la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei, y que ha desencadenado nuevas tensiones y amenazas de represalias.