Tres miembros de nacionalidad ghanesa de la misión de paz de Naciones Unidas en el sur del Líbano resultaron heridos este viernes por la tarde tras un ataque contra su base en la localidad de Al Qawzah, en el suroeste del país, en medio de intensos intercambios de fuego en la zona fronteriza.

Según informó la propia misión de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL) -en la que hay alrededor de 700 soldados españoles-, los tres cascos azules se encontraban dentro de la base cuando se produjo el incidente. Uno de ellos sufrió heridas de mayor gravedad y tuvo que ser trasladado a un hospital de Beirut para recibir tratamiento, mientras que los otros dos están siendo atendidos en una instalación médica de la misión. "En medio de intensos disparos esta tarde, tres miembros de las fuerzas de paz resultaron heridos dentro de su base en Al Qawzah, al suroeste del Líbano", detalla el comunicado.

El ataque provocó además un incendio dentro del complejo militar, que ya ha sido extinguido, según el comunicado difundido por la misión internacional. Han sido auxiliados por fuerzas de paz irlandesas. El ataque tuvo lugar en la localidad de Al-Qaouzah, situada a 4 kilómetros del campamento Shamrock, donde están estacionadas las fuerzas de paz irlandesas. "El personal de las Fuerzas de Defensa Irlandesas del 127.º Batallón de Infantería ha respondido y está prestando asistencia tanto en la evacuación de víctimas (CASEVAC) como en la extinción de incendios", precisa el ejército irlandés en un breve comunicado.

UNIFIL anunció que abrirá una investigación para esclarecer las circunstancias exactas del suceso, ocurrido en un contexto de creciente tensión y de intercambios de fuego en el sur del Líbano. “Es inaceptable que cascos azules que desempeñan tareas mandatadas por el Consejo de Seguridad sean atacados”, subrayó la misión en su comunicado.

La fuerza de paz recordó además que todos los actores armados tienen la obligación, en virtud del derecho internacional, de garantizar la seguridad del personal y de las instalaciones de Naciones Unidas.

“Cualquier ataque contra cascos azules de UNIFIL constituye una grave violación del derecho internacional humanitario y de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad y podría constituir un crimen de guerra”, advirtió la misión.

La resolución adoptada tras la guerra entre Israel y Hizbulá en 2006 establece, entre otros puntos, el despliegue de la misión internacional en el sur del país para supervisar el alto el fuego y apoyar al ejército libanés en la zona fronteriza con Israel.