Cuatro tripulantes de un avión cisterna KC-135 de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos fallecieron el pasado jueves tras estrellarse su aeronave en una zona desértica del oeste de Irak. El Mando Central de los Estados Unidos (Centcom) confirmó que el accidente se produjo alrededor de las 19:00 GMT, dejando un saldo de cuatro muertos de los seis militares que se encontraban a bordo, mientras las labores de rescate continúan para localizar al resto de la tripulación.

A pesar de que el Centcom ha subrayado que la caída del aparato no se debió a fuego enemigo ni amigo, la versión oficial choca con las declaraciones de grupos regionales. La Resistencia Islámica en Irak, una coalición de milicias proiraníes, se atribuyó el derribo del avión mediante el uso de sistemas de defensa aérea. Asimismo, fuentes de la Guardia Revolucionaria de Irán sostuvieron que la aeronave fue alcanzada por un misil mientras realizaba maniobras de reabastecimiento para un avión de combate.

Las investigaciones preliminares de las autoridades estadounidenses sugieren que el siniestro pudo ser causado por una colisión en el aire. En el incidente se vieron involucrados dos KC-135 que operaban en "espacio aéreo amigo"; mientras uno de ellos se estrelló, el segundo aparato logró aterrizar de forma segura en un aeropuerto cercano. Aunque el reabastecimiento en vuelo es una maniobra rutinaria, los expertos señalan que sigue siendo un desafío técnico, especialmente bajo condiciones meteorológicas adversas.

Este suceso se produce en el contexto de la Operación Epic Fury, una ofensiva iniciada a finales de febrero, y eleva a once el número de militares estadounidenses fallecidos en misiones relacionadas con el conflicto con Irán. Los aviones KC-135, a pesar de ser fundamentales para suministrar combustible a cazas y aviones de vigilancia, se encuentran entre las plataformas más antiguas del arsenal de la Fuerza Aérea de EE. UU..

La zona del impacto, situada en el oeste de Irak, es una región de desierto aislado que complica las tareas de investigación y rescate. Este es el cuarto avión tripulado que Estados Unidos pierde desde que comenzó la operación actual, aunque el Centcom insiste en descartar la intervención de fuego hostil iraní en estos incidentes. El último precedente de un accidente de un avión cisterna de este tipo ocurrió en 2013 en Kirguistán.

El incidente vuelve a poner el foco sobre las milicias chiíes que forman parte de las Fuerzas de Movilización Popular en Irak. Aunque estos grupos están integrados formalmente en las Fuerzas Armadas iraquíes desde 2016, Washington ha designado a varios de ellos como organizaciones terroristas debido a sus vínculos con Teherán y sus constantes ataques contra objetivos e intereses estadounidenses en la región.