La tensión que recorre Oriente Próximo se ha cobrado una nueva víctima entre las filas europeas. El presidente francés, Emmanuel Macron ha confirmado este viernes el fallecimiento del suboficial mayor Arnaud Frion, miembro del 7º Batallón de Cazadores Alpinos de Varces, y ha calificado el ataque de "inaceptable". El incidente, perpetrado con drones contra una base militar en Erbil, al norte de Irak, ha dejado también un saldo de seis soldados franceses heridos, quienes se encontraban en la zona realizando labores de formación para las fuerzas kurdas en su lucha contra el terrorismo.
Desde 2015, el ejército francés mantiene una presencia constante en suelo iraquí bajo el paraguas de la lucha contra el Dáesh. Sin embargo, la geografía del ataque sitúa el foco sobre la compleja red de actores que operan en la región. La base afectada se encuentra en una zona sensible entre Erbil y Mosul, donde la presencia de milicias chiíes favorables a Teherán ha incrementado la hostilidad en los últimos días, registrándose ya varias escaramuzas previas.
En un mensaje cargado de firmeza, Macron ha querido desvincular este episodio de otros conflictos regionales, subrayando que "la guerra en Irán no justifica tales ataques" y que la misión de sus tropas es estrictamente antiterrorista. Mientras la Nación francesa expresa su solidaridad con las familias de los afectados y con sus "hermanos de armas", el ataque vuelve a poner de relieve la vulnerabilidad de las fuerzas internacionales en un avispero donde las milicias locales desafían la estabilidad de la misión. En la misma base donde se produjo la agresión también se encontraban destacados efectivos de otras nacionalidades, como militares italianos, lo que subraya el alcance internacional de la amenaza en el Kurdistán iraquí
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