La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha asegurado este lunes que seguirá adelante con su agenda política tras confirmarse la derrota en el referéndum sobre su reforma judicial, un resultado que ha calificado como una “ocasión perdida” para modernizar el país.

Según las primeras proyecciones del escrutinio, el rechazo a la reforma se ha impuesto con claridad. La última estimación basada en voto real difundida por la televisión pública RAI sitúa el ‘no’ en el 53,9 %, frente al 46,1 % del ‘sí’. Los sondeos a pie de urna ya anticipaban una votación ajustada, aunque finalmente la distancia ha sido mayor de lo previsto.

En un mensaje difundido en la red social X, Meloni ha reconocido el resultado y ha afirmado que su Ejecutivo respetará la decisión de los votantes. “Los italianos han decidido y nosotros respetaremos esta decisión. Seguiremos adelante, como siempre hemos hecho, con responsabilidad, determinación y respeto al pueblo italiano y a Italia”, ha señalado.

La consulta, celebrada entre el 22 y el 23 de marzo, ha sido necesaria porque la reforma, pese a haber sido aprobada por el Parlamento en octubre, no alcanzó la mayoría cualificada de dos tercios exigida para evitar el referéndum confirmatorio. La primera ministra había desvinculado su continuidad política del resultado y mantiene su intención de agotar la legislatura hasta 2027.

"La soberanía pertenece al pueblo y los italianos se han pronunciado hoy con claridad. El Gobierno ha cumplido lo que prometió: llevar adelante una reforma de la justicia que figuraba en nuestro programa electoral. La hemos defendido hasta el final y luego hemos dejado la decisión en manos de los ciudadanos; estos han decidido y nosotros, como siempre, respetamos su decisión. Queda, sin duda, el pesar por una oportunidad perdida de modernizar Italia, pero esto no cambia nuestro compromiso de seguir trabajando con seriedad y determinación por el bien de la nación y para honrar el mandato que se nos ha confiado. Seguiremos adelante como siempre lo hemos hecho, con responsabilidad, con determinación y, sobre todo, con respeto hacia Italia y hacia su pueblo", ha declarado Meloni en su mensaje.

Una reforma central de la legislatura

El proyecto rechazado constituía una de las principales iniciativas del Gobierno. Su eje central era la separación de las carreras de jueces y fiscales, actualmente integradas bajo la figura común del magistrado, que permite el paso de una función a otra a lo largo de la trayectoria profesional.

La reforma planteaba obligar a los nuevos aspirantes a elegir desde el inicio entre ambas vías, con el objetivo declarado de reforzar la imparcialidad judicial. Asimismo, contemplaba dividir el actual Consejo Superior de la Magistratura en dos órganos independientes —uno para jueces y otro para fiscales— y modificar el sistema de elección de sus miembros mediante sorteo, una medida especialmente controvertida.

El texto incluía también la creación de una Alta Corte disciplinaria encargada de supervisar la conducta de jueces y fiscales, separando esta función del órgano de gobierno de la judicatura.

Rechazo político y judicial

El Gobierno defendía que estos cambios permitirían acercar el modelo italiano al de otras democracias occidentales. Sin embargo, la reforma ha encontrado una fuerte oposición tanto en la magistratura como en los partidos contrarios al Ejecutivo, que la consideraban una amenaza a la independencia judicial.

El resultado del referéndum frena así el principal proyecto de transformación institucional impulsado por Meloni desde su llegada al poder, aunque la primera ministra ha dejado claro que no alterará el rumbo de su legislatura.