Most vagy soha. Es "ahora o nunca" para la oposición a Viktor Orbán en Hungría. La confianza en la victoria lleva a Tisza, el partido de Péter Magyar, la peor pesadilla del primer ministro a tachar "vagy soha". Porque el momento es ahora. Y la campaña se libra pueblo a pueblo. Péter Magyar, recién cumplidos los 45 años, desafía a Viktor Orbán, en la sesentena. Lleva ya cuatro mandatos consecutivos. Este miércoles Magyar empieza su maratón en Törtel, una localidad de 4.200 habitantes en el condado de Pest, a 80 km de la capital. "En Hungría el 12 de abril está en juego si seguimos en Europa o nos convertimos en un Estado títere de Putin", dice Magyar.

Los aldeanos le aplauden con ganas. Representa el cambio a un sistema que muchos califican de "mafia". Entre ellos habla de "mafia" el candidato local, Gergeli Muhari, un ingeniero de sonido en la cuarentena, que comparte escenario encima de una camioneta con Péter Magyar. Minutos antes del primer mitin de la jornada, pasado el mediodía, el aspirante a diputado nos cuenta cómo la propaganda del Fidesz es extrema, sin apenas prensa independiente. "Mucha gente ya no sabe lo que es verdad y lo que no. Nosotros llevamos dos años intentando llegar a los húngaros. Muchos se empiezan a dar cuenta de la verdad sobre Orbán", explica en inglés.

Cree que si vuelve a ganar Orbán "será un desastre para Hungría y para la Unión Europea". Quizá no haya un Huxit, pero la relación con la UE y con la OTAN va a empeorar. "Es peligroso para el pueblo húngaro que Orbán se acerque a Rusia", apunta, en relación a las recientes revelaciones de los contactos entre el ministro húngaro de Exteriores y el jefe de la diplomacia rusa en pleno consejo de ministros de la UE. Sin embargo, no se atreve a elogiar a Zelenski en público. De esas cuestiones, nos dice, se ocupa la cúpula del partido, es decir, Magyar. Así el partido gira en torno a su persona, y es él quien controla el mensaje.

"Si vuelve a ganar Orbán, será un desastre para Hungría y para Europa"

GERGELY MUHARI, CANDIDATO LOCAL DE TISZA

Un maratón: cinco mítines al día

Confiesa que la campaña de Magyar está siendo titánica. Ahora da cinco mítines al día. Después de Törtel, que cuenta con un alcalde del Fidesz, este miércoles ha estado en Lajosmizse, Ocha, Monor, y Jazberény. "Es increíble la energía que está demostrando. Hemos dado un salto muy grande en dos años. Es la lucha de una comunidad de activistas". En el último tramo quiere hacer ocho encuentros al día. Desde hace semanas Tisza va en cabeza: de momento, aguanta con una ventaja promedio de nueve puntos, según Politico.

El movimiento cobró fuerza hace poco más de dos años, después de que estallara el escándalo del perdón presidencial al vicedirector del orfanato de Bicske. Aquello desveló cómo los amigos de los poderosos en el Fidesz podían librarse hasta de condenas por pederastia. Eso en un partido que defiende la familia y los valores cristianos.

Entonces, Péter Magyar, un abogado que había estado casado con la ministra de Justicia Judit Varga, ligado al Fidesz, tomó distancia y empezó su carrera contrarreloj. Decía que pertenecía a la parte del Fidesz que pensaba en el bienestar del país, no en el suyo propio. Conoce desde dentro cómo funciona el sistema. De hecho, se llegó a rumorear que era un invento del propio aparato de Orbán para que pareciera que había una contienda electoral.

En sus inicios sí se acercaba a los periodistas y concedía alguna que otra entrevista. Ahora solo atiende a los medios locales y cuida mucho su mensaje. Su responsable de prensa se ocupa de apartar a los informadores, más que de aportar datos sobre sus intervenciones o sobre su estrategia.

Espero que traiga el cambio. Orbán lleva 16 años en el poder y no ha logrado avances. Ya es hora de probar algo diferente"

KRISTÖF, JOVEN DE TRÖLE

La esperanza del cambio para los más jóvenes

Unos cientos de vecinos de Törtel se arremolinan alrededor de la camioneta que hace de escenario. Llevan carteles de Tisza, el nombre del partido. Es la abreviatura, en húngaro, de las palabras respeto (tisztelen) y libertad (szabadság). También portan el cartel en el que aparece Magyar con el candidato local. Así en cada circunscripción. Es una fórmula que aplicó el polaco Lech Wałęsa en la campaña de las legislativas de 1989.

Kristóf Meszaros es un veinteañero que trabaja como guardabosques y se ha tomado el día para asistir al evento. "Espero que traiga el cambio. Orbán lleva 16 años en el poder y no ha logrado avances económicos. Ya es hora de probar algo diferente", apunta Kristóf, en inglés. Nos cuenta que la música del mitin combina canciones populares húngaras con otras en las que se habla de democracia y del partido que lidera Magyar.

Llega el candidato como si fuera una estrella de rock. Se abre paso entre la multitud con sonrisas y saludos a unos y a otros. Su equipo antes ha hablado con los que probablemente tuvieran la suerte de saludarle para que estuvieran al tanto. Nada más subir al camión le alcanzan una bandera húngara gigante. La ondea mientras los vecinos aplauden. Y comienza su discurso, que durará casi una hora. Algunos han sido precavidos y se han traído sillas, pero la mayoría aguanta estoicamente de pie.

Traición a Hungría y a Europa

Con ayuda de Kristóf, entendemos qué ha dicho Magyar a los vecinos de Tröle. "Hoy ha quedado claro que, por orden del partido, Fidesz y el Estado son lo mismo. La última vez que hubo un Estado de partido único en Hungría fue antes del cambio de régimen, una época en la que utilizaban a la policía y a los servicios secretos para hundir y desprestigiar a ciudadanos o a colectivos políticos enteros. Quedaos bien con este nombre: Bence Szabó. Es capitán y hasta hoy trabajaba en la subdirección de ciberdefensa de la Oficina Nacional de Investigación. El capitán Szabó ha dado un paso al frente sin importarle las consecuencias y ha contado cómo el partido en el poder ordena dirigir o encubrir las investigaciones dentro de la policía y los servicios secretos", relata Magyar.

"Lo que está ocurriendo roza lo más bajo, es algo inimaginable. Sabíamos que habían saqueado el país, que habían abandonado a los menores indefensos y que habían robado el Banco Nacional y a los propios compatriotas. Vimos cómo convertían Hungría en el más pobre y corrupto de Europa. Han destrozado la sanidad y la educación, los fondos europeos se han esfumado, la economía se ha hundido y la inflación está por las nubes. Tenemos el IVA más alto y una presión fiscal enorme que nos ha llevado a una crisis de vivienda y de coste de vida. Nunca habían emigrado tantos húngaros ni habían nacido tan pocos como ahora. Pero lo que sale a la luz ahora es muchísimo más grave. Nos hemos enterado de que Péter Szijjártó mantiene línea directa con el ministro de Exteriores y el presidente rusos, lo que traiciona los intereses de Hungría y de Europa", explica el candidato de Tisza, en relación al Rusiagate.

Y así sentencia tajante: "En las elecciones del 12 de abril está en juego la propia supervivencia del país. Decidimos si seguimos en la Unión Europea y en la OTAN o si nos convertimos en un Estado títere de Rusia".

Según Magyar, "la inmensa mayoría de los húngaros quiere seguir perteneciendo a Europa". Y por ello ha recalcado en Törtel que el 12 de abril han de votar pensando si quieren "quedarse en Europa o irse a otro sitio". Y ha concluido: "La elección nunca ha estado tan clara. Si hacemos bien el trabajo, la decisión del pueblo húngaro el 12 de abril tendrá una fuerza inédita, será contundente e inequívoca".

Para terminar, escucha solemne entre el público y junto al candidato local el himno de Hungría. "Isten, áldd meg a magyart (Dios, bendice a los húngaros)", dice su primera estrofa. Tras rendir culto a la patria, toca la sesión de selfis de todo candidato que se precie en el siglo XXI. Kristóf ha conseguido hacérselo. Los dos aparecen como si realmente Dios los hubiera bendecido.