Szabolc Panyi, periodista de investigación húngaro, acaba de ser acusado por las autoridades húngaras de espionaje en connivencia con un Estado extranjero no identificado. Lleva más de una década escribiendo sobre las relaciones entre el Kremlin y el régimen de Budapest. Publica en VSquare, gestionada por Fundacja Reporterów, y en Direkt36. En una grabación divulgada esta semana por medios afines a Orbán, se oye cómo Szabolc Panyi confirma, en una conversación con su fuente, el número de teléfono del ministro de Asuntos Exteriores de Hungría, Péter Szijjártó. Gergely Gulyas, jefe de gabinete Orbán, ha acusado a Szabolc Panyi de "haber cometido espionaje contra su propio país". Según Gulyas, su papel como periodista es una mera tapadera. Szabolc Panyi rechaza rotundamente estas acusaciones.

En sus redes sociales Szabolc Panyi, se ha defendido así: "Acusar a un periodista de investigación de espionaje es algo prácticamente sin precedentes en el siglo XXI en un país miembro de la Unión Europea. Es algo más propio de Rusia, Bielorrusia y regímenes similares. No solo nunca me he dedicado al espionaje, sino que considero que mi actividad periodística es, precisamente, una forma de contrarrestar el espionaje". Panyi sostiene que el ministro húngaro de Exteriores coordina con el Kremlin cómo bloquear la ayuda a Ucrania o las sanciones. Hablamos por teléfono con el periodista más odiado por el régimen de Orbán.

Pregunta.- La grabación que usted reveló de la conversación entre el jefe de la diplomacia húngara, Péter Szijjártó, y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, en la que transmite información secreta de las reuniones del Consejo de la UE, causó conmoción. Pero usted advirtió que eso es solo la punta del iceberg de los vínculos del equipo de Viktor Orbán con el Kremlin.

Respuesta.- Me refería no solo a la transmisión a los rusos de informes sobre esas conversaciones secretas en la Unión, sino también a la infiltración de los rusos en la propia Hungría. Llevo trabajando en ello desde 2015. Desde hace cuatro años recopilo material para un libro que versará sobre este tema. El origen de este problema radica en que, a diferencia de lo que ocurrió en el resto de países de Europa Central, en Hungría no se desmantelaron los servicios de seguridad de la época comunista. Solo se disolvió el departamento encargado de seguir la pista a la oposición democrática, pero incluso a las personas que trabajaban allí se las destinó a otras divisiones de inteligencia. Y estamos hablando de personas que se formaron en la Academia Félix Dzerzhinski de Moscú, la cantera de cuadros del KGB. Cuando Orbán se reunió con Putin en San Petersburgo a finales de 2009, los rusos sabían muy bien que el Partido Socialista poscomunista se encaminaba hacia la derrota en las próximas elecciones. Por eso querían apostar por alguien que tuviera muchas posibilidades de hacerse con el poder, es decir, por Viktor Orbán. Ya entonces Moscú tenía a su gente incluso en el entorno más cercano del líder de Fidesz. Así que se llegó a un acuerdo, porque Orbán también entendía que la influencia de Moscú en Hungría no iba a desaparecer.

El origen del problema radica en que en Hungría no se desmantelaron los servicios de seguridad de la época comunista"

P.- ¿En qué consistía ese acuerdo?

R.- En aquel momento tenía un carácter principalmente comercial. En primer lugar, se refería a la importación de fuentes de energía, principalmente gas. Una empresa rusa, que al parecer pertenece a personas que actúan en nombre del propio Putin, adquirió, mediante una adquisición hostil, una parte significativa de las acciones de MOL, la empresa petrolera húngara. Se firmaron contratos a largo plazo para la importación de gas ruso, que constituye la base del suministro energético de Hungría. Los rusos también participaron en la adquisición de Malev, la aerolínea nacional húngara, hoy ya desaparecida. Tras tomar el poder, Orbán comenzó a hablar en entrevistas de la necesidad de incluir a los rusos en el gran contrato para la modernización de la central nuclear de Paks. Pero, como siempre, en estos y muchos otros acuerdos comerciales participaron intermediarios. Solo que, en lugar de los poscomunistas, ahora son los colaboradores de Orbán. De este modo, se sentaron las bases para una estrecha colaboración entre las autoridades húngaras y el Kremlin.

P.- ¿Se trataba, pues, inicialmente de vínculos principalmente corruptos?

R.- En Hungría tenemos una situación muy extraña en la que el propio Orbán no tiene oficialmente ni un céntimo, pero todos los miembros de su familia y sus colaboradores más cercanos se han convertido en multimillonarios. Esto no solo afectaba a los proyectos en los que participaban los rusos, sino también, por ejemplo, a los chinos. Un ejemplo es la modernización de la línea ferroviaria entre Budapest y Belgrado, en la que uno de los subcontratistas era la empresa del padre de Orbán. Sin embargo, hace unos cuatro años, esta colaboración dejó de limitarse únicamente a acuerdos de corrupción y pasó a abarcar también la política dura, los intereses geoestratégicos. Según mi información, los húngaros comenzaron a transmitir a los rusos datos confidenciales de las reuniones del Consejo de la UE mucho antes de que comenzara la invasión rusa a gran escala de Ucrania en febrero de 2022. Aunque no sé exactamente cuándo. En cierto momento, se convirtió en un secreto a voces. Hasta tal punto que, cuando el Washington Post escribió abiertamente sobre ello, otros medios como The Guardian desarrollaron inmediatamente el tema citando sus propias fuentes. Como si llevaran mucho tiempo esperando ese momento.

Primero hubo acuerdos ligados a la corrupción pero hace unos cuatro años pasó a abarcar también la política dura, los intereses geoestratégicos"

P.- ¿Era él el único que se dedicaba a algo así o se trataba de un proceso mucho más amplio, que abarcaba también otros formatos del Consejo de la UE, como los ministros de Economía o de Defensa?

R.- Según mis fuentes, solo Péter Szijjártó se dedicaba a estas prácticas. De hecho, él es el principal canal de comunicación entre el Kremlin y Hungría. Así que mi información tiene sentido.

P.- ¿Por qué se eligió precisamente a Szijjártó?

R.- Al principio no tenía nada que ver con Rusia. En una entrevista, recordaba lo mucho que le había impresionado la visita de Orbán a su instituto. Desde muy joven se sintió fascinado por el primer ministro, y este aprovechó su lealtad y su entusiasmo para prepararlo para ocuparse de los asuntos más delicados. En 2012 fue nombrado secretario de Estado en la Oficina del Jefe de Gobierno, responsable de asuntos orientales. Fue entonces cuando Orbán retiró de hecho las cuestiones relativas a las relaciones con Rusia y China del Ministerio de Asuntos Exteriores y se las confió a Szijjártó, aunque, formalmente, los departamentos ministeriales correspondientes, por supuesto, se mantuvieron. Así pues, cuando en enero de 2014 se anunció que serían los rusos quienes modernizarían Paks, los diplomáticos húngaros se quedaron en estado de shock. No sabían nada al respecto. De hecho, fue más o menos por entonces cuando Orbán comenzó a presentar a Szijjártó a su entorno como futuro jefe de la diplomacia.

Orbán retiró las cuestiones relativa a Rusia y China de Exteriores en 2012 para confiárselas a Szijjártó y luego le hizo jefe de la diplomacia"

P.- ¿Ha desarrollado también las relaciones con China de manera similar a como lo ha hecho con Rusia?

R.- Szijjártó se reúne a menudo no solo con Lavrov, sino también con el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi. Pero no tengo ninguna información de que haya transmitido secretos de las reuniones del Consejo de la UE a Pekín. Sin embargo, los chinos actúan de otra manera. En Europa, les interesa menos la seguridad que el acceso a los mercados y a la tecnología. Es una mentalidad diferente.

P.- ¿Péter Szijjártó también transmitía a los rusos información de las reuniones del Consejo del Atlántico Norte, secretos de la OTAN?

R.- Es una cuestión que me ha preocupado desde hace tiempo. Pero no he encontrado pruebas de ello. Sin embargo, sé que también en las reuniones de la OTAN los ministros prefieren no hablar demasiado en presencia de Péter Szijjártó.

P.- ¿Se ha convertido Orbán en una marioneta de Putin?

R.- Yo no lo diría así. Pero sin duda se trata de una relación muy desigual. Zoltán Sz. Biro, gran conocedor de las relaciones entre Hungría y Rusia, describió cómo, ante las atrocidades cometidas por los rusos en Bucha, Orbán negaba los hechos, se negaba a aceptar lo que veía. Entonces Jarosław Kaczyński, líder del PiS,, dijo acertadamente que debería ir al oftalmólogo. Pero Orbán se comportaba como alguien que carece de libre albedrío, que se encuentra en una relación de dependencia.

Sé que fueron los rusos quienes bombardearon el oleoducto Druzhba y es justo la excusa de Orbán para vetar la ayuda a Ucrania"

P.- Orbán bloquea el pago por parte de la Unión de un paquete de ayuda de 90 000 millones de euros, vital para Ucrania. ¿Se trata de acciones coordinadas con Putin?

R.- Como periodista de investigación, sé que fueron los rusos quienes bombardearon el oleoducto Druzhba. Y precisamente la interrupción del suministro de petróleo a Hungría por este motivo es la excusa por la que Orbán vetó esta ayuda a Ucrania. Porque oficialmente culpa de ello a los ucranianos. Por lo tanto, promueve los intereses rusos y no los húngaros. Está a las órdenes de Putin.

P.- Hungría también bloquea la introducción del vigésimo paquete de sanciones contra Rusia. ¿Se trata de una acción coordinada con Putin?

R.- Por lo que sé, de hecho estamos ante una cierta coordinación del comportamiento de Orbán en Bruselas con lo que espera Putin. Consultas relativas, por ejemplo, a qué empresas rusas pueden ser objeto de sanciones y cuáles, según Moscú, no deberían ser sancionadas en absoluto.

P.- ¿Péter Magyar no tiene ningún vínculo con Rusia? En caso de ganar, ¿no continuará con el acuerdo actual entre Moscú y Budapest?

R.- Magyar tiene unos rasgos de carácter muy específicos. Siempre tiene que tener la razón, ha de decir siempre la última palabra. Ser el más listo de todos. Dar lecciones a los demás. Por lo tanto, no entrará en un acuerdo de dependencia con Putin. Más aún cuando proviene de una familia en la que se cultivan desde hace mucho tiempo los valores clásicos y conservadores, incluida una actitud antirrusa o antisoviética. Durante la campaña electoral, sus críticas a Moscú se están volviendo, por cierto, cada vez más duras.

Putin no desea que Hungría deje la UE porque gracias a Budapest rompe la unidad europea, pero Orbán lleva tiempo preparando la salida de la OTAN"

P.- ¿Qué pasará si Orbán gana las elecciones?

R.- Hungría es hoy un país híbrido. Sigue perteneciendo a la Unión Europea y a la OTAN. La mayoría de los funcionarios, militares y la administración tienen una actitud prooccidental. Pero, al mismo tiempo, los propios líderes del Estado se han convertido en aliados del Kremlin. Estas elecciones deben decidir, por tanto, qué rumbo tomará Hungría. No creo que, en caso de victoria de Orbán, Hungría salga de la Unión. El propio Putin no lo desea, ya que ha encontrado en Budapest un excelente instrumento para romper la unidad europea. Pero la situación podría ser diferente con la OTAN, en particular si Donald Trump es sustituido por una Administración demócrata. Orbán, por cierto, lleva mucho tiempo anunciando que quiere preparar a Hungría para esa eventualidad. Afirmaba que las estructuras occidentales se están desmoronando de todos modos, por lo que Budapest debe encontrar otra forma de proteger sus intereses. Sobre todo, las relaciones bilaterales con Rusia y con China.

P.- Las autoridades húngaras le han acusado de espionaje. ¿Ha recibido amenazas

R.- Recibo muchas amenazas, incluso de muerte. Sin embargo, llevo mucho tiempo dedicándome al periodismo de investigación y estoy acostumbrado a ello. El aparato propagandístico en Hungría lleva mucho tiempo funcionando así. Dirige todas sus fuerzas contra una sola persona, intenta quebrarla psicológicamente, destruirla. La persona que, en nombre de las autoridades, me acusó de espionaje por la supuesta divulgación de un número de teléfono del ministro de Exteriores hace dos semanas intercambió mensajes conmigo en las redes sociales; quería quedar para tomar un café. Pero justo después, en público, se convirtió en mi principal acusador. Así que esto es un juego. Solo que hoy el rey está desnudo. Todo el mundo sabe en qué consiste el régimen de Orbán. Están descubriendo sus vínculos con el Kremlin. La persona mencionada incluso me dijo que las autoridades querían acusarme de no haberles advertido de la traición de Szijjártó en Bruselas, ya que yo lo sabía. Así que esto es una auténtica locura.