Una escopeta, una pistola y varios cuchillos fueron suficientes para desatar el caos en Washington durante la cena de corresponsales que se estaba celebrando en el hotel Hilton de la capital de Estados Unidos. Cole Allen superó el filtro de seguridad corriendo con un arsenal para conseguir su objetivo: alcanzar altos cargos del Gobierno, incluido "probablemente" el presidente, Donald Trump, según informó el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche.
Según las investigaciones iniciales, el atacante actuó solo y compró dos armas que portaba en "en los últimos dos años", explicó Blanche. "Aproximadamente a las 20:36 de esta noche, un individuo irrumpió en un puesto de control del Servicio Secreto de los Estados Unidos en la zona del control de metales. Iba armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos. Cuando irrumpió en ese puesto de control, miembros de las fuerzas del orden del Servicio Secreto de Estados Unidos interceptaron a ese individuo", explicó Jeff Carroll, jefe interino de la Policía Metropolitana de Washington.
En ese momento, el agresor disparó a un oficial del Servicio Secreto de Estados Unidos, pero que el chaleco antibalas pudo repeler el ataque, por lo que el disparado se encuentra estable. En un principio de la investigación Donald Trump aclaró que Allen no invocó ningún grito ni vestía de ninguna forma que demostrase ningún tipo de inclinación política o ideológica. Sin embargo, en una entrevista telefónica con la cadena Fox News, Trump describió al atacante como un "tipo muy problemático" cuyos motivos, según el mandatario, tenían un trasfondo religioso radical anticristiano, según recoge EFE.
"Cuando lees su manifiesto, odia a los cristianos. Eso es seguro. Es un odio fuerte, anticristiano", señaló el presidente, quien fue evacuado por el Servicio Secreto el sábado por la noche tras escucharse disparos en el hotel Washington Hilton, fuera de la sala donde se celebraba la cena. Su familia sabía que tenía dificultades. Tal vez deberían haberlo denunciado con un poco más de firmeza. Probablemente es algo difícil de hacer, supongo, pero es una situación muy, muy mala".
El sospechoso, que no resultó herido y se encuentra bajo custodia hospitalaria para una evaluación, no está colaborando con las autoridades. Se espera que comparezca este lunes ante un tribunal federal en el Distrito de Columbia para enfrentar cargos formales.
El incidente obligó a interrumpir la tradicional cena de gala, donde el Servicio Secreto activó los protocolos de emergencia para poner a salvo a Trump, a la primera dama Melania y al resto del gabinete presente en el salón.