El vencedor de las elecciones legislativas húngaras del 12 de abril sabe que no tiene tiempo que perder. Péter Magyar se ha desplazado este miércoles a Bruselas para mantener un primer contacto directo con la presidenta de la Comisión Europa, Ursula Von der Leyen. A Hungría le urge que la UE descongele los 8.000 millones de euros de los fondos comunitarios, bloqueados por las políticas de Viktor Orbán. Tras asumir el poder el 9 de mayo, Magyar regresará. Mientras tanto, algunos de los afines a Orbán han movido su capital fuera de Hungría, por temor a que la investigación anticorrupción que promueve Magyar les acabe afectando. También hay quienes han cambiado de bando rápidamente.

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Ha sido el propio Magyar quien denunció en su cuenta de X cómo "oligarcas ligados a Orbán están transfiriendo miles de millones de florines a Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, Uruguay y otros países lejanos". También informó de que había pedido al fiscal general y a la policía que procedan contra los criminales que "quieren causar daño al pueblo húngaro y no les permitan huir".

Incluso mencionó en concreto a Lőrinc Mészáros, íntimo amigo de Orbán, y su familia, entre quienes desean trasladarse en breve a Dubai. Mészáros, un instalador de gas amigo de la infancia de Orbán, ha amasado una enorme fortuna gracias a sus vínculos con el todavía primer ministro. De hecho, lo que se dice en Hungría es que Mészáros es la figura que emplea Orbán para que el dinero no esté a su nombre. Magyar va a revisar las contrataciones públicas, una de las principales fuentes de inversión de muchos de los oligarcas ligados a Orbán. Es clave para conseguir acceder a los fondos europeos.

El medio de investigación Vsquare y el sitio de noticias 444.hu fuereon los primeros en denunciar que figuras clave vinculadas a Orbán pretendían proteger sus activos antes de que el Gobierno de Magyar pudiera congelarlos, embargarlos o nacionalizarlos. En marzo señaló que estas figuras ya estaban transfiriendo activos a Dubái.

Hungría, saqueada

Desde las elecciones, Magyar ha afirmado en repetidas ocasiones que su Gobierno trabajará para acabar con la corrupción y el amiguismo que, en su opinión, caracterizaron los años de Fidesz en el poder. "Nuestro país no tiene tiempo que perder. Hungría está en apuros en todos los aspectos. Ha sido saqueada, expoliada, traicionada, endeudada y arruinada", declaró Magyar a los periodistas al día siguiente de las elecciones. "Nos hemos convertido en el país más empobrecido y más corrupto de la UE". De ello daba testimonio a El Independiente József Péter Martin, director de Transparencia Internacional Hungría, pocos días antes de las elecciones.

A principios de este mes, Magyar señaló a Ádám Matolcsy, hijo de György Matolcsy, asesor económico de larga trayectoria del primer ministro saliente, además de ministro y gobernador del banco central. Se acusa a las empresas y socios de Ádám de desviar más de 1.000 millones de euros del banco central a lo largo de una década, lo que podría implicar tanto al padre como al hijo. Ambos niegan haber cometido irregularidad alguna, según informa el Financial Times.

La Oficina Estatal de Auditoría de Hungría investigó el año pasado unas pérdidas inexplicables en fundaciones creadas por el banco central durante el mandato de György. Dimitió el año pasado. Su hijo Ádám se trasladó a Dubai en los meses previos a las elecciones. Magyar ha dicho que solicitaría su extradición a Emiratos Árabes Unidos. No hay tratado entre los dos países. Ádám Matolscy asegura que sus ingresos proceden de empresas legales.

István Tiborcz, el yernísimo

Otra figura destacada del séquito de Orbán que dejó Hungría hace meses es István Tiborcz, yerno del líder del Fidesz. Al igual que el yerno de Donald Trump, Jared Kushner, Tiborcz ha aprovechado sus conexiones con la familia Orbán para crear su fortuna y expandirla.

En una publicación de Instagram del 8 de julio, su esposa Rahel afirmó que su objetivo era "desarrollarse profesionalmente" en Estados Unidos y que sus hijos aprendieran en un nuevo entorno. El ascenso de Tiborcz comenzó poco después de su boda en 2013.

Su primera gran empresa fue Elios Zrt., una compañía especializada en licitaciones de alumbrado público financiadas por la Unión Europea. Posteriormente se orientó hacia el sector hotelero e inmobiliario, incluyendo el emblemático hotel balneario Gellert, en la orilla de Buda del Danubio, y el Hotel Dorothea, en la orilla de Pest de la capital. Su grupo BDPST, que sigue activo en Hungría, opera en los sectores financiero, logístico, inmobiliario y turístico.

El nombre de Tiborcz salió a la luz pública en 2018, cuando la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) reveló que una investigación de dos años sobre los contratos para el suministro de farolas financiadas por la UE a municipios húngaros había detectado "no solo graves irregularidades en la mayoría de los proyectos, sino también un conflicto de intereses". Las irregularidades estaban relacionadas con contratos firmados cuando Tiborcz era propietario de Elos Zrt., según informaciones manejadas por The Guardian. Según Tiborcz, era una investigación guiada por motivaciones políticas.

Salida a Estados Unidos

La emigración a Estados Unidos es el plan B de muchos de los oligarcas del círculo de Orbán, según la prensa independiente húngara. Confían en que el entorno de Donald Trump los acoja. Incluso puede acabar allí Viktor Orbán. De hecho, ha anunciado que deja su puesto en el Parlamento, aunque seguirá siendo líder del Fidesz de momento.

Y viaja a Estados Unidos unas semanas a partir de junio. La excusa es el Mundial de fútbol, deporte al que es muy aficionado. Pero, dado que su hija y su yerno están allí instalados, no se descarta que prolongue su estancia.

Magyar sostiene que "quien haya robado de la riqueza nacional, ya sea el yerno de Viktor Orbán, Lőrinc Mészáros o Ádám Matolcsy, entonces deben rendir cuentas por ese dinero y afrontar las consecuencias".

Los 'conversos'

Junto a los que se están buscando una salida fuera, también hay oligarcas que han preferido cambiar de bando. György Wáberer, empresario del sector del transporte ligado a Orbán, vendió en 2023 la participación que le quedaba en su antigua empresa, Waberer’s Group, al yerno de Orbán y se centró en los sectores sanitario e inmobiliario. Días antes de las elecciones, se pronunció a favor de un cambio de régimen. "Vosotros decidiréis si queréis pertenecer a Europa o a los rusos", escribió en sus redes sociales.

Otro inversor que se distanció del sistema de Orbán es Dániel Jellinek, que creó su empresa inmobiliaria y de capital riesgo, Indotek, antes de que Orbán llegara al poder en 2010. Afirmó que dejó de hacer negocios con miembros del régimen en 2024, cuando vendió sus participaciones en el Grupo Wáberer, y desde entonces se ha centrado en expandirse por Europa. Jellinek asegura que Hungría es un lugar ideal para invertir ahora y hace campaña para que vuelva el capital allí.