Casi medio millón de soldados rusos han perdido la vida en Ucrania desde el inicio de la invasión ordenada por Vladimir Putin hace más de 1.550 días, según una nueva estimación de la directora de la agencia de inteligencia británica GCHQ (Government Communications Headquarters o Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno), ligada al Ministerio británico de Exteriores.

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En su primer discurso desde que asumió el cargo, Anne Keast-Butler, directora de GCHQ, ha dicho que las fuerzas rusas están "retrocediendo en el campo de batalla" dentro de Ucrania por primera vez desde finales de 2022. Ha ofrecido una estimación sobre el número de bajas rusas, superior a la calculada por medios como Meduza. Este medio ruso independiente cita unas 350.000 víctimas mortales. Según la información que maneja Keast-Butler, el número de bajas rusas roda el medio millón. Serían casi diez veces más que los soldados estadounidenses muertos en Vietnam.

Occidente ha estimado que las bajas rusas, entre muertos y heridos, rondan las 30.000 en abril. Más de la mitad, según el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, serían muertos. Ucrania ha tratado de elevar el número de bajas en el enemigo invasor. El objetivo es mermar su capacidad de reclutamiento. Hay tantas bajas porque Rusia insiste en conquistar todo el Donbás y los soldados leales a Kiev resisten con fiereza.

El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, ya dijo en un discurso el mes pasado que Ucrania estaba matando a 35.000 soldados rusos al mes. "Rusia no es capaz de reclutar suficientes soldados para compensar esas 35.000 bajas. El 95 % de las bajas se producen mediante drones. La proporción de bajas en este momento, y perdón por ser tan macabro, es de uno a cinco. Es decir, un soldado ucraniano por cada cinco soldados rusos".

Más prebendas para los soldados rusos

El Kremlin ha elevado las prebendas ofrecidas a quienes se alisten. Putin acaba de aprobar un decreto que condona las deudas vencidas a los nuevos reclutas y a sus familiares por unos 120.000 euros. Los militares también tienen ventajas a la hora de conseguir empleo, atención sanitaria o educación para sus hijos. Y reciben un sueldo estratosférico para los rusos, unos 2.400 euros. Así trata de evitar el reclutamiento forzoso.

Es difícil obtener cifras exactas de reclutamiento, pero hay expertos que calculan que logra alistar gracias a estos beneficios a un millar de personas al día, según The Guardian. Sin embargo, pocos de los que se alistan, y menos sus familias, saben que el riesgo de que no regresen de la guerra es cada vez más elevado.

Aunque Ucrania se ha apresurado a innovar y adoptar la nueva tecnología de drones, Kiev ha tenido dificultades para enviar suficientes hombres al frente, para reponer las unidades mermadas y agotadas, muchas de las cuales llevan meses luchando sin descanso. Al igual que Rusia, Ucrania no publica cifras detalladas de bajas.

Las estimaciones occidentales sitúan las bajas permanentes de Ucrania en unas 500.000 en total. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales cifra las bajas ucranianas en 600.000. El think tank de Washington también prevé que, para este verano, las bajas combinadas de ambos bandos superarán los dos millones.