Tras recibir uno de los ataques aéreos más intensos de los últimos meses, la capital ucraniana amaneció el 15 de junio con al menos cuatro fallecidos y más de 30 heridos. Además, provocó graves daños en el patrimonio cultural del país, incluyendo un gran incendio en la Catedral de la Dormición, situada en el complejo del Monasterio de las Cuevas.
El Monasterio (Kyiv, Pechersk Lavra), fundado en 1051 y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es uno de los lugares más sagrados del cristianismo ortodoxo eslavo. Famoso por su extensa red de catacumbas subterráneas, donde vivían, oraban y aún yacen momificados los primeros ascetas cristianos que habitaron el lugar, el complejo ha sido el corazón de la Fe ortodoxa durante casi un milenio. A lo largo de su historia, este recinto ha sobrevivido a las invasiones mongolas, a su destrucción durante la Segunda Guerra Mundial y a la persecución religiosa de la era soviética, consolidándose así como un símbolo de la identidad cultural ucraniana.
El ataque a la catedral
Durante el ataque nocturno, la Catedral de la Dormición, el edificio principal del complejo, sufrió un impacto directo que desató un incendio en su cubierta, afectando un área de aproximadamente 800 metros cuadrados. Los equipos de emergencia, ayudados por los religiosos, trabajaron a contrarreloj durante la madrugada para poner a salvo gran número de iconos antiguos, reliquias y obras de arte antes de que fueran pasto de las llamas. Finalmente, el fuego logró ser contenido por los bomberos del Servicio Estatal de Emergencias.
Desde su cuenta de X, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, condenó el bombardeo calificándolo como "uno de los crímenes más graves de Rusia contra la cultura cristiana hasta la fecha". Por su parte, el metropolitano Epifanio, jefe de la Iglesia Ortodoxa de Ucrania, pidió oraciones por la salvación del santuario y denunció el acto como un "crimen contra la humanidad y contra la historia".
La razón detrás de esta indignación no se debe únicamente a los daños producidos en un templo cristiano, sino a la importancia simbólica que tiene para la ortodoxia la dormición de la virgen. La palabra "Dormición" significa literalmente "quedarse dormido" y en la tradición ortodoxa, la Virgen María experimentó una muerte biológica natural, pero su cuerpo no sufrió corrupción en el sepulcro. Al tercer día, fue resucitada y llevada al cielo en cuerpo y alma por su hijo.
Las víctimas humanas en Ucrania
Los daños no se limitaron al recinto religioso, según el jefe de la Administración Militar de Kiev, Timur Tkachenko, el ataque afectó a cerca de 40 localizaciones distintas en la ciudad. El balance actual en la capital es de 4 víctimas mortales y al menos 35 heridos, entre los que se encuentran una mujer embarazada y dos niños de 5 y 6 años, además de 140.000 residentes que se han visto sin suministro eléctrico debido a los daños en la infraestructura energética.
Los distritos de Obolonskyi, Solomyanskyi y Pecherskyi, todos dentro de la ciudad de Kiev, fueron algunos de los más castigados, con impactos en varios edificios residenciales de gran altura. Los bombardeos no solo afectaron a la capital ucraniana, ya que se contabilizaron 5 fallecidos en la región de Járkov y además del monasterio, el ataque dañó el Museo Nacional de Arte y Cultura Mystetskyi Arsenal y los históricos estudios de cine Dovzhenko.
La respuesta internacional
Horas antes del bombardeo, el presidente Zelenski había mantenido una conversación telefónica con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para discutir vías para la resolución del conflicto. Asimismo, la ofensiva coincide con la cumbre del G7 en Francia, donde Ucrania espera asegurar mayor apoyo en materia de defensa antiaérea.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania ha anunciado que iniciará procedimientos urgentes ante la UNESCO para exigir una respuesta internacional a lo que han denominado "barbarie estatal". Desde Francia, el ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, comparó el valor del Monasterio de las Cuevas con el de la catedral de Notre Dame, señalando que el ataque demuestra la "crueldad" de la ofensiva rusa.
Rusia, por su parte, ha afirmado que sus ataques iban dirigidos exclusivamente contra la industria militar ucraniana y ha sugerido que los daños en la catedral fueron causados por misiles de la defensa antiaérea ucraniana, una versión que ha sido rechazada por las autoridades locales al encontrar restos de drones kamikaze tipo Shahed en las inmediaciones del templo.
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