El balance oficial de la riada ocurrida la pasada semana en la región fronteriza con China asciende ya a casi 900 víctimas mortales en Nepal, donde las fuerzas de rescate buscan además a más de 4.200 personas cuyo paradero se desconoce.

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Según el informe detallado de la agencia de gestión de emergencias nepalí (NDRRMA), y recogido por Europa Press, las cifras confirmadas alcanzan los 903 fallecidos, 267 lesionados y un total de 4.247 personas en estado de "desaparición".

El organismo precisó que en la lista de no localizados (que el día previo rondaba los 2.500) hay incluidos 592 ciudadanos extranjeros, mientras que el número de personas puestas a salvo roza los 10.450 "rescatados", de los cuales 252 requirieron evacuación aérea.

Impacto regional y causas del colapso

El impacto de la catástrofe se extiende a territorio chino, donde las administraciones locales contabilizan al menos 16 decesos y unos 550 desaparecidos (con 261 extranjeros entre ellos), sumados a tres restos mortales localizados en India.

Respecto al origen del suceso, especialistas del ministerio competente en Pekín rechazaron la hipótesis de una riada glaciar, atribuyendo el desastre a un desprendimiento helado en zonas altas que derivó en un "flujo de detritos" masivo contra el paso de Gyirong.

En esa misma línea, análisis del servicio geológico estadounidense (USGS) respaldan este diagnóstico, situando el origen del desprendimiento inicial en el entorno protegido de Langtang, a escasa distancia de la demarcación fronteriza.