Los ministros de Exteriores de once Estados miembros de la Unión Europea, encabezados por España, han instado formalmente a sus homólogos a abandonar los bloqueos sistemáticos en las decisiones internacionales del bloque. En su propuesta, plantean intensificar la abstención constructiva y exigir una justificación argumentada a cualquier país que decida rechazar acuerdos comunitarios.

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En una carta enviada a la Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, los representantes de España, Alemania, Francia, Bélgica, Países Bajos, Austria, Dinamarca, Finlandia, Luxemburgo, Rumanía y Suecia subrayan la urgencia de agilizar la respuesta europea en un escenario geopolítico caracterizado por la rivalidad global y el deterioro internacional.

Mecanismos contra el bloqueo diplomático

"Si bien nuestro objetivo sigue siendo lograr la mayor unidad posible entre todos los Estados miembro, redunda en nuestro propio interés no permitir que quedemos atrapados en puntos muertos cuando no podamos alcanzar un consenso", sostienen los diplomáticos en el documento distribuido a los Veintisiete.

Los firmantes, tal y como afirma Europa Press, remarcan la urgencia de estructurar una acción exterior con capacidad resolutiva para intervenir con celeridad cuando la coyuntura global lo exija, manteniendo la búsqueda del acuerdo mutuo como el pilar fundamental de la legitimidad comunitaria.

Con este propósito, la iniciativa incluye un decálogo de cinco pautas operativas orientadas a exprimir las herramientas jurídicas existentes en las normativas actuales, evitando la necesidad de acometer reformas estatutarias.

La medida estrella busca generalizar la abstención voluntaria para impedir que el desacuerdo de un único país paralice los proyectos comunitarios. Asimismo, apelan al compromiso de lealtad institucional para alcanzar consensos sólidos en las decisiones internacionales.

Límites a los vetos cruzados

Los once países reclaman erradicar el uso del veto táctico, mediante el cual se condiciona la política exterior a negociaciones no vinculadas. Si bien se preserva la opción de apelar a intereses nacionales, se exigirá exponer argumentos razonados para abrir un diálogo negociador.

Finalmente, han sugerido a Kallas examinar vías alternativas para optimizar la operativa comunitaria y dotar a la UE de mayor agilidad frente a las crisis internacionales.