Los israelíes han votado. ¿Ahora qué? Cuando se confirmen los resultados oficiales de las elecciones, se abrirá una nueva etapa, aún más delicada que la electoral. Es en este momento cuando el juego de alianzas se pone en marcha, y cada escaño cuenta. Ninguno de los bloques alcanza la mayoría parlamentaria y, en medio, los partidos árabes, que han logrado un resultado histórico. Ahora mismo todas las opciones están abiertas, pero queda claro que Israel se enfrenta a semanas decisivas.
Con el escrutinio casi finalizado, el partido ganador de estas elecciones es el Likud de Benjamín Netanyahu. Las encuestas daban a su rival, el general Gadi Eisenkot, como vencedor en estos comicios. Sin embargo, las predicciones han errado. Aun así, no se puede decir que el primer ministro salga victorioso. Su coalición ha pasado de tener 64 a 53 diputados, muy lejos de la absoluta de 61.
"Para quienes temen o se oponen a Netanyahu, la vida esta mañana debería ser más fácil y feliz que hace una semana", escribe Nadav Eyal, profesor en la Escuela de Asuntos Internacionales y Públicos de la Universidad de Columbia. Pero la coalición antigubernamental tampoco ha logrado unos resultados que le permita expulsar al primer ministro del gobierno, al menos no por sus propios medios. En su caso, 13 escaños separan a sus 48 diputados de la mayoría.
Quienes sí están de celebración son la Lista Conjunta y Ra'am. Los partidos árabes, que representan a la población palestina con ciudadanía israelí, han obtenido un resultado histórico, logrando meter 19 representantes en la Knesset (Parlamento). "Estas elecciones han sido un punto de inflexión para ellos", reflexiona en conversación con El Independiente Rosa Meneses, subdirectora del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC).
Las opciones de Bibi
Con los resultados electorales en la mano, el presidente israelí, Isaac Herzog, tendrá que encargar a un candidato la formación de gobierno. Lo hará después de mantener una serie de consultas con los representantes de los partidos. Como en el sistema español, lo más habitual es pedírselo al líder de la formación más votada. Pero, ¿puede formar gobierno Netanyahu?
Si se mira solo a sus aliados oficiales, entonces la respuesta es no. Ninguno de los otros partidos que integran la coalición, Otzma Yehudit, Judaísmo Unido de la Torá y Sionismo Religioso –una amalgama de formaciones ultraconservadoras y ortodoxas–, ha obtenido más de siete escaños. Sin embargo, el primer ministro podría intentar negociar con los que hasta ahora eran sus adversarios.
En los últimos días, algunas voces han sugerido que una salida al bloqueo sería un "gobierno de unidad" encabezado por Netanyahu junto a sus rivales. Una opción que Donald Trump "analizará", según él mismo ha asegurado en una entrevista con el portal Axios. Más allá de los deseos del presidente norteamericano, los líderes de la oposición han descartado esta posibilidad.
"La realidad política de Israel dista mucho de ese ideal", ha asegurado en un artículo de opinión el director del Times of Israel, David Horovitz. El periodista subraya que el general Eisenkot no accederá a formar parte de un gobierno que no establezca una comisión estatal de investigación sobre los fallos durante el 7 de octubre. Su hijo y dos de sus sobrinos murieron en la guerra de Gaza. "Y es impensable que Netanyahu, quien se ha resistido a dicha investigación durante tres largos años, cambie de postura", añade en su análisis.
Otra opción es que Netanyahu intente seducir a los partidos árabes. Por descabellada que parezca, ya lo intentó tras las elecciones de 2021. Pero esta posibilidad se presenta remota. De hecho, el Likud ha acusado a estos grupos de "robar las elecciones" y ha pedido una investigación sobre posibles irregularidades en algunos colegios electorales de zonas árabes, después de la alta participación en estas localidades. No es una buena estrategia para tejer alianzas.
Una oportunidad para el cambio
Si Netanyahu no logra reunir los apoyos necesarios, se abrirá una oportunidad para la oposición, el denominado "bloque del cambio". Pero ellos también necesitan a los partidos árabes, y no queda claro que quieran tenderles la mano. De momento solo Yair Golan, líder de Los Demócratas –la única fuerza de izquierdas que ha entrado a la Knesset–, es el único que ha abogado abiertamente por pactar con estas formaciones.
El resto de líderes opositores se muestran más reacios. Eisenkot ha descartado gobernar con ellos alegando la falta de valores compartidos y ha condicionado la colaboración a que los partidos árabes reconozcan a Israel como un Estado judío. También Naftali Bennett (Juntos) y Avigdor Lieberman (Israel Beitenu) también rechazan pactar con ellos, aunque en 2021 firmaron un acuerdo de coalición con Ra'am, uno de los partidos árabes, por lo que quizás cambien de parecer.
En este sentido, Rosa Meneses subraya que los resultados demuestran que los palestinos con ciudadanía israelí "quieren ejercer su voz en las urnas y no pueden estar fuera de la política". Todo ello a pesar del intento de impedirles concurrir a las elecciones, que el Tribunal Supremo israelí acabó anulando.
Por ello, la subdirectora del CEARC cree que un hipotético gobierno del cambio dependerá de si los partidos de la oposición "cambian de actitud" hacia las formaciones árabes.
La repetición electoral en el horizonte
Si se llega a una situación de punto muerto en la que ninguna de las coaliciones logra formar gobierno, Israel se verá encaminado a una repetición electoral. Meneses no la descarta: "Ahora mismo no hay ningún bloque que cuente con alianzas claras para hacerse con una mayoría fuerte". Pero, dada la alta polarización en la sociedad israelí, es improbable que una nueva cita cambie significativamente el resultado de estos últimos comicios.
También es posible que se forme un gobierno, pero no lo suficientemente fuerte. "La fragmentación en el Parlamento y el crecimiento de los partidos árabes, que antes eran una fuerza más modesta pero ahora van a tener más representatividad, pueden crear gobiernos inestables", explica la experta. Un escenario que no es insólito para Israel, donde entre los años 2019 y 2022 hubo cuatro primeros ministros y se celebraron cinco citas electorales.
La situación actual recuerda a aquella etapa. "Esto seguro nos llevará a un periodo como los anteriores de mayor inestabilidad", sentencia la subdirectora del CEARC.
A priori, nadie en Israel quiere que se repitan las elecciones. El presidente Herzog ha señalado que se debe hacer "todo lo posible" para evitar esta repetición. Sin embargo, este escenario sí beneficiaría a un persona. Hasta la formación de un nuevo gobierno, se prolongará la permanencia de Netanyahu en el poder.
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