Hay vehículos distintos y distinguidos, como es el caso del Lancia Ypsilon. El inconfundible Ypsilon lleva en su carrocería de 5 puertas y 4 m de longitud los tradicionales valores de la centenaria firma italiana al popular segmento B. Pero la entrada en escena del Lancia Ypsilon en 2024 trasciende, va mucho más allá de la mera aparición de un nuevo modelo. Supuso además, el renacimiento de una marca mítica con 120 años de historia como es Lancia, un relevante acontecimiento en el que no se escatimaron recursos. Un renacimiento que estuvo avalado nada menos que por la creación de un concept car, el Lancia Pu+Ra HPE, que puso de relieve que los coches concepto, los prototipos, sirven para algo más que ejercer de simples escaparates para impresionar o de laboratorios de nuevas tecnologías.
Entre el Pu+Ra HPE y el Ypsilon más que inspiración hay un tremendo parecido. El nexo estilístico entre ambos es bien palpable, y no solo en la trasera, también en el frontal. El diseño del Ypsilon ha pasado de la mera inspiración en el Pu+Ra HPE a reproducir ciertas formas y elementos de su carrocería. En definitiva, se ha sacado el máximo partido a este coche concepto. Cabe apuntar que el Lancia Ypsilon tiene pasaporte español al fabricarse en exclusiva en la factoría de Stellantis de Zaragoza. Un modelo para reforzar la oferta premium del grupo Stellantis. Entre sus rivales, prácticamente se reducen al Audi A1 y al Mini de 5 puertas (ambos asimismo con 4 m de longitud), dada la orientación especialista o premium de Lancia. Los gustos o preferencias personales será lo que influya en la decisión de compra. Pero el Audi A1 está ya muy visto, y lo mismo puede decirse del nuevo Mini 5 puertas, que aunque se lanzara el pasado año su silueta resulta ya muy familiar frente a la frescura del Lancia Ypsilon.
Distinción inspirada en la tradición de la marca
El diseño del Lancia Ypsilon es impactante y tremendamente personal vista la carrocería desde cualquier perspectiva. Tan personal que se transformará en uno de esos iconos del automóvil que bajo ningún concepto se mimetizan entre el resto de coches del tráfico rodado. Todo lo contrario, destacará su inconfundible silueta tanto de cerca como de lejos, siendo prácticamente imposible confundirlo con un vehículo de cualquier otra marca. Es uno de esos coches que de inmediato se le identifica, no pasa desapercibido. Pero Lancia es sobre todo elegancia, además de lujo por el detalle. Su ideario se apoya en conceptos como el lujo, la distinción, el confort de marcha, el diseño o la elegancia. El frontal del Ypsilon rememora la histórica parrilla de Lancia, con la tradicional copa (calice) reinterpretada en clave moderna mediante tres rayos de luz led; copa que sirve de soporte a las letras Lancia elaboradas en acero inoxidable satinado. La delantera asimismo bebe de otras fuentes de inspiración, como el Lancia Beta Montecarlo, en base a utilizar una franja en negro brillante en el morro que además en este caso sirve para resaltar dichas letras.
Con respecto a la trasera del Lancia Ypsilon constituye toda una oda a la originalidad; es de esos pocos automóviles cuya trasera es incluso más representativa que el propio frontal. Reproduce con fidelidad la del legendario Lancia Stratos, especialmente a través de esas ópticas redondas de led cuyo interior alberga la letra Y dispuesta horizontalmente. Todo un elemento de diseño como el escudo de la marca colocado en el montante trasero. Entre estas ópticas traseras una banda en negro sirve de marco a las letras Lancia.
Un interior exquisito
Tan espectacular como el diseño exterior es la concepción del interior, elaborado en colaboración con Cassina, diseñador y fabricante de muebles de lujo e interiorista que fusiona la más pura artesanía con las más modernas tecnologías, también a nivel de materiales. Sirva como ejemplo, el revestimiento de la parte superior de las puertas confeccionado en polvo de mármol, muy suave al tacto e impermeable. Pero si hay algo que caracteriza el interior del Ypsilon es la mesita redonda (Tavolino) que preside la consola central, que forma parte del equipamiento de serie de todas las versiones. Dicha mesita acoge la superficie de recarga inalámbrica para smartphone mientras su parte delantera conforma un espacio para dejar objetos. Delicioso tanto a la vista como al tacto el tapizado aterciopelado de los asientos, dentro de la más pura tradición de la marca. Unos asientos que, por cierto, son bastante cómodos.
El Lancia Ypsilon Ibrida con el nivel de acabado LX tiene un precio de 25.869 euros una vez aplicado el descuento de la marca. Es el acabado superior, con una rica dotación de serie que incluye: climatizador automático, retrovisores calefactados, ajustables eléctricamente y plegables, acceso y arranque sin llave, faros full led, cristales traseros tintados, cuadro de instrumentos digital y pantalla táctil multimedia de 10,25 pulgadas, cargador de móviles inalámbrico, llantas de 17 pulgadas, control de crucero adaptativo, cámara trasera, asientos delanteros calefactados y con reglaje eléctrico, etc.
El salpicadero aún siendo de corte minimalista está cargado de atractivo. Originalidad a raudales a base de líneas rectas y superficies planas sobre las que reposan la pantalla que oficia de cuadro de instrumentos y la del sistema multimedia, ambas de 10,25 pulgadas y personalizables tanto en términos de diseño como de colores. No están colocadas de manera contigua sino en distintos planos, lo que le personaliza frente a la actual tendencia de situarlas una a continuación de la otra, haciendo bloque. Bajo la pantalla multimedia se ubican las salidas centrales de aire, y a continuación un panel con botones convencionales para el manejo del sistema de climatización. El Ypsilon estrenó el sistema multimedia SALA (Sound Air Light Augmentation) para las funciones de audio, climatización e iluminación, permitiendo ajustar el ambiente en el interior del vehículo con tan solo pulsar un botón o mediante voz.
Propulsor híbrido y gran confort de marcha
Desarrollado sobre la plataforma CMP de Stellantis, el Lancia Ypsilon mide 4 m de longitud, inscribiéndose en el segmento B. Sin renunciar a su vocación urbana también constituye una buena opción para los largos viajes por carretera. La habitabilidad está en línea con la que ofrecen otros vehículos con sus mismas dimensiones exteriores. Las plazas traseras brindan espacio suficiente para acoger con holgura a dos pasajeros, que disfrutarán de unos asientos muy cómodos. Aunque el acceso a estas plazas resulta un poco incómodo por el reducido ángulo de apertura de las puertas. Pero hay que resaltar que cuenta con uno de los maleteros más capaces del segmento B y el mayor capacidad entre sus rivales premium, con un volumen de 352 l para el modelo Ibrida.
El modelo Ypsilon Ibrida va propulsado por un sistema de hibridación a medio camino entre los híbridos ligeros (MHEV) y los híbridos convencionales (HEV), por lo que es portador de la etiqueta medioambiental Eco. Su motor eléctrico va alojado en la caja de cambios y puede mover por si solo el vehículo (aunque a bajas velocidades), una característica propia de los HEV mientras que con los MHEV queda emparentado por funcionar a 48 V. Este sistema propulsor consta de un motor de gasolina de 3 cilindros en línea con 1,2 litros de cilindrada (100 CV) asociado a un motor eléctrico de 29 CV que arrojan una potencia conjunta de 110 CV. El motor eléctrico propicia que en determinadas situaciones de conducción el vehículo pueda efectuar hasta un 25% del recorrido en modo eléctrico o efectuar maniobras de aparcamiento; para la transmisión recurre a una caja de cambios automática de doble embrague e-DCT de 6 velocidades. En el capítulo de las prestaciones firma una velocidad máxima de 190 km/h, acelerando de 0 a 100 km/h en 9,3 s. Este propulsor ofrece recortados consumos, en ciclo combinado WLTP firma 4,5 l/100 km. Circulando por autovía a velocidades legales, el gasto de gasolina se mueve entre 5 y 5,5 l/100 km.
Al volante del Lancia Ypsilon Ibrida hay que destacar que los 110 CV del propulsor mueven con total solvencia el coche, y además brinda un funcionamiento suave y silencioso. En ciudad, al levantar el pie del acelerador se deja notar la frenada regenerativa, también presente, aunque más atenuada, cuando se circula por carretera. Cabe apuntar que en algunas situaciones quizá resultara más eficiente el avance por inercia, sin nada de retención. Otro importante punto a su favor es la puesta a punto del chasis, que le confiere un magnífico tacto de conducción. La dirección es muy agradable y comunica muy bien con la carretera, en tanto la suspensión ofrece una pisada firme, con unos contenidos balanceos de la carrocería en las curvas. Es una suspensión más bien dura, muy bien afinada, pero que filtra y absorbe a la perfección las irregularidades del asfalto. Con estas premisas Lancia ha logrado un notable confort de marcha, lo que pretendía, sin necesidad de recurrir a una suspensión blanda.