La historia de Opel es realmente fascinante, como la de otras muchas firmas del Viejo Continente. Para la mayoría de la gente, Opel es una marca alemana de automóviles. Cosa cierta. Pero lo que desconocen es que Opel empezó su actividad productiva fabricando máquinas de coser y posteriormente bicicletas. Adam Opel fundó la compañía que lleva su apellido en 1862 con el objeto de fabricar máquinas de coser, que inmediatamente lograron una gran reputación en los talleres de sastrería. Este éxito impulsó a Adam a ampliar el negocio, a diversificar, añadiendo a su actividad industrial la fabricación de bicicletas. Cabe apuntar que en 1920 Opel era el mayor productor de bicicletas del mundo.
Corría el año 1898, y los hijos del ya fallecido Adam Opel deciden entrar en una nueva actividad productiva, la de fabricación de automóviles, siendo ya Opel el primer productor alemán de máquinas de coser y de bicicletas. Así se llega al año 1899, una fecha marcada con letras de oro en la historia de la marca en tanto significa su debut, su punto de partida, como fabricante de automóviles. El protagonista es el Opel Patentwagen System Lutzmann, primer vehículo de motor fabricado por Opel, hecho en Rüsselsheim. Posteriormente, en 1902, la firma tuvo un acuerdo de colaboración con la francesa Darracq para producir bajo licencia, un acuerdo que concluyó en 1907.
El coche del doctor
Los años con Darracq sirvieron a Opel para adquirir experiencia, pero entendieron que para avanzar en el campo de la construcción de motores y coches nada mejor que dejar los acuerdos y centrarse en la propia capacidad de inventiva. El espaldarazo definitivo llegó en 1909 con el lanzamiento del entrañable “Doktorwagen” 4/8 CV o coche del doctor, un modelo que se hizo muy popular al ser empleado por los médicos rurales de aquellos años. Costaba 3.950 marcos de la época. Pero asimismo resultó crucial para Opel el hecho de que fuera el primer fabricante alemán en introducir la producción a gran escala utilizando la tecnología de la línea de montaje. Así, el Opel “Laubfrosch” 4/12 CV de 1924 se convirtió en el primer coche alemán fabricado en cadena; por cierto siempre pintado en verde.
Tres años después, en 1927, el Opel 4 CV con un precio de 2.980 marcos propició que el automóvil se democratizara, pasando de ser un artículo de lujo a un medio de transporte para muchos. Con una demanda en plena fase de crecimiento, ya en 1931, el modelo 1.2 litros se convirtió en el primer y genuino “coche del pueblo”. En esa particular carrera de Opel que la catapultó a ser pionera en multitud de facetas, no podía faltar un modelo como el Olympia (1935), primer automóvil alemán producido en serie con carrocería totalmente de acero. El nuevo diseño permitió el llamado “matrimonio” entre carrocería y motor, allanando el camino para que este método de construcción entrara en la producción a gran escala.
Al volante del Opel Kadett A Caravan de 1963
Una de las fechas más marcadas dentro de la dilatada historia de Opel es sin lugar a dudas 1936, año del debut del Opel Kadett, un modelo que marca el inicio de 9 décadas de exitosos modelos compactos. La marca se adelantó una vez más poniendo a disposición del público un coche compacto familiar y, sobre todo, accesible, que se transformaría en todo un superventas. El Kadett clásico estuvo en producción desde 1936 hasta 1941. El nombre Kadett se recupera en 1962 con la introducción del modelo A, dando lugar a una saga que se mantendrá vigente hasta 1991 a través de 5 generaciones denominadas con letras, desde la A hasta la E. La quinta generación (Kadett E) dio el relevo en 1991 en el segmento de los compactos (C) a un nuevo modelo, el Astra, que ha llegado hasta nuestros días a lo largo de 6 generaciones. El Opel Astra actualmente en catálogo constituye la sexta generación del modelo, por cierto, recientemente puesta al día.
Además de visitar el museo, los encargados de relaciones públicas de la marca nos propusieron ponernos al volante de algunos modelos clásicos. En nuestro caso tuvimos ocasión de efectuar un recorrido mixto ciudad-carretera al volante de un Opel Kadett A Caravan de 1963, que se encontraba tanto en perfecto estado de funcionamiento como de conservación. Lo que más nos llamó la atención de este vehículo fue su facilidad de manejo, con un pedal de embrague con muy poco recorrido y tremendamente progresivo, sin tirones. En esta misma línea, el uso del cambio manual de 4 velocidades no requirió periodo de adaptación, mostrando una gran precisión a la hora de insertar las distintas velocidades con largos y precisos recorridos de la palanca. El motor de 4 cilindros en línea con 1 litro de cilindrada desarrollaba una potencia máxima de 40 CV, permitiendo una conducción alegre, con una velocidad máxima de 120 km/h. Cabe señalar la ligereza del vehículo, pues solo pesaba 720 kg
El Opel Kadett A Caravan rápidamente se convirtió en líder de un segmento pionero, un turismo con la practicidad de una furgoneta diseñado tanto para el transporte de pasajeros como de mercancías. Con una carrocería de tan solo 3,92 m de largo por 1,48 m de ancho, contaba con un amplio maletero y espacio para acoger hasta 6 pasajeros gracias a una tercera fila de asientos (cuatro adultos y dos niños), además de la versatilidad que autorizaba el asiento trasero abatible, toda una innovación que permitía que el compartimento de carga creciera hasta los 1,5 m de longitud. Demostró ser un vehículo ideal para la familia, las vacaciones y el trabajo, un auténtico tres en uno. Pero sobre todo el Kadett A Caravan inauguró una saga de exitosos familiares que ha llegado hasta nuestros días, y que tiene su más firme exponente en el nuevo Opel Astra Sports Tourer, cuya carrocería mide 4,64 m de largo por 1,86 m de ancho. Como curiosidad, contrasta fuertemente la gran diferencia de anchura que existe entre ambos vehículos. El Astra Sports Tourer mide nada menos que 38 cm más de ancho que su ancestro, concretamente 1,86 m frente a 1,48 m.
Los grandes y lujosos Opel
Opel se convirtió en el primer constructor de automóviles alemán adaptando los métodos de fabricación en cadena utilizados en Estados Unidos. Además la marca era propiedad de General Motors desde 1929. Aunque no era ni mucho menos la primera vez que Opel se adentraba en el sector de los vehículos de lujo, las décadas de los 60 y 70 constituyeron una especie de edad dorada. Fue la época de los grandes Opel americanos, vehículos de casi 5 m de longitud inspirados en las grandes berlinas americanas contemporáneas, pero sin estridencias, con la sobria elegancia de los automóviles europeos. En 1964 se introduce la gama conocida como KAD serie A, un acrónimo que nace de unir las iniciales de tres modelos de gran tamaño: Kapitan, Admiral y Diplomat, conocidos como “Los tres grandes de Rüsselsheim”.
El Kapitan de 1964 era el 6 cilindros más vendido de Alemania, siendo el único de la terna con asiento delantero corrido, por lo que podía acoger a 6 pasajeros. Con respecto al Admiral, también montaba el propulsor de 6 cilindros y 2,6 litros (100 CV), pero desde 1965 también podía montar un V8 de 4,6 litros (190 CV). Este V8 de 4,6 litros era el que equipaba el más lujoso de la terna, el Diplomat. Cabe señalar que estos tres modelos disponían de carrocerías idénticas, lo que marcaba la diferencia era la denominación y pequeños detalles. La mayor distinción entre ellos corría a cargo de las motorizaciones y sobre todo del equipamiento. En 1969 se introdujo la gama KAD serie B, que estuvo vigente hasta 1977, fecha que marcó el fin de los KAD, unas lujosas berlinas para competir con Mercedes. El Diplomat de esta serie B se distinguía por su faros verticales, frente a los horizontales de sus hermanos Kapitan y Admiral, además de por su motor V8 de 5,4 litros (230 CV).
Pero además de lujosas berlinas, Opel también hizo incursiones en el campo de los deportivos más exclusivos, como es el caso del Bitter CD. Bitter Automobil es una marca alemana de deportivos de alta gama, fundada en 1971. Por aquellos años, Opel presentó en el Salón de Frankfurt de 1969 el Opel CD (Coupé Diplomat), un prototipo que a pesar de despertar una gran expectación y de la decisión de fabricarlo en una pequeña serie, lo cierto es que nunca llegó a la fase de producción. Una espinita que la marca se quitó cuando Bitter entró en escena, que llegó a un acuerdo con Opel para crear una versión de producción, más factible, del prototipo CD. Así es como nació en 1973 el estilizado deportivo de lujo Bitter CD, encargándose la empresa carrocera alemana Baur de la fabricación de la carrocería. Basado en el Diplomat, bajo su capó se encuentra un motor Chevrolet V8 de 5,4 litros (230 CV).
La competición y los récords de velocidad
Dentro del museo de Rüsselsheim hay una amplia zona dedicada a la competición automovilística, donde pueden verse desde los Calibra participantes en el DTM (Campeonato Alemán de Turismos), uno de los campeonatos de turismos más prestigiosos del mundo, hasta los Ascona, Manta o Kadett participantes en rallyes. En esta disciplina destaca el Ascona 400 con el que el legendario piloto Walter Röhrl ganó, en 1982, el Campeonato Mundial de Rally (WRC) para pilotos. Toda una gesta con un vehículo de tracción trasera, frente a una competencia que utilizaba tracción a las cuatro ruedas.
La pasión por la velocidad de siempre estuvo presente en la genética de Opel. Una cualidad que queda perfectamente plasmada en el RAK 2. Este espectacular vehículo, mitad coche mitad avión, contaba con una aerodinámica carrocería que incluía en los laterales superficies alares para crear sustentación negativa. Con tan solo 560 kg de peso, iba propulsado por 24 cohetes de combustible sólido capaces de generar 6.000 kg de empuje. Para el RAK 2, el gran día llegó el 23 de mayo de 1928 en el circuito de Avus de Berlín. Pilotado por Fritz Von Opel, nieto de Adam Opel, alcanzó una velocidad máxima de 238 km/h, marcando el nuevo récord mundial de velocidad terrestre.
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