El acto celebrado ayer por la tarde en la sala Galileo Galilei, protagonizado por Gabriel Rufián y Emilio Delgado, ha marcado el inicio de una estrategia política destinada a movilizar al electorado progresista bajo la premisa de frenar el avance del "fascismo". La jornada estuvo marcada por momentos de tensión inicial cuando la policía tuvo que invitar a salir al activista Vito Quiles, quien intentó colarse en el evento para generar contenido de "autopropaganda". El debate principal se centró en la necesidad de articular una alternativa sólida a la izquierda del PSOE que evite que la fragmentación del bloque acabe facilitando un gobierno de la derecha y la extrema derecha.

Esta iniciativa, que Rufián define como una "gira" por diversos puntos de España, busca frenar a las fuerzas nacionalistas, federales y plurinacionales en una operación de supervivencia para el bloque que sostiene a Pedro Sánchez. En este contexto, la participación de Emilio Delgado, diputado de Más Madrid, ha sido interpretada como un movimiento para reforzar su perfil propio dentro de su formación, aprovechando el vacío de liderazgo tras la salida de Íñigo Errejón y el paso de Mónica García al Ministerio de Sanidad.

La operación política cuenta con un notable respaldo de "padrinos mediáticos", como Antonio García Ferreras en La Sexta y la presencia de Sarah Santaolalla, colaboradora de RTVE, como anfitriona del encuentro. Este apoyo mediático ha sido duramente criticado por Pablo Iglesias, quien reprochó a Rufián el uso de medios tradicionales para lanzar sus propuestas. Finalmente, el giro estratégico de Rufián hacia el pragmatismo parlamentario en Madrid no ha pasado inadvertido en Cataluña, donde sectores del independentismo le acusan de haber abandonado la vía unilateral.