Carmen Pano y Leonor González Pano, madre e hija, empresarias ambas, mostraron este jueves ante el tribunal la cara oculta de la corrupción. Lo que el fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, llamó "contraprestaciones en metálico o en especie" por los favores que presuntamente hizo el ex ministro José Luis Ábalos a algunas empresas que vivían sobre todo de hacer fraude en el IVA.
Pero antes de entrar al meollo, unos datos aclaratorios. Leonor González Pano fue durante un tiempo pareja de Víctor de Aldama. Su madre, Carmen Pano, era socia de un empresario dedicado al negocio de hidrocarburos, Claudio Rivas, que pretendía obtener una licencia oficial como operador, cosa que no conseguía. Leonor le dijo a su madre que la persona que tenía contactos para lograr la dichosa licencia era su novio, Aldama. El contacto de Aldama, lo han adivinado, era el ministro Ábalos.
Carmen Pano y Claudio Rivas eran socios en Villafuel, la empresa que quería obtener la licencia como operador de hidrocarburos, lo que era como tener la garantía de un beneficio seguro. Aldama demostró su capacidad de influencia y, poco después de que Rivas llamara a su puerta, logró una cita en el Ministerio de Industria con el jefe de Gabinete de la ministra (entonces Reyes Maroto), Juan Ignacio Díaz Bidart. El introductor fue Koldo García, el hombre para todo del ministro Ábalos. Esa reunión se produjo el 28 de diciembre de 2020. Aunque el encuentro fue bien y Rivas salió contento, pasaron algunos meses y la licencia no llegaba. El empresario se quejó ante Aldama, que respondió de forma escueta: "El ministro quiere una casa".
Dicho y hecho. Rivas encargó a uno de los suyos buscar alguna casa para el ministro. Tras varios descartes, en julio de 2021, la empresa Have Got Time (cuya administradora era Carmen Pano) compró un chalet en la urbanización La Alcaidesa (situado en La Línea, Cádiz) por 526.000 euros. Al ministro le gustó la choza. Piscina, pequeño jardín, dos plantas... En fin, el sueño de todo pequeño burgués.
Pero el destino le iba a jugar una mala pasada al ministro. En julio de 2021, contra todo pronóstico, fue destituido del Gobierno y del partido por Pedro Sánchez. ¿Sabía ya el presidente de sus andanzas inconfesables? Algo sabría.
Los testimonios de la familia Pano acorralan a Ábalos como perceptor de mordidas a cambio de favores
El regalo al ministro consistía en un alquiler con opción a compra por la vivienda. Pero el ministro, que había dejado de serlo, dejó de pagar el alquiler en agosto. Aún con todo, disfrutó del chalecito hasta el mes de diciembre, fecha en la que fue desahuciado por Claudio Rivas, ¡que todavía no tenía la licencia en el bolsillo! (finalmente, la autorización de Industria llegó con un año de retraso).
Luzón no le preguntó a Carmen Pano por otro de los episodios que la dieron a conocer: la entrega de 90.000 euros en la sede del PSOE en la calle Ferraz. Luzón no le preguntó por ello porque la supuesta financiación irregular del Partido Socialista se dirime en otra causa que instruye la Audiencia Nacional. Fue el abogado de la acusación popular, en representación del PP, Alberto Durán, quien sacó el tema a colación. Pano se reafirmó en lo que ya ha declarado tanto en sede judicial como en los medios de comunicación: ella llevó dos entregas de 45.000 euros cada una a la sede del PSOE en diciembre de 2020. La fecha cuadra con las gestiones para la licencia de Villafuel. El dinero se lo había dado Claudio Rivas a Aldama y éste le pidió a la madre de su pareja que le hiciera el favor de llevarlo a Ferraz. Ella cumplió. El abogado de Aldama, José Antonio Choclán, le preguntó si ese dinero era el pago para conseguir la licencia, pero ella escurrió el bulto. No lo sabe.
La tercera sesión del juicio de las mascarillas –todavía no hemos llegado al nudo de la causa– ya no trató de los favores a las amigas de Ábalos, sino de algo que siempre está detrás de los casos de corrupción: el dinero.
No ha sido una buena semana para el ex ministro Ábalos, ni para el PSOE. La corrupción, que fue lo que llevó a Sánchez a presentar la moción de censura en mayo de 2018, ahora llama a su puerta.
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