Javier Ruiz se despide de Televisión Española tras aceptar la oferta de José Miguel Contreras para dirigir un nuevo proyecto televisivo, la cadena La Séptima. Esta salida consolida un cambio radical en la trayectoria periodística del presentador. Mientras que en sus inicios Ruiz seguía el "modelo Prisa" de tono moderado, independiente y centrado en aportar datos sin buscar la confrontación directa —al estilo de Joaquín Estefanía o Anabel Díez—, su transición hacia las tertulias de canales privados y su posterior etapa en el ente público marcaron su inmersión en un periodismo de trinchera mucho más polarizado y de confrontación.
Durante su trayectoria en la televisión pública con el programa Las Claves, Ruiz se vio envuelto en sonadas polémicas que expusieron una presunta doble vara de medir en su criterio informativo. En este espacio, Ruiz trazaba una línea divisoria donde sus propios errores eran catalogados como simples "imprecisiones", mientras que los fallos de sus rivales eran tachados tajantemente de "bulos". Entre los episodios más controvertidos destacan cuando acusó falsamente al eurodiputado Alvise Pérez de incitar a la violación de la hija de Pedro Sánchez, cuando presentó en plató a una liberada sindical vestida con bata blanca como si fuera "sanitaria" para criticar la gestión hospitalaria andaluza, o la difusión de un mensaje de WhatsApp manipulado afirmando que un exmiembro de la UCO contratado por el gobierno de Isabel Díaz Ayuso planeaba un atentado con bomba lapa contra el presidente del Gobierno. Asimismo, causó gran revuelo cuando Ruiz negó categóricamente conocer al comisario Villarejo, para poco después ser desmentido por la filtración de un audio de 2017 que demostraba que sí habían conversado amistosamente en el pasado.
Ruiz renunció a seguir la estela de rigurosidad de su maestro Iñaki Gabilondo, quien históricamente mostraba una firme autocrítica y pedía disculpas sinceras ante cualquier fallo en antena. En su lugar, el periodista prefirió esquivar la rectificación directa o diluirla bajo justificaciones defensivas para alimentar el enfrentamiento de trincheras ideológicas. Al decantarse por la confrontación y la provocación de sus rivales para asegurar una base de seguidores fieles, Ruiz terminó eligiendo el camino de la polarización, personificado en figuras mediáticas como Jesús Cintora o Francisco Marhuenda.
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