Televisión Española emitió un programa especial titulado "70 años de Telediarios" para conmemorar la trayectoria de sus informativos en TVE. Sin embargo, la emisión desató controversia debido a un evidente desequilibrio en la selección de los comunicadores y rostros históricos invitados a participar.

PUBLICIDAD

El reparto de invitados reflejó una inclinación partidista al otorgar protagonismo a profesionales asociados a las etapas de gobierno del PSOE, como Pepa Bueno, Iñaki Gabilondo o Manuel Campo Vidal. En contraste, se excluyó del plató a presentadores emblemáticos de los periodos del PP, entre ellos Alfredo Urdaci, Javier González Ferrari o Ernesto Sáenz de Buruaga. Asimismo, destacaron omisiones de figuras de gran relevancia mediática como la reina Letizia o la expresidenta interina Elena Sánchez.

El aspecto más cuestionado del programa fue sin duda durante el bloque dedicado a la autocrítica por los errores de la cadena. Lejos de evaluar la gestión actual, los reproches se dirigieron exclusivamente a fallos de etapas pasadas, citando la cobertura de los GAL, el Prestige y el 11M. Acusaciones que se llevaron a cabo sin concretar las fallas periodísticas específicas y sin permitir que los profesionales señalados pudieran defenderse.

¿Cuál es entonces la verdadera autoridad moral de los actuales gestores para juzgar los desaciertos ajenos sin asumir sus propias faltas o manipulaciones? Disculparse únicamente por los desaciertos de terceros no forma un ejercicio sincero de rectificación, sino un intento de proyectar una falsa neutralidad informativa.