El Independiente

Samsonite y todos los negocios que caben en una maleta

Colección de maletas Samsonite.

Desde que se estrenó en bolsa hace ahora seis años, Samsonite ha dejado notables evidencias de que el negocio de las maletas puede resultar muy rentable. Después de un inicio dubitativo, en un entorno de mercado bastante complejo, las acciones de la compañía, cotizadas en la bolsa de Hong Kong, han experimentado una sostenida tendencia al alza que le ha llevado a escalar casi un 70% en sólo 18 meses.

A priori, el negocio de los equipajes puede parecer relativamente simple. Máxime para una compañía que se ha convertido en líder indiscutible de la industria priorizando la durabilidad de sus productos por encima de cuestiones como el diseño.

Pero la dirección de Samsonite se muestra convencida de que el éxito en esta industria requiere de algo más que contar con unas maletas resistentes al alcance de los viajeros. No en vano, nada de esto permitió que la compañía cayera en 2009 en bancarrota, tras sufrir una brusca caída de sus cifras de negocio ante el estallido de la crisis financiera internacional.

Samsonite declaró la bancarrota en 2009, golpeada por el impacto de la crisis financiera

Tras salir de aquel delicado episodio, el fabricante de maletas, creado en Estados Unidos hace más de un siglo ha centrado su estrategia reciente en convertirse en una empresa menos expuesta a los vaivenes de la economía. Para ello, ha recurrido a notables innovaciones y no ha dudado en tirar de chequera para hacerse con los negocios que mejor podían encajar en su gama de productos.

Es el caso de Tumi, una firma estadounidense de equipajes de gama alta (sus precios se sitúan por encima de los 500 dólares, frente a los entre 100 y 300 que suelen costar los productos de Samsonite), por la que pagó 1.800 millones de dólares el año pasado.

Esta adquisición ha generado notables expectativas entre los analistas. En Nomura señalan que Tumi podría registrar crecimientos de entre el 15 y el 18% el próximo año, mientras que JPMorgan justifica su visión favorable sobre la compañía, en parte, porque “nos estamos volviendo gradualmente más positivos sobre la adquisición de Tumi y la posibilidad de aumentar tanto las ventas como los márgenes para este negocio”.

Pero los esfuerzos de Samsonite no se limitan a su refuerzo en el negocio de las maletas de alto nivel, sino que la compañía ha añadido a su oferta productos de más bajo coste para aumentar su penetración en los mercados emergentes, a través de la marca Kamiliant, y ha buscado adaptarse a las nuevas tecnologías con la reciente compra de eBags, con el propósito de incrementar sus ventas digitales, al tiempo que trabaja en la implantación de chips en sus equipajes para saber en cada momento dónde se encuentran.

Para la dirección del grupo un objetivo vital es elevar la proporción de sus ventas de maletas para el uso diario, que actualmente asciende al 35% y que quiere elevar al entorno del 50%. De este modo, pretende reducir su vulnerabilidad ante una eventual crisis internacional.

La compañía intenta reducir su dependencia de los negocios más expuestos al ciclo económico

Con todos estos argumentos, Samsonite parece bien posicionada para seguir liderando -incluso ganando cuota de mercado- una industria con buenas perspectivas de futuro. El negocio de los equipajes crece a escala global anualmente a tasas constantes de entre el 4 y el 5%. A su favor juegan el crecimiento de la población, el aumento de la longevidad y la mayor relevancia que han cobrado los viajes como alternativa de ocio.

Además, como observan en Nomura, Samsonite se encuentra especialmente bien posicionada para beneficiarse del incremento de los viajes en la región de Asia, una de las que presenta un mayor potencial.

De este modo, el banco japonés augura que la firma elevará sus beneficios cerca de un 50% entre 2016 y 2019 y le otorga un potencial próximo al 14%. Son los réditos de saber apreciar todos los negocios que encierra el mundo de las maletas.

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