El Consejo de Informativos de Radiotelevisión Española considera que Mañaneros 360 y Malas lenguas, programas presentados por Javier Ruiz y Jesús Cintora, "incumplen, de forma habitual y reiterada, las normas fundamentales para la elaboración de información" que deberían respetarse en este medio de comunicación.

Este órgano está formado por trabajadores de la casa y se ocupa de velar porque los contenidos que se emiten en los programas informativos sean imparciales. En los últimos tiempos --indica-- ha recibido más de 100 denuncias sobre estos espacios de infoentretenimiento, por los que las productoras La Cometa y Big Bang Media ingresaron casi 20 millones de euros entre enero y octubre de 2025.

Para el Consejo, "es habitual que los temas y el tratamiento de los reportajes den como resultado un contenido sesgado, en el que abundan los argumentos favorables al Gobierno o al PSOE".

También denuncia que la responsabilidad editorial de estos programas sea "opaca" y no se sepa, o al menos no se reconozca, quiénes son los responsables reales; y si son parte de RTVE o ajenos a su estructura.

"Incluso, algunos de estos responsables habrían sido condenados por la justicia por mala praxis (por su actividad en otras cadenas en el pasado) y han sido inhabilitados para ejercer este tipo de cometidos", apunta.

En este caso, han llegado a permitir la emisión de noticias falsas, como la que acusaba a un capitán de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil de conspirar para situar una bomba lapa bajo el coche del presidente del Gobierno.

Información y opinión

Entre las actitudes cuestionables que señala el Consejo se encuentra la que implica el mezclar información con opinión dentro de sus mesas de análisis, lo cual puede confundir al espectador.

El informe --de 144 páginas-- es muy duro con los presentadores, a quienes acusa de tener un marcado sesgo progubernamental. Además, en el reparto de tiempos en la mesa --expresa--, suelen favorecer solo a quienes defienden tesis de un determinado signo político, quienes suelen concluir los debates y cuyas opiniones son reforzadas por los colaboradores externos.

"A veces, el presentador también se une a la defensa de esas tesis, interrumpiendo de forma abrupta y grosera las opiniones de quienes están en contra. No ejercen el rol esperado de un moderador ni atienden a los principios de neutralidad e imparcialidad exigibles en RTVE".

Dentro del informe se reconoce que en las mesas de debate confluyen contertulios con diferentes sensibilidades políticas, pero no sucede igual con las personas a las que se recurre --mediante dúplex o entrevista presencial-- para abundar en los temas. "Los especialistas con los que se conecta, suelen ser, casi siempre, de la misma ideología, lo que limita la diversidad de voces y la pluralidad".

El Consejo pone el foco también sobre el "lenguaje agresivo" que emplean algunos colaboradores dentro de la televisión pública. "Las descalificaciones son frecuentes.
Aunque son opiniones personales y en ese sentido respetables, es impropio que RTVE sirva de altavoz a mensajes de odio que contribuyen a la polarización de la sociedad".

"Somos conscientes de que estos programas tienen elementos atractivos para el espectador, como es el conflicto y el sesgo de confirmación. Esto puede redundar en una mejor audiencia, pero también en un peor servicio público", concluye.