El miedo a una posible recaída es la principal preocupación sobre el futuro para el 84% de las mujeres con cáncer de mama precoz HR+/HER2-, según revela el estudio ‘ImpOrta. Experiencia asistencial e impacto del cáncer de mama precoz desde la perspectiva de las pacientes’.
El trabajo, promovido por la Federación Española de Cáncer de Mama (Fecma), la Fundación Actitud Frente al Cáncer, SOLTI, GEICAM, la Sociedad Española de Enfermería Oncológica (SEEO) y Novartis, recoge la voz de mujeres con cáncer de mama precoz HR+/HER2- sometidas a cirugía y tratamiento adyuvante, que se administra tras la cirugía para eliminar posibles células tumorales y reducir el riesgo de recaída.
El cáncer de mama afecta cada año a más de 38.000 mujeres en España y, según los últimos datos de la SEOM, en 2026 se diagnosticarán más de 8.000 cánceres en adultos jóvenes, de los cuales uno de cada cinco será de mama. A pesar de los avances en el tratamiento, dos de cada tres pacientes diagnosticadas con cáncer de mama precoz HR+/HER2- en estadios II y III siguen corriendo el riesgo de que su cáncer reaparezca a largo plazo. “En muchos casos, esta recaída se manifiesta como enfermedad metastásica, con un marcado deterioro de la calidad de vida y la necesidad de tratamientos prolongados”, afirma la doctora Natalia Chavarría Piudo, asociada del Grupo español de investigación en cáncer de mama, GEICAM, Oncóloga médica del Servicio de Oncología del Hospital Universitario de Jerez de la Frontera.
El abordaje del cáncer de mama precoz no siempre termina con la cirugía, ya que muchas pacientes reciben durante años tratamientos adyuvantes, que son fundamentales, pero que pueden efectos secundarios, lo que puede afectar a la adherencia y a la calidad de vida. En los últimos años, nuevos enfoques en medicina de precisión han demostrado una mayor reducción del riesgo de que la enfermedad reaparezca, siendo necesario incorporar estas innovaciones en el sistema de salud para mejorar la protección y el bienestar de las pacientes.
“Los avances en medicina personalizada y biomarcadores ayudan a adaptar los tratamientos a cada caso, evitando terapias innecesarias y sus efectos secundarios, sin comprometer la eficacia”, señaló la doctora Elena Galve, miembro de la junta directiva de SOLTI y oncóloga médica del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario de Basurto. “El retraso o la falta de acceso a la innovación terapéutica en el entorno de cáncer de mama precoz implica que se pierda la oportunidad de recibir tratamientos que evitan la recaída en pacientes de alto riesgo, lo que supone un incremento a largo plazo de enfermedades avanzadas, metastásicas e incurables”.
El estudio 'ImpOrta' pone de manifiesto importantes necesidades no cubiertas, especialmente en relación con el apoyo emocional, la información sobre el riesgo de recaída y la adherencia a los tratamientos adyuvantes. La salud emocional y la calidad de vida general destacan como las dimensiones con mayor impacto percibidas, seguidas de las relaciones de pareja, la imagen corporal y las finanzas. “La caída del cabello y las cicatrices me hicieron sentir incómoda con mi cuerpo. Me miro al espejo y no me reconozco, lo que afecta a cómo me siento conmigo misma”, explica una de las participantes en el estudio. Conchi Biurrun, representante de la Federación Española de Cáncer de Mama Fecma y paciente de cáncer de mama, afirma que “el cáncer de mama afecta en muchos sentidos a las pacientes: significa un parón por un tiempo sin determinar con la seguridad de que nada volverá a ser igual”.
El 95% de las pacientes experimenta preocupación, angustia o miedo, el 93% inseguridad o incertidumbre y el 90% tristeza. Aunque estas emociones evolucionan a lo largo del proceso, el temor a que el cáncer reaparezca persiste incluso tras la cirugía y el tratamiento adyuvante. Asimismo, más de la mitad de las pacientes encuestadas considera que no recibe información suficiente sobre su riesgo de recaída, lo que podría estar relacionado con la complejidad de la información, la forma en la que se transmite o las dificultades de comprensión en un momento de elevada carga emocional.
“El principal reto que se le plantea a una paciente con cáncer de mama en estadio precoz, una vez superada la primera fase del tratamiento adyuvante, es evitar la recaída de la enfermedad”, subrayó la doctora Ana Casas, Oncóloga médica del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Virgen del Rocío, paciente de cáncer de mama, fundadora y presidenta de la Fundación Actitud frente al Cáncer (AFC). “Lo importante es transmitir a las pacientes esta información sin crear miedo. Se trata de facilitar una información valiosísima que les permita ser conscientes de su riesgo para favorecer la adherencia terapéutica”, añadió.
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