El Papa León XIV ha presidido esta noche en el Coliseo de Roma su primer Vía Crucis de Viernes Santo como pontífice, en una ceremonia en la que ha portado la cruz durante las catorce estaciones del recorrido, algo inédito desde hace décadas. El papa Juan Pablo II fue el último pontífice que portó la cruz de esta manera.
Ante más de 30.000 fieles, según las autoridades locales, León XIV presidió, por primera vez en su pontificado, una de las ceremonias más solemnes de la Semana Santa, marcada por un alegato contra la guerra y los abusos de poder en las meditaciones a lo largo de las catorce estaciones del Vía Crucis.
El rito, que rememora el calvario de Jesús desde su condena a muerte hasta su sepultura, comenzó en el interior del Anfiteatro Flavio, símbolo del martirio de los primeros cristianos. El Papa recorrió el interior del monumento, iluminado por la tenue luz de las velas, en un ambiente de silencio y recogimiento.
Ataviado con la muceta y la estola roja, el pontífice estadounidense-peruano realizó el trayecto flanqueado por un hombre y una mujer que portaban los cirios, seguido por una comitiva religiosa en la que figuraba el vicario general de la diócesis de Roma, Baldassare Reina. Tras abandonar el interior del Coliseo, se dirigió hacia la elevación de los Foros Romanos, donde aguardaban miles de fieles.
La ceremonia concluyó con León XIV frente a la cruz en la zona de los Foros, desde donde impartió su bendición. El trayecto se desarrolló íntegramente con el pontífice cargando la cruz de madera, recuperando así una tradición que no se veía desde 1994, durante el pontificado de Juan Pablo II.
Un mensaje contra la guerra y los abusos de poder
Para su primer año presidiendo la celebración, el papa encargó las meditaciones al fraile Francesco Patton, quien fuera custodio de Tierra Santa. El texto supuso una advertencia al mundo contra la tiranía, el autoritarismo y los desmanes del poder político.
A través de las oraciones, se denunció el "desastre de la guerra", los genocidios y se lanzaron clamores por las mujeres víctimas de trata, los migrantes y los "niños sin infancia". El texto de Patton incluyó asimismo una crítica directa a la industria del espectáculo y al sensacionalismo, denunciando la "mercantilización de la desnudez".
La presencia de Robert Prevost (León XIV) en el Coliseo supone el regreso físico de un obispo de Roma al emblemático monumento, algo que no ocurría desde 2022 debido a los problemas de salud del Papa Francisco. Al concluir el rito, el pontífice saludó al alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, antes de regresar al Vaticano para preparar la Vigilia Pascual.
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