Las investigaciones médicas volvieron a ocupar el centro del escenario en la XXIII Convocatoria de Ayudas a la Investigación Médica de la Fundación Mutua Madrileña. El acto, celebrado en el Edificio Mutua, en el Paseo de la Castellana de Madrid, reunió a investigadores de hospitales de toda España. Lo hizo para reconocer los 21 proyectos que recibirán financiación este año, con una dotación global de 2,3 millones de euros. Pero, más allá de las cifras, la jornada dejó un mensaje que se respaldó prácticamente en todas las intervenciones. La investigación solo tiene sentido cuando mejora la vida de las personas.

El director general de la Fundación Mutua Madrileña, Lorenzo Cooklin, fue el encargado de abrir el acto. En su intervención, repasó las principales líneas de actuación de la fundación y destacó el alcance de los distintos programas que desarrolla. Mantienen más de 40 programas en ámbitos como la salud, la acción social, la educación, la cultura o la seguridad vial. Cooklin utilizó el concepto de sostenibilidad para definir una convocatoria que se ha mantenido de forma ininterrumpida durante 23 años, superando crisis económicas, una pandemia y otros momentos de incertidumbre sin dejar de apoyar la investigación médica.

A continuación intervino el presidente del Grupo Mutua y de la Fundación Mutua Madrileña, Ignacio Garralda, quien puso en valor el compromiso sostenido de la institución con la investigación biomédica, ámbito al que la fundación ha destinado ya cerca de 75 millones de euros desde la creación de estas ayudas. Garralda quiso destacar también la apuesta por la humanización de la asistencia sanitaria, una línea impulsada en los últimos años mediante actuaciones en hospitales públicos como el Niño Jesús, el 12 de Octubre, el Ramón y Cajal o La Paz, especialmente en espacios destinados a salud mental y rehabilitación infantil. "Innovar es imprescindible, pero también lo es cuidar", afirmó. Defendía así una visión más integral de la salud. Una en la que la ciencia, la atención médica y la humanización formen parte de una misma realidad.

Ciencia descentralizada y con impacto social

Las ayudas de esta edición se distribuyen en cinco grandes áreas: trasplantes, enfermedades raras pediátricas, traumatología, salud mental infantojuvenil y cáncer de mama. El doctor Rafael Matesanz, presidente del Comité Científico de la fundación, aprovechó su intervención para destacar la evolución de la investigación hospitalaria en España. Explicó que, si hace una década la mayor parte de los proyectos procedían de Madrid y Barcelona, hoy comunidades como Andalucía, Galicia o la Comunidad Valenciana presentan iniciativas del mismo nivel. Este hecho sirve como reflejo de la mejora del nivel investigador de los hospitales españoles.

Matesanz puso además el foco en los dos estudios colaborativos seleccionados este año. El primero es el proyecto RISCATEA, coordinado desde el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela por la investigadora Montserrat Fernández Prieto. Analizará una cohorte de 800 participantes de entre 12 y 30 años con Trastorno del Espectro Autista para desarrollar modelos predictivos basados en aprendizaje automático que ayuden a identificar el riesgo de suicidio.

El segundo estudio colaborativo está liderado desde el Hospital Universitario 12 de Octubre por el neumólogo Rodrigo Alonso Moralejo. Reunirá a las nueve unidades españolas de trasplante pulmonar. Estudiará el impacto del acortamiento de los telómeros en la evolución de estos pacientes. Para ilustrar la relevancia del proyecto, Matesanz recordó que uno de cada doce trasplantes pulmonares que se realizan en el mundo se lleva a cabo en España.

La convocatoria incluye además investigaciones dirigidas a mejorar el diagnóstico del cáncer de mama en el postparto. Asimismo, se financiarán proyectos que emplearán inteligencia artificial para detectar el riesgo de suicidio o predecir fracturas osteoporóticas. En esa misma línea también se da una ayuda específica destinada a un estudio sobre cáncer de mama precoz. Lo promueven especialistas del cuadro médico de Adeslas y desarrollado en la Fundación de Investigación HM Hospitales.

El valor del relevo generacional en la investigación

Otro de los momentos más destacados del acto llegó con la intervención de la doctora Alba Segarra, del Institut de Recerca Sant Pau de Barcelona, que habló en representación de todos los investigadores beneficiarios. Segarra agradeció el respaldo de la Fundación Mutua Madrileña a los investigadores jóvenes. Explicó que esta convocatoria supone su primer proyecto financiado como investigadora principal. Recordó además que su directora de tesis recibió esta ayuda en 2015, un impulso que permitió consolidar el grupo en el que ella misma desarrolló su formación.

En su intervención defendió que avanzar como sociedad pasa por apostar por la investigación. Subrayó que, pese a abordar patologías muy distintas, los 21 proyectos seleccionados comparten un mismo objetivo. El de generar nuevo conocimiento con un impacto real en la vida de las personas, ofreciendo nuevos diagnósticos, tratamientos y herramientas para los profesionales sanitarios.

La compasión como respuesta a las necesidades del paciente

La clausura corrió a cargo del director gerente del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús y presidente de la Fundación Humans, el doctor Julio Zarco, invitado de honor de esta edición. Zarco dedicó parte de su intervención a reconocer la figura de Rafael Matesanz como uno de los grandes referentes del sistema sanitario español. Defendió que la excelencia científica debe ir acompañada de valores como la curiosidad, la empatía y la compasión.

Durante su discurso recordó también que el Hospital Niño Jesús fue la cuna de la pediatría española, una disciplina que nació de la idea de que los niños requieren una atención específica y no una simple adaptación de la medicina de adultos. A partir de esa reflexión defendió que se debe seguir poniendo en el centro la mirada hacia el paciente y su familia.

"Estamos en un ámbito tecnológico, tecnologizado, digitalizado, con organizaciones y estructuras que corresponden al medievo porque no se han reformulado... Y, por cierto, con un cerebro que todavía es primitivo, porque cuando uno enferma, las grandes pulsiones del ser humano siguen siendo las mismas. El miedo, la incertidumbre, la angustia", afirmó, antes de reivindicar la compasión como uno de los valores que deben seguir guiando la práctica médica. Al término de la intervención, Cooklin recogió esa misma idea y destacó que la palabra "compasión" resulta más cercana y humana incluso que la solidaridad.

La Fundación quiso reservar el último aplauso para Aurora, responsable de coordinar esta convocatoria y el seguimiento de las ayudas durante sus 23 ediciones y que este año se jubila. Un gesto discreto, pero especialmente emotivo, que reconocía más de dos décadas de trabajo. Tras todo el "reconocimiento sincero" al trabajo de los médicos, investigadores, representantes de la fundación y miembros del comité científico posaron en la tradicional foto de familia que puso el broche final a la jornada. Jornada en la que la investigación, la innovación y la humanización compartieron protagonismo un año más.

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