Bajar progresivamente el ritmo, alejarse temporalmente de las pantallas o practicar la respiración consciente facilitan que una pausa pueda convertiurse en un descanso real, ya sea en vacaciones, en un fin de semana o en unas pocas horas libres.
Parar la actividad no siempre significa que el cuerpo y, sobre todo, la mente deje atrás el ritmo cotidiano de forma inmediata. En una sociedad acostumbrada a la inmediatez, a los estímulos constantes y a encadenar actividades, aprender a descansar también requiere tiempo, explican los especialistas en bienestar del centro de ocio termal Caldea, que señalan además que todo ello es consecuencia natural del ritmo de vida actual.
A partir de la experiencia con miles de personas que cada año visitan el centro, estos expertos explican que la calidad de la desconexión no depende únicamente del tiempo que se dedica a descansar, sino también de cómo se entra en ese momento de pausa y de qué se hace durante ese rato.
“Muchas veces llegamos a un momento de descanso con la misma velocidad mental con la que veníamos funcionando hasta entonces. El cuerpo se para, pero la mente necesita un poco más de tiempo. No se trata de forzarnos a relajarnos, sino de crear las condiciones para que esta desconexión se produzca progresivamente”, explica la responsable de masajes de Caldea, María Cortizo.
Descanso activo
Frente a esta realidad, los especialistas ponen el foco en el concepto de descanso activo. No se trata de llenar el tiempo libre con más actividades, sino de escoger conscientemente aquellas que nos ayudan a cambiar el ritmo, dirigir la atención hacia el presente y recuperar la sensación de calma. Caminar, respirar conscientemente, entrar en contacto con el agua, disfrutar de un masaje, escuchar música o dedicar unos minutos a una actividad que requiera una atención pausada pueden formar parte de esta forma de descansar. Lo importante no es tanto qué se hace, como el cambio de ritmo que genera.
“El descanso no consiste necesariamente en dejar de hacer cosas. Podemos encontrar formas de descanso que implican movimiento, estímulos sensoriales o una actividad determinada, siempre que nos ayuden a salir de la dinámica cotidiana. El objetivo es recuperar un ritmo más sereno y dar espacio tanto al cuerpo como a la mente”, añade Cortizo.
Cinco Claves
La primera de las claves que recomiendan estos expertos es darse tiempo para bajar el ritmo. "La desconexión no funciona como un interruptor. Pasar de una jornada intensa a un estado de calma puede requerir unos minutos de adaptación. Evitar comenzar el tiempo de descanso con prisas o con la expectativa de relajarse inmediatamente ayuda a hacer esta transición de forma más natural".
Otra es crear momentos sin pantallas. "No hace falta convertir el móvil en el enemigo del descanso. Puede ser suficiente reservar determinados momentos sin notificaciones, correos o redes sociales. Reducir temporalmente estos estímulos permite dirigir la atención hacia lo que está pasando a nuestro alrededor y facilita una pausa mental".
Asimismo, aconsejan escuchar al cuerpo y respetar su ritmo porque "descansar también significa abandonar durante un rato la necesidad de llegar a todo. No hay prisa para contemplar un circuito de bienestar en Caldea. Dedicar el tiempo necesario a cada espacio, alternar momentos de actividad y de pausa y dejar que las sensaciones evolucionen de forma natural permite aprovechar mejor los beneficios de la experiencia termal".
Una cuarta clave es respirar de forma consciente. "La respiración es una de las herramientas más sencillas y efectivas para favorecer la calma. Hacer unas cuantas respiraciones profundas antes de iniciar el recorrido o entre espacios ayuda a reducir la tensión acumulada y prepara el cuerpo a un estado de relajación más profundo".
Finalmente, recomiendan "hacer del bienestar un hábito, no una excepción. El descanso activo no tiene que ser una respuesta a los momentos de agotamiento, sino una práctica que se construye día a día. Incorporar pequeñas pausas de calidad a la rutina, aunque sean breves, contribuye a mantener el equilibrio físico y mental y hace que los momentos de desconexión sean aún más beneficiosos".
Los expertos de Caldea explican que esta forma de entender el descanso es también la que inspira su propuesta de bienestar. "Más que plantear la visita como una sucesión de actividades que complementan, el centro de ocio termal busca crear diferentes entornos y estímulos para que cada persona pueda encontrar su propia forma de bajar el ritmo".
Así, "el agua termal es el hilo conductor de esta experiencia, pero convive con otras propuestas orientadas a diferentes formas de descanso activo. Los circuitos de agua permiten alternar actividad y pausa; los espacios de relajación favorecen momentos más contemplativos, y los tratamientos corporales introducen el tacto y las sensaciones como otra vía para dirigir la atención hacia el cuerpo".
En esta misma línea se enmarcan rituales como el 'Abhyangam', de inspiración ayurvédica, o el 'Hanakasumi', de inspiración japonesa, junto con los masajes relajantes y otras experiencias sensoriales. "No se plantean como una fórmula única para desconectar, sino como diferentes recursos que permiten experimentar qué significa dedicarse tiempo con otra disposición". "Porque descansar mejor no significa necesariamente hacer menos, sino aprender a cambiar de ritmo. Convertir este cambio en un hábito que pueda continuar mucho más allá de unas vacaciones o de un fin de semana", concluyen.