Aprender a convivir con la ausencia, derribar la losa de la culpa y comprender que detrás de una decisión drástica solo existe el deseo de frenar un dolor insoportable. Con esa premisa y desde su vivencia personal, la abogada y conferenciante Paula Fernández Ochoa, hija y sobrina de las leyendas olímpicas del esquí Paco y Blanca Fernández Ochoa, ha ofrecido este lunes en Barcelona un testimonio sobre el impacto de la salud mental y el duelo de quienes se quedan tras una pérdida por suicidio.
Durante el encuentro Hablamos sobre suicidio, el punto de vista de las personas supervivientes, celebrado en el vestíbulo de la estación de metro de Universitat junto al periodista Adam Martín, Fernández Ochoa recordó las últimas horas de su tía, cuyo cuerpo sin vida fue hallado en la sierra de Guadarrama en septiembre de 2019 tras desaparecer a finales de agosto: “El día que mi tía se suicidó, esa mañana ella estaba tremendamente feliz. Se despidió más alegre que nunca diciendo que se iba a dar un paseo por la montaña. Estaba aliviada sabiendo que iba a dejar de sufrir”, relató.
La deportista, que padecía un trastorno bipolar, atravesaba un sufrimiento constante que su sobrina contextualiza más allá de la voluntad de desaparecer: “Cada caso es distinto, pero generalmente las personas que se suicidan no quieren morir, solo dejar de sufrir, y el dolor es tan fuerte que creen que es su única salida”.
El duelo de los que se quedan
Fernández Ochoa ha puesto el acento en la figura de los supervivientes: familiares y personas cercanas sobre las que a menudo recae una carga de incomprensión y reproches internos. “De nada sirve culparse, es parte del proceso de aprender a convivir con el duelo”, subrayó la abogada. “Para la persona que se suicida ese duelo acaba, pero para los que se quedan empieza. Es importante aprender a sobrellevar la ausencia de quien se va y el cómo se va, porque donde hay dolor también hay esperanza para alguien más”.
La conferenciante ha incidido en que derribar el estigma social en torno a las enfermedades mentales es el primer paso para habilitar espacios de escucha eficaces. Para ayudar a quien sufre, argumentó, no son necesarias fórmulas mágicas, sino presencia y acompañamiento: “No hay palabras adecuadas o perfectas, sino transmitir que estás ahí. Pedir ayuda no es un acto de debilidad, sino que te honra y te hace valiente”. Y lanzó un mensaje de aliento frente a los momentos más oscuros: “Nada es definitivo, solo la muerte. Si una puerta se cierra, se abre otra. Somos privilegiados por estar aquí”.
Una campaña ciudadana en el transporte público
La intervención de Paula Fernández Ochoa se enmarca dentro de la iniciativa Muévete por la prevención del suicidio, impulsada por Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) junto a la Fundación Ayuda y Esperanza. La causa fue seleccionada este año por votación directa de los propios trabajadores de la empresa pública en su programa solidario anual, con el objetivo de visibilizar una problemática que solo en Cataluña se cobra más de 500 vidas al año –una media de dos personas al día– y que constituye la principal causa de muerte no natural entre la juventud.
El programa desplegará durante el último trimestre del año acciones formativas para el personal de metro y autobús, así como intervenciones culturales en la red de transporte, entre ellas la exposición fotográfica Hablar salva vidas en la estación de Diagonal o el recital Hip hop por la vida a cargo de estudiantes de secundaria.
Recursos de ayuda y prevención
Si tú o alguien de tu entorno se encuentra en una situación de sufrimiento emocional o ideación suicida, existen servicios de atención gratuitos, confidenciales y operativos las 24 horas del día:
Línea 024 de atención a la conducta suicida (Ministerio de Sanidad): teléfono 024.
Teléfono de la Esperanza / Fundación Ayuda y Esperanza: 717 003 717 / 93 414 48 48.
En caso de emergencia inmediata, llama al 112.