A pesar de que las patatas fritas son posiblemente la guarnición más globalizada, es muy común que en gran parte de los hogares y restaurantes se utilice la versión congelada de este producto debido a su comodidad. Para preparar esta guarnición en buenas condiciones, solo se necesitan aceite y patatas de calidad.
Cuando se fríe una patata, la humedad de su superficie se evapora de forma inmediata, tal y como indica El Confidencial. De este modo, su exterior queda seco y se acaba formando una corteza dura. El interior de esta máscara tiene una temperatura que va en aumento, ya que se está cocinando.
Ese contraste entre una cobertura crujiente y un interior blando es el secreto de cualquier buena fritura. Debido a la importancia de este paso, gran parte de los cocineros realizan sus patatas con una doble fritura: una primera a baja temperatura y una segunda a alta.
Aprende a reutilizar el aceite
Para conseguir unas patatas fritas crujientes, es importante que el aceite que utilices alcance la temperatura adecuada. Además, si utilizas freidora y conservas el aceite correctamente, puedes reutilizarlo hasta en 25 ocasiones. A continuación, se muestran unos sencillos pasos:
- Mantén el aceite alejado de la luz y el calor para que no se oxide o enrancie.
- Evita que entre oxígeno en la freidora utilizando la tapa.
- Emplea una temperatura máxima de 180º para freír el aceite.
- No esperes a que la temperatura del aceite se enfríe en caso de que sigas cocinando.
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