La compra de agua en el supermercado puede parecer fácil, pero, en ningún momento, lo es. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha emitido un aviso significativo para los consumidores, en relación a un cambio que ya comienza a ser visible en los estantes. No toda el agua que se comercializa en botella tiene la misma procedencia ni las mismas propiedades, aunque a simple vista pudiera parecerlo. Esta circunstancia produce desconcierto y afecta tanto al bolsillo como al impacto medioambiental, por lo que conviene prestar atención a lo que se compra.

La venta de agua embotellada

Comienzan a hacerse visibles en los supermercados, botellas que no contienen agua mineral natural, sino agua potable, considerada, tratada y envasada. Este tipo de agua es la del grifo tratada a través de filtros antes del embotellado. El problema radica en el diseño del envase y la información visual proporcionada en el mismo, que hacen creer a los consumidores que se trata de agua mineral, a la que ya está habituado el consumidor hace ya varias décadas.

Envases que generan confusión

El aviso de la OCU pone el énfasis en la presentación de los productos. Los colores, las imágenes de naturaleza y la tipografía similar a la de las aguas minerales naturales a las que estamos acostumbrados, hacen difícil discernir realmente de dónde proviene el agua. Lo fundamental suele encontrarse en letras pequeñas y en partes muy poco visibles de la etiqueta, con lo que se induce a decisiones de compra no muy informadas.

El impacto del agua embotellada

Otro aspecto importante del aviso tiene que ver con la sostenibilidad. Parte de esta agua potable envasada proviene de otros países europeos. El transporte de agua a largas distancias para comercializarla en España genera una mayor huella de carbono y resulta incoherente en un país con agua potable segura y accesible. Dicha lógica de distribución entra en disputa con unos objetivos de consumo responsable y de reducción de las emisiones.

Más residuos sin beneficio

El agua potable envasada no aporta un valor añadido reciente frente al agua del grifo, sobre todo en aquellos lugares donde la calidad de la misma es buena. Sin embargo, sí genera más residuos plásticos y un mayor uso de recursos. La compra de este tipo de productos supone un mayor desembolso por el agua que llega a los hogares, aunque de mayor impacto ambiental.

Qué saber al comprar agua embotellada

El agua mineral natural de las botellas viene de manantiales que están protegidos, y los envases son capaces de conservar toda la composición mineral que ofrecenn Sin embargo, el agua potable preparada viene de la red pública, además de que suele ser tratada para potenciar su sabor y se parezca al mineral, sin serlo. Las dos opciones son seguras para el consumidor, pero el origen y su coste son muy diferentes. El conocer estas diferencias nos permitirá elegir con conocimiento.

Leer la etiqueta

La OCU recalca que es fundamental que se lea atentamente toda la información del envase. Todo lo que haga referencia a “agua potable preparada”, o una referencia que haga referencia al tratamiento del agua, va en contra del agua mineral comercializado habitualmente. Solamente dedicar unos segundos de tiempo a leer la etiqueta puede evitar malas interpretaciones y puede permitir conocer si el producto se ajusta a lo que se está buscando.

El presente anuncio centra su atención en una práctica legal, ciertamente legal, pero también confusa y que probablemente con el paso de los años puede llegar a consolidarse. Comprender qué tipo de agua se está comprando, qué origen de procedencia tiene y qué consecuencias le otorga, se hace fundamental para un consumo más consciente. Elegir bien no sólo permitirá proteger el bolsillo, sino que a la vez continuará ayudando a generar un modelo de consumo más sostenible y más transparente.