Los patrones de alimentación en los hogares españoles reflejan una brecha económica clara cuando se trata del consumo de productos ultraprocesados y bollería industrial. Según los datos del Informe del consumo alimentario en España 2025, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, las familias con rentas bajas consumen casi el doble de bollería y pastelería que aquellas de ingresos más elevados.
En concreto, la ingesta per cápita en los hogares de nivel socioeconómico bajo se sitúa en 8,26 kilos por persona y año, frente a los 4,39 kilos que ingieren los consumidores de rentas altas. En el conjunto del país, los españoles desembolsaron un total de 1.917,6 millones de euros para comprar 274,2 millones de kilos de bollería en sus hogares, lo que equivale a un promedio nacional de 5,85 kilos por persona. Estas cifras consolidan un crecimiento anual por encima del 5% tanto en volumen como en valor para esta categoría.
A pesar de esta notable diferencia entre perfiles económicos, la industria del sector relativiza el impacto presupuestario. Jorge de Saja, secretario general de la Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería (Asemac), señala en declaraciones a Efe que este consumo es "relativamente ajeno a las diferencias de rentas" debido a que estos productos "pesan muy poco" en la cesta global de los ciudadanos de cualquier nivel económico. A su juicio, las desviaciones obedecen más a factores como los momentos de consumo, los hábitos locales o regionales, las preferencias individuales y la tipología o tamaño del hogar.
La moda del "sin gluten" y los falsos mitos
Otra de las tendencias al alza dentro del abastecimiento doméstico es la compra de alimentos sin gluten, un segmento que aumentó un 5,4 % en volumen y un 10,4% en valor en el último año. Las familias españolas destinarán más de 1 millón de kilos a esta categoría, desembolsando 4.500 millones de euros, lo que representa el 5,12% del presupuesto total asignado a la alimentación en el hogar.
Dentro de esta gama, destacan repuntes extraordinarios como el de la cerveza sin gluten, cuya compra en volumen se disparó un 21%, así como los platos preparados libres de gluten, que crecieron más de un 9 %.
Desde la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), su presidente, Álvaro Manzanos, advierte de que la mejora en los protocolos de diagnóstico no explica por sí sola este incremento. FACE atribuye parte de la demanda a personas no celíacas que prescinden de esta proteína "bien por moda, porque consideran que son más sanos o por otras creencias". Manzanos alerta contra "falsos mitos" —como la idea no fundamentada de que el gluten hincha el estómago o dificulta la digestión— y recuerda que estos productos "solo son necesarios para las personas celíacas". Asimismo, denuncia el sobrecoste al que se enfrentan los enfermos, estimado en unos 1.000 euros extra al año en la cesta de la compra en comparación con un consumidor tolerante.
El auge imparable de la conveniencia
El informe del Ministerio confirma además la consolidación de los platos preparados, una categoría empujada por la necesidad de ahorro de tiempo y la búsqueda de practicidad. En el último año móvil (hasta mayo de 2026), los hogares adquirieron 867 millones de kilos (+5,6 %) de comida lista para consumir, con un gasto asociado de 4.986 millones de euros (+8,5 %) y un consumo per cápita de 18,42 kilos por persona.
Analizado en la última década, este mercado muestra un crecimiento acumulado del 43,8 % en volumen, con despegues espectaculares en productos concretos como las tortillas refrigeradas, cuyas compras se han incrementado un 186,7 % desde 2016.
Fuentes de la Asociación de Platos Preparados de España (Asefapre) califican este desarrollo de "imparable", atribuyendo el éxito del sector a su capacidad para adaptarse a los nuevos estilos de vida, ofreciendo variedad, calidad y soluciones rápidas ante la reducción del tiempo dedicado a la cocina tradicional.
Los verdaderos pilares de la cesta de la compra
Al margen de estas categorías, la cesta de la compra de los españoles continúa dominada de forma abrumadora por los alimentos frescos, los verdaderos pilares del consumo en los hogares. Las frutas frescas revalidan su liderazgo como el producto sólido más consumido en España, alcanzando un volumen per cápita de 81,58 kilos por persona y año tras registrar un crecimiento del 2,7%. Le siguen las hortalizas frescas, con 49,08 kilos por persona y año, y el conjunto del sector cárnico, cuya ingesta se eleva hasta los 43,11 kilos por persona tras crecer un 3,4% apoyado en el mayor dinamismo de la carne de pollo y cerdo. En total, los alimentos frescos representan el 38,1% del volumen total ingerido en las casas y captan más de cuatro de cada diez euros (el 40,9 %) del presupuesto presupuestario asignado a la cesta de la compra.
En el apartado líquido, el agua de bebida envasada se confirma como la reina indiscutible del volumen en los hogares, superando con creces a cualquier otra bebida o alimento. Cada español consumió en su domicilio una media de 62,91 litros de agua embotellada durante 2025, una cantidad que supera incluso a la leche líquida (61,05 litros per cápita) y que casi duplica el consumo de gaseosas y refrescos (34,90 litros per cápita), además de triplicar con holgura a la cerveza en el hogar (17,91 litros) y multiplicar por nueve al vino (6,79 litros). Con 2.947,1 millones de litros comprados al año, el agua representa por sí sola el 10,90% del volumen total de alimentos y bebidas ingeridos dentro de casa y el 48,2% del mercado de bebidas, impulsada por la variedad sin gas (96,1% de la categoría) y con enormes brechas territoriales, registrando cifras récord en Canarias (151,2 litros per cápita) e Islas Baleares (118,1 litros), en contraste con el escaso consumo en la Comunidad de Madrid o el País Vasco.