La Junta de Tratamiento del centro penitenciario de Topas (Salamanca) ha modificado el sentido de su voto sobre la nueva solicitud de permiso ordinario presentada por Alfonso Basterra y ha emitido un informe desfavorable a su salida. El órgano penitenciario, que en un primer momento se había mostrado favorable a la petición, ha dado marcha atrás tras detectar irregularidades en el domicilio aportado por el interno para disfrutar de los tres días de libertad solicitados en agosto.
Según informan fuentes penitenciarias citadas por EFE, Basterra fijó inicialmente como lugar de pernocta la vivienda de unos amigos en Madrid. Sin embargo, posteriormente modificó la dirección y, al realizar las comprobaciones pertinentes, los servicios penitenciarios constataron que la nueva ubicación correspondía en realidad al despacho profesional de su abogada. Ante la falta de un domicilio real de acogida y el consiguiente riesgo de que se haga un mal uso del permiso, la Junta de Tratamiento ha optado por no respaldar la medida en su última resolución.
La decisión final queda ahora en manos del titular del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de Salamanca, que deberá evaluar la solicitud del recluso tras este giro en el criterio técnico del penal.
El precedente judicial de mayo
Esta nueva petición de Basterra llega solo cuatro meses después de que la justicia frenara su primer intento de salir de prisión. El pasado mes de mayo, la Audiencia Provincial de Salamanca estimó un recurso de la Fiscalía y revocó la autorización de un permiso de cuatro días que había concedido en marzo el titular de la plaza 5 de la Sección de Vigilancia Penitenciaria del Tribunal de Instancia salmantino.
En aquella resolución, notificada el 8 de mayo, el tribunal revocó el auto del juez al considerar que la concesión era "prematura e injustificada" y que en el penado no concurrían "las condiciones mínimas exigibles" para disfrutar de un beneficio ordinario de salida. La Audiencia salmantina hizo suyos los argumentos del Ministerio Público, fundamentados en la extrema gravedad del delito –el asesinato con alevosía de su hija menor, Asunta Basterra, de 12 años, en 2013– y el tiempo de condena pendiente –Basterra cumple una pena de 18 años de prisión que no se extinguirá hasta 2031, no alcanzando las tres cuartas partes de la condena, requisito clave para el licenciamiento definitivo o la libertad condicional, hasta marzo de 2027–. Además, Basterra persiste en la negación de los hechos y presenta, por tanto, una ausencia total de arrepentimiento. Así, prevaleció la postura originaria de la Junta de Tratamiento de Topas, que en aquella primera solicitud había votado en contra por una amplia mayoría de 8 a 1.
Trece años del crimen de Asunta
Alfonso Basterra cumple condena por el asesinato de su hija adoptiva Asunta, cuyo cadáver fue localizado en septiembre de 2013 en una pista forestal del municipio coruñés de Teo, próximo a Santiago de Compostela. Un jurado popular declaró culpables por unanimidad tanto al periodista como a su exmujer, Rosario Porto, tras determinarse en las pruebas toxicológicas que la menor había sido sedada de forma continuada con benzodiacepinas durante meses antes de ser asfixiada.
La condena a 18 años de cárcel dictada por la Audiencia Provincial de A Coruña fue ratificada posteriormente por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia y por el Tribunal Supremo. Rosario Porto se suicidó en noviembre de 2020 en la cárcel de Brieva (Ávila) tras pasar previamente por las prisiones de A Lama y Teixeiro sin haber admitido nunca su participación ni la de Basterra en el crimen. El caso fue objeto de una serie de Netflix en 2024.
Basterra, por su parte, permaneció internado en la prisión de Teixeiro (A Coruña) hasta febrero de 2025, momento en que fue trasladado a la cárcel de Topas (Salamanca) a petición propia, con la autorización de Instituciones Penitenciarias. Durante su estancia en prisión ha mantenido la negativa sobre su implicación en la muerte de la menor y ha dedicado parte de su tiempo a la escritura; a principios de 2025 autopublicó la novela Cito (Ediciones Vitruvio), ambientada en la España rural de los años 40 y dedicada formalmente a la memoria de su hija.
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