Ya han pasado 12 años desde que Prison Break sacudiera el panorama mundial de la televisión. Su novedosa factura y su rápida trama engancharon a los espectadores y el éxito tardó poco en llegar, más o menos lo mismo que reconocimientos tanto para la serie como para los actores que la protagonizaban.

En esa primera temporada el responsable Michael Scofield se deja capturar para entrar en la cárcel en la que su hermano, Lincoln Burrows, cumplía condena por el supuesto asesinato del hermano de la vicepresidenta de Estados Unidos. El objetivo era devolverle la libertad y, para lograrlo, Scofield se tatuó un mapa de cómo salir de cárcel, usando como lienzo todo su cuerpo. Una vez dentro la trama se complicaba hasta que finalmente conseguían dejar atrás el penal estatal Fox River, que en realidad es Joliet Prison en pleno Illinois, al final de la primera tanda de episodios.

La cosa se fue complicando y la serie perdió su frescura, casi su esencia. Esa que ahora Fox está intentando devolverle ocho años después de su final. Para ello ha recuperado a todo el plantel de los primeros episodios, con Wentworth Miller de nuevo en la piel del tatuado Scofield y con Dominic Purcell dando vida a su hermanísimo. La aventura comenzará de nuevo el lunes 10 de abril y tendrá nueve episodios, que podremos ver en España en Fox.

Sí hay una diferencia fundamental con el origen: esta vez es Burrows el que descubre que su hermano pequeño está preso y debe acudir a su rescate. Y eso tras enterarse de que no está muerto.

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La cuarta temporada de Prison Break echó el cierre con la muerte del protagonista, que ahora aparece de nuevo encerrado en un presidio marroquí. Burrows tendrá que viajar hasta las costas del norte de África para rescatar a su hermano, pero no lo hará sólo. El equipo habitual vuelve a la acción.

Los míticos Sucre y T-Bag regresan, interpretados por Amaury Nolasco y Robert Knepper respectivamente, para ayudar a Burrows en una tarea que no va a ser fácil. Sobre todo teniendo en cuenta que tanto la mujer de Scofield, Sarah Wayne, como su hijo de siete años no saben que está entre rejas en Marruecos.

Si logra recuperar la viveza que demostró en sus orígenes, Prison Break puede ser una de las series revelación del año. De momento, va a contar con el favor de todos aquellos que hace 12 años se sentaron delante de la tele para ver como un hombre tatuado atracaba un banco para salvar a su hermano de una injusta condena.