Tener la impresión de que una casa tiene un aspecto apagado no sólo está relacionado con una mala instalación eléctrica ni con bombillas viejas. La mayoría de las veces el problema es mucho más sencillo y está relacionado con la correcta limpieza del día a día. Un pequeño gesto, con un mínimo esfuerzo, puede conseguir incrementar la luminosidad de cualquier estancia hasta un 30%. Este truco viral está basado en la limpieza correcta de bombillas y lámparas, una tarea olvidada que contribuye a mejorar el ambiente y la eficiencia de casa.

Las bombillas pierden brillo

A medida que va pasando el tiempo, va depositándose lentamente una capa del polvo en el cristal de las bombillas, esta capa depositada se hace casi invisible. Pero esta fina película tiene la cualidad de fijar parte de la luz que emite la bombilla. A pesar de que puede funcionar como siempre, el extremo de la habitación recibe mucha menos luz y, además, parece más frío y más oscuro.

Menos luz y más calor acumulado

La suciedad no solo afecta a la cantidad de luz, ya que también obstaculiza la capacidad de disipar el calor. Y dado que, cuando la lámpara se calienta, su funcionamiento es menos eficiente y, como consecuencia, su uso es menor. Por otro lado, la suciedad acumulada en el cristal puede provocar olores desagradables cuando, al calentarse se eleva por la superficie del cristal.

Cómo limpiar las bombillas

Siempre apaga la luz del interruptor antes de comenzar a limpiar. Si la lámpara que se limpie es una de sobremesa o una de pie, asegúrate de desenchufarla completamente. Espera dos o tres minutos hasta que la bombilla esté fría para evitar quemaduras. Después, desenrosca la bombilla para trabajar cómodamente y sin riesgos asociados a la corriente eléctrica.

Limpieza eficaz paso a paso

Cuando el cristal está cubierto con polvo seco solo debe lavarse con un paño de microfibra limpio y seco y pasar suavemente dicho paño por toda la superficie del cristal. En estancias como la cocina, donde el polvo se ha mezclado con grasa, puedes preparar una mezcla de agua con unas gotas de vinagre blanco, o unas gotas de alcohol. Aquí, tendrás que humedecer un poco una esquinita del paño, escurrirlo bien de líquido y frotar. Finalmente, seca la bombilla en la parte final para quitar cualquier resto o marca que pudiera haber quedado.

No descuides las pantallas de las bombillas

La suciedad de las pantallas puede acumularse tanto como la de las bombillas. Aquellas pantallas de vidrio, que son las que más frecuentemente aparecen en las lámparas de techo, pueden desmontarse y lavarse con un poco de jabón suave bajo el agua del grifo. Las pantallas de tela requieren una limpieza más a fondo en seco, usando un rodillo de quita pelusas o la aspiradora a la baja potencia, que normalmente incluye un cepillo pequeño. Las pantallas de papel, finalmente, requieren una limpieza más delicada con un plumero.

Un hábito mensual que marca la diferencia

Añadir una limpieza mensual ayuda a evitar la acumulación excesiva de polvo en las pantallas y en las bombillas, de manera que la luz se irá distribuyendo mucho mejor por la habitación generando un ambiente más cálido y acogedor. También se prolongará la vida de las lámparas, ya que éstas lucirán más brillantes y rendirán mejor sin un aumento del consumo eléctrico.

Este sencillo truco del hogar pone de manifiesto que no hay necesidad de cambiar bombillas, ni de aumentar el número de puntos de luz, y que con dedicarle un pequeño espacio de tiempo a su mantenimiento en el hogar recuperaremos la luz, el brillo y el gusto. Una solución práctica, barata y eficaz para transformar cualquier espacio de la casa sin necesidad de ningún esfuerzo.