El escritor peruano Jaime Bayly (Lima, 1965) ha presentado este martes en Madrid su nueva novela, Los golpistas (Galaxia Gutenberg), y ha aprovechado el acto para trazar un diagnóstico político sin matices sobre Venezuela y sobre la relación de Estados Unidos con el régimen de Caracas. A su juicio, el presidente estadounidense Donald Trump “se entiende mejor con los dictadores que con los demócratas” y su gobierno está viviendo “una luna de miel con la dictadura venezolana” tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.

En esa ecuación ha situado a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, a quien ha definido sin ambages: “Delcy Rodríguez, no nos engañemos, es una dictadora, es la continuidad de la dictadura de Maduro”. Jaime Bayly ha ido un paso más allá al afirmar que la Casa Blanca parece cómoda en esa interlocución. “Cada día que pasa, Trump está más encantado con Delcy, no me sorprendería que diera instrucciones de que, mientras cooperen, entreguen el petróleo y sean dóciles y obedientes, vamos a dejarles en el poder, lo cual sería una tragedia”, ha sostenido.

El novelista ha lamentado que el intento de golpe de abril de 2002 contra Hugo Chávez –que constituye el eje narrativo de su libro– se torciera. Lo ha calificado de golpe de “aficionados” que, en su opinión, privó a Venezuela de “una salida a la libertad” mediante la convocatoria de elecciones tras desalojar a Chávez del poder. “Venezuela podría haber elegido un gobierno libre, limpio y legítimo, que es lo que seguimos esperando con impaciencia a pesar de Trump, que solo parece interesado en liberar el petróleo de Venezuela, pero no a los venezolanos”, ha afirmado.

Trump, “servil con los poderosos y cruel con los débiles”

En ese contexto, ha insistido en que no bastan gestos parciales por parte del régimen. “No alcanza con soltar a algunos presos ni con liberarlos a todos”, ha dicho, antes de reclamar “elecciones libres” y expresar su apoyo a Edmundo González, “el presidente que los venezolanos eligieron”.

Bayly, que reside en Miami desde hace tres décadas y posee la ciudadanía estadounidense, se ha declarado “orgulloso” de no haber votado nunca a Trump. Lo ha descrito como un presidente “servil con los poderosos y cruel con los débiles” y ha condenado “los abusos miserables” de su policía migratoria. Más que un político o un estadista, ha dicho, Trump es “un hombre de negocios”: “Él siempre se pregunta qué gano yo y qué ganan mis hijos y qué ganan mis amigos, todos millonarios, y si no ganamos nada, no me interesa”.

¿Por qué fracasó el golpe contra Chávez en 2002?

Tras el éxito de Los genios (2023) –novela centrada en la ruptura entre Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, que ha superado los 40.000 lectores, ha sido traducida a siete idiomas y será adaptada al cine–, Bayly vuelve ahora a un episodio decisivo de la historia reciente latinoamericana. Si en aquel libro partía de la pregunta sobre qué pudo ocurrir para que la amistad entre dos escritores terminara con un puñetazo, en esta ocasión el punto de partida ha sido otro: por qué fracasó el golpe contra Chávez en 2002.

El método, ha explicado, ha sido similar: documentación exhaustiva y numerosas entrevistas, incluidas conversaciones con opositores, espías y militares venezolanos retirados, para después novelar respetando los hechos históricos. “La ficción permite, no alterar los hechos históricos, pero sí, al recrearlos, quizá enriquecerlos, por ejemplo con humor, con ciertos diálogos que pueden rozar el esperpento”, ha señalado. Es en esos diálogos donde se concede mayor libertad imaginativa.

La novela reconstruye los tres días en que Chávez perdió el poder y el papel desempeñado por Fidel Castro. En paralelo, traza el retrato de la vida “conspirativa, intrigante y trepadora” del dirigente venezolano, con especial atención a los dos intentos de golpe que protagonizó en 1992 antes de llegar a la presidencia por vía electoral. “Chávez era un golpista serial”, ha afirmado.

Aunque el libro está salpicado de humor, Bayly ha rechazado la etiqueta de novela humorística. “Los golpes de Estado no son cómicos”, ha dicho. “Uno se puede reír de su incompetencia manifiesta, pero el final es trágico”.

En su lectura, Chávez fue “un títere del gran titiritero que era Fidel Castro”. Y ha resumido su tesis sobre la relación entre ambos con una frase que funciona como clave del libro: “Fidel veía en Chávez un barril de petróleo, esa es mi teoría”.