La actriz y cineasta Daryl Hannah ha cargado contra la forma en que la retrata la serie televisiva Love Story, basada en la relación entre John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette. En un artículo de opinión publicado este viernes en The New York Times, Hannah acusa a la producción de difundir “mentiras” sobre su vida y denuncia que el personaje que lleva su nombre ha sido construido como antagonista de la pareja para sostener la trama.
La serie, emitida en Estados Unidos por FX y Hulu y en España por Disney+, incluye a Hannah como personaje, interpretado por Dree Hemingway, y la presenta como la pareja de Kennedy Jr. antes de su relación con Bessette. La Hannah de la ficción es una mujer insegura y posesiva, que filtra detalles de su relación a la prensa y se presenta en las exequias de Jackie Kennedy sin avisar. Una representación que según la actriz no responde simplemente a exageraciones dramáticas, sino que le atribuye comportamientos que niega de forma tajante.
“La ‘Daryl Hannah’ que aparece en la serie no es ni remotamente una representación exacta de mi vida, de mi conducta ni de mi relación con John”, escribe. “Las acciones y comportamientos que se me atribuyen no son ciertos”.
"Misoginia de manual"
En su texto, Hannah responde a algunas de las escenas que aparecen en la ficción. “Nunca he consumido cocaína en mi vida ni he organizado fiestas con cocaína. Nunca he presionado a nadie para casarse. Nunca he profanado ninguna reliquia familiar [una bandeja de JFK que en la serie utilizan para esnifar cocaína] ni me he entrometido en ningún memorial privado”, afirma. Y añade: “No son adornos creativos de la personalidad. Son afirmaciones sobre conductas —y son falsas”.
La actriz sostiene que el problema no es solo la licencia narrativa, sino el uso de su identidad real dentro de la ficción. “Una persona real, viva, no es un recurso narrativo”, escribe, al cuestionar el esquema dramático que convierte a una mujer en obstáculo para reforzar el protagonismo de otra. “La cultura popular ha elevado durante mucho tiempo a ciertas mujeres retratando a otras como rivales, obstáculos o villanas. ¿No es misoginia de manual derribar a una mujer para elevar a otra?”
El detonante de su respuesta pública ha sido la reacción de parte del público desde el estreno de la serie el pasado 12 de febrero. Según explica, ha recibido mensajes hostiles e incluso amenazas de espectadores que han interpretado la representación como un retrato fiel de su vida.
En la era digital, las mentiras permanecen para siempre
“Cuando tanta gente ve una dramatización que utiliza un nombre real, las consecuencias también lo son”, advierte. “En las semanas desde que se comenzó a emitir la serie he recibido muchos mensajes hostiles e incluso amenazantes de espectadores que parecen creer que el retrato es factual”.
Hannah señala además que los responsables de la serie no contactaron con ella durante el proceso de producción. En declaraciones previas, uno de los productores había explicado que el personaje de Hannah ocupaba “un espacio donde es adversaria de lo que el espectador quiere narrativamente en la historia”. La actriz reconoce que durante años optó por no responder a informaciones o retratos distorsionados sobre su vida, convencida de que hacerlo solo amplificaba el ruido mediático. Pero sostiene que el contexto ha cambiado.
En el inicio del artículo recuerda un consejo que, según dice, le dio Jacqueline Onassis. “Me dijo que, aunque los tabloides, revistas y periódicos vendieran mentiras ridículas, al día siguiente no eran más que papel para la jaula de los pájaros”. Hoy, añade, esa lógica ya no funciona: “En la era digital, las historias no desaparecen”.
“Un retrato dramatizado puede convertirse, para millones de espectadores, en la versión definitiva de la vida de una persona real”, concluye.
“El entretenimiento puede afectar a la reputación”
Los responsables de la serie han defendido su enfoque creativo. El creador y showrunner, Connor Hines, explicó previamente que durante el desarrollo del proyecto no consultó con la familia Kennedy porque, “como guionista, es más saludable y efectivo mantener cierta distancia respecto al material”.
La actriz Dree Hemingway, que interpreta a Hannah en la ficción, contó a Variety que envió una nota a Hannah antes del estreno. “Le escribí explicándole cuánto la admiraba y qué honor era interpretarla”, dijo. La Hemingway añadió que el proyecto se concibió “con mucho cariño” y que se trata de “una historia de amor que no pretende ser factual”. Según la revista, Hannah no respondió a ese mensaje.
La polémica no se ha limitado a la actriz. Jack Schlossberg, sobrino de John F. Kennedy Jr. y actual candidato al Congreso en Estados Unidos, también ha criticado la serie, a la que definió como “una grotesca exhibición de la vida de otra persona”.
En su artículo, Hannah sostiene que el problema no es solo el contenido de la ficción, sino su efecto en la percepción pública. “Cuando el entretenimiento toma prestado el nombre de una persona real, puede afectar permanentemente a su reputación”, escribe. “En la era digital, el entretenimiento a menudo se convierte en memoria colectiva”.