El Gobierno británico ha denegado la entrada al país al rapero Kanye West, ahora conocido como Ye, por considerar que su presencia “no sería beneficiosa para el bien público”. La decisión, confirmada por el Ministerio del Interior –el Home Office– ha provocado la cancelación inmediata del Wireless Festival, donde estaba previsto que actuara en julio.
La promotora Festival Republic ha comunicado que “el Home Office ha rechazado la Autorización Electrónica de Viaje (ETA) de YE, prohibiéndole la entrada al Reino Unido. Como resultado, el festival Wireless queda cancelado y se reembolsará el importe a todos los poseedores de entradas”. En el mismo texto, ha añadido: “todas las formas de antisemitismo son repugnantes”.
La solicitud de entrada se había completado este lunes a través del sistema ETA, pero ha sido rechazada tras varios días de presión política y social, según ha informado la BBC. El veto llega después de que patrocinadores como Pepsi o Diageo retiraran su apoyo al festival y de que distintas asociaciones exigieran impedir la actuación del artista por su historial de declaraciones antisemitas.
Starmer respalda la decisión
El primer ministro británico, Keir Starmer, ha respaldado la decisión. “Kanye West nunca debería haber sido invitado a ser cabeza de cartel de Wireless”, ha escrito en la red social X. Y ha añadido: “Siempre tomaremos las medidas necesarias para proteger al público y defender nuestros valores”. En un artículo previo publicado por The Sun, había calificado de “profundamente preocupante” la invitación al artista.
El caso ha escalado en paralelo a la reacción de los sectores musicales y políticos británicos. El responsable de Festival Republic, Melvin Benn, ha admitido en declaraciones a la BBC que la organización no consultó previamente a la comunidad judía del país antes de anunciar el cartel: “Potencialmente deberíamos haberlo hecho (…) y puede que haya sido un error”. También ha reconocido que, de haberse producido actuaciones controvertidas durante el concierto, “tendríamos las manos sobre los controles del micrófono en todo momento”.
Una disculpa "interesada"
El detonante ha sido un historial que se remonta más de una década: declaraciones públicas de simpatía hacia Hitler, la comercialización de camisetas con esvásticas o el lanzamiento de una canción titulada Hail Hitler. En enero, el propio West se disculpó con un anuncio en The Wall Street Journal y atribuyó su comportamiento a episodios vinculados a un trastorno bipolar, asegurando sentirse “profundamente avergonzado” y haber “perdido el contacto con la realidad”.
Las críticas no se han limitado al ámbito político. El ministro de Sanidad británico, Wes Streeting, ha calificado esa disculpa de “interesada” y ha cuestionado que el trastorno bipolar pueda utilizarse como justificación: “¿realmente lo justifica o es una excusa para un comportamiento podrido?”. También figuras públicas como el actor David Schwimmer han apoyado la retirada de patrocinadores y han señalado que la disculpa “no borra años de abuso”.
Un perdón condicionado
Horas antes de conocerse la decisión del Gobierno británico, el artista había intentado frenar el veto con un mensaje dirigido a la comunidad judía británica, recogido por la BBC: “Sé que las palabras no son suficientes, tendré que demostrar el cambio con mis acciones. Si están abiertos, aquí estoy”. El presidente del Board of Deputies of British Jews, Phil Rosenberg, se ha mostrado dispuesto a reunirse con él, pero condicionó ese encuentro a la cancelación de sus actuaciones.
La organización Campaign Against Antisemitism ha celebrado la decisión gubernamental: “Cuando afirma que el antisemitismo no tiene cabida en el Reino Unido, ha respaldado sus palabras con hechos”.
Incertidumbre sobre la gira europea de Ye
El episodio introduce incertidumbre sobre la viabilidad del tramo europeo de la gira Ye Live Concert Tour, tras varios años sin grandes actuaciones en directo. El propio festival Wireless, uno de los principales eventos musicales del verano británico con aforos de hasta 50.000 personas diarias, había presentado su regreso con Ye como principal reclamo tras días de controversia.
El veto británico no es un caso aislado. Según ha recordado The New York Times, Australia ya había bloqueado previamente la entrada del artista por motivos similares. En Reino Unido, la medida resulta poco habitual: el precedente más cercano se remonta a 2015, cuando el rapero Tyler, The Creator fue excluido temporalmente por letras consideradas homófobas.
Mientras tanto, la gira internacional de Ye sigue en pie sobre el papel. El calendario incluye fechas en Europa y Asia hasta agosto, entre ellas una actuación prevista en Madrid el próximo 30 de julio, en el estadio Riyadh Air Metropolitano. La decisión británica abre ahora la incógnita sobre posibles restricciones en otros países y sobre la viabilidad de ese itinerario.
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