La autora que firmaba como Freida McFadden ha dejado de esconderse. Tras años de seudónimo, peluca y gafas como parte de una identidad pública deliberadamente difusa, ha revelado que su nombre real es Sara Cohen y que su otra vida transcurría hasta hace poco en un hospital, como médica especializada en trastornos cerebrales.
“Estoy en un punto de mi carrera en el que estoy cansada de que sea un secreto. Estoy harta de que la gente debata si soy una persona real o si soy tres hombres", ha declarado en una entrevista exclusiva con USA Today, parece que pensando en el trío de Carmen Mola, ya desvelado tras ganar el Planeta en 2021. Soy una persona real, tengo una identidad real y no tengo nada que ocultar”, ha dicho .
La revelación llega después de la consolidación de su fenómeno editorial y del salto a la pantalla de La asistenta, estrenada en 2025 con Sydney Sweeney y Amanda Seyfried, y con una segunda entrega en camino. El momento, según la propia autora, no es casual: “Ha llegado el momento”.
La doble vida de la doctora Cohen
Durante años, Cohen ha sostenido una doble vida. Publicaba novelas de suspense doméstico mientras mantenía su actividad clínica. El seudónimo no respondía a una estrategia literaria sino a una necesidad práctica: evitar que su identidad como escritora interfiriera con su trabajo médico, que ya era conocido pero no se había precisado. Para las fotos promocionales se ponía una peluca evidente y se vestía como otra persona, y en algunas entrevistas por Zoom se ponía postizos y gafas de broma.
“Mi objetivo siempre fue mantenerlo en secreto hasta estar preparada para apartarme de mi trabajo como médica, para que no ocurriera que todo el mundo a mi alrededor lo supiera de repente y eso comprometiera mi capacidad para ejercer”, ha explicado. Ese repliegue se produjo progresivamente: dejó la práctica a tiempo completo a finales de 2023 y hoy, dice, trabaja “una o dos veces al mes”.
El secreto, sin embargo, no fue hermético. Sus compañeros de hospital terminaron descubriéndolo. “Fueron muy amables al respecto”, ha señalado. Muchos ya eran lectores suyos sin saberlo.
Un fenómeno fuera de control
A estas alturas, el fenómeno McFadden ya se ha ido de madre. Lleva meses con varias de sus entregas engre los thrillers más vendidos en Amazon, después de que su autora haya trabajado durante años en la sombre, alimentando una maquinaria narrativa de capítulos breves, giros constantes y consumo inmediato. Hasta ahora se sabía lo esencial –médico estadounidense, vida familiar frente al mar, producción sostenida–, pero no el nombre. Mi vida “es mucho más aburrida que cualquier cosa que ocurra en mis libros”, bromea.
Cohen insiste en que la identidad literaria y la persona siempre han coincidido. “Aunque no haya dicho mi nombre real hasta ahora, siento que siempre he compartido quién soy realmente y que todo lo que he contado era verdad”. Y añade: “Aunque el nombre sea una sorpresa, nada más lo será”. El dispositivo para ocultarse, peluca incluida, tenía una explicación menos calculada. “No tengo ni idea de cómo peinarme”, ha dicho. Las gafas, en cambio, son reales. Cuesta creer que sus pacientes y compañeros no la reconocieran.
La doctora Cohen mantendrá el nombre de Freida McFadden como firma. La marca, consolidada en listas de ventas y comunidades lectoras digitales, no se disuelve con la revelación. Tampoco su método: escritura constante y una relación directa con un público que consume con voracidad sus libros.
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