Con la playa y la piscina convertidas en parte de la rutina veraniega, los bikinis y bañadores pasan por una auténtica prueba de resistencia. Cloro, sal, arena, crema solar, sudor y horas de exposición al sol hacen que estas prendas sufran un desgaste constante. El resultado suele verse al verano siguiente con colores apagados, tejidos deformados o elásticos que han perdido su firmeza.

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Sin embargo, gran parte de ese deterioro puede evitarse con una rutina de cuidado sencilla. La clave no está en lavarlos menos para "protegerlos", sino en hacerlo correctamente y justo después de cada uso.

Por qué es importante el aclarado inmediato

A veces cometemos el error de pensar que si solo nos hemos dado un baño rápido o tomado el sol, el bikini está limpio. Sin embargo, no lavar el bikini después de varios usos favorece la acumulación de restos de cloro, sal y suciedad, que terminan acelerando el desgaste de las fibras. Además, mantener la prenda húmeda durante horas puede favorecer la proliferación de bacterias y hongos, aumentando el riesgo de irritaciones o molestias cutáneas.

Por ello, el primer paso empieza al salir de la playa o la piscina, enjuagando el bikini con agua dulce lo antes posible. Así se eliminan gran parte de los residuos antes de que permanezcan demasiado tiempo sobre las fibras. Tampoco conviene dejar la prenda húmeda durante horas dentro de una bolsa o mochila, ya que la falta de ventilación acelera tanto el deterioro de los elásticos como la aparición de malos olores.

Cómo lavar un bikini o bañador sin estropearlo: ¿a mano o a máquina?

Siempre que sea posible, el lavado a mano sigue siendo la opción más recomendable. Basta con utilizar agua fría y un detergente suave o específico para prendas delicadas, frotando con suavidad y sin retorcer la tela para escurrirla. Si prefieres utilizar la lavadora porque haces un uso intensivo de los bañadores durante el verano, hay algunos consejos que conviene tener en cuenta.

  • Opta siempre por un programa para ropa delicada, con agua fría (máximo 30°C) y un centrifugado muy suave.
  • Usa una bolsa de red. Introduce los bikinis del revés en una bolsa de lavado para evitar el roce con cremalleras, botones o tejidos más gruesos de otras prendas.
  • El error más común es utilizar suavizante. Muchas personas lo añaden pensando que cuidará el tejido, pero ocurre justo lo contrario. Los suavizantes pueden dejar residuos sobre las fibras elásticas y contribuir a que pierdan parte de su elasticidad con el tiempo.

Cinco errores que acortan la vida de tu ropa de baño

A menudo dañamos estas prendas sin darnos cuenta. Estos son los hábitos que más factura les pasan a lo largo del verano:

  1. Guardarlo húmedo dentro de una bolsa de playa o mochila durante horas.
  2. Dejar que los restos de sal o cloro permanezcan en el tejido hasta el día siguiente.
  3. Utilizar suavizante en la lavadora, restando elasticidad a la licra.
  4. Retorcer la prenda con fuerza para escurrir el exceso de agua.
  5. Secarlo al sol directo o utilizar la secadora (el calor acelera el deterioro de las fibras elásticas y puede hacer que pierdan antes su forma).

¿Qué pasa con el truco del vinagre y el bicarbonato?

Cada verano vuelven a hacerse virales remedios caseros en redes sociales que prometen conservar los bikinis y bañadores como nuevos durante años. Uno de los más conocidos consiste en dejarlos unos minutos en remojo con agua fría, un chorro de vinagre blanco o de manzana, bicarbonato y sal antes de guardarlos al finalizar la temporada.

Aunque es un truco muy popular, la mezcla no ofrece los beneficios que suelen atribuirse en redes sociales. El vinagre (un ácido) y el bicarbonato (una base) reaccionan químicamente entre sí al juntarse, lo que hace que se neutralicen mutuamente y que gran parte de sus propiedades iniciales desaparezcan.

Si se quiere utilizar un baño con un poco de vinagre como limpieza puntual al terminar el verano, no supone un problema para la mayoría de tejidos, pero no sustituye un lavado adecuado ni resulta necesario después de cada uso.

Cómo guardarlos cuando acabe el verano para que no se deformen

Aunque todavía queden semanas de sol, merece la pena tener en cuenta cómo guardar los bikinis y bañadores cuando termine la temporada.

  • Secado absoluto. Haz un último lavado a fondo y asegúrate de que estén 100 % secos. La humedad retenida durante meses puede favorecer la aparición de moho y malos olores.
  • Adiós a los nudos. Si el bikini tiene tiras o lazos, déjalos desatados para que el tejido no permanezca doblado y bajo tensión durante el invierno.
  • Cuidado con las copas. En los bikinis con copa rígida o aros, evita doblar una copa dentro de la otra. Colócalos estirados y alineados en fila en el cajón para que mantengan su estructura original sin deformarse.

Con estos sencillos cuidados, el tejido conservará su elasticidad, los colores aguantarán brillantes mucho más tiempo y, cuando vuelva el buen tiempo, el traje de baño estará listo para volver a la playa sin que se note que es uno viejo.