La llamada del Ministerio de Cultura pilló a Aida dos Santos (Algarve, 1992) en su casa, teletrabajando entre pantallas de datos y tareas de investigación social. Un marco cotidiano para recibir el fallo del Premio Nacional de Ensayo 2026, dotado con 30.000 euros, por su obra Hijas del hormigón: historias de clasismo, sexismo y violencia en las periferias españolas (editorial Debate). Un reconocimiento de máximo nivel institucional que llega, paradójicamente, en un momento en que las grietas de la periferia han tomado el centro del escenario político.
El premio coincide en el calendario con la marejada social desencadenada en las últimas semanas tras el desahucio de Maricarmen y las posteriores protestas y acampadas en la Puerta del Sol, un malestar que propició unos malogrados decretos de vivienda y terminó por dinamitar la estabilidad parlamentaria hasta empujar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a convocar elecciones anticipadas para el próximo 29 de noviembre. La literatura de ideas y el mapa electoral se cruzan así, casi de forma inevitable, en una obra que aborda de lleno el problema de la vivienda y la asfixia económica de las clases populares.
"Es todo tan descabellado, está todo tan roto, se ha desequilibrado todo tantísimo... Es imposible vivir en ningún sitio ya y me da muchísima pena por tantísimas cosas que los jóvenes están dejando de hacer por pagar el alquiler", reconocía la autora en declaraciones a Europa Press tras conocer la noticia. Licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense y con dos premios CEDEJEM de ensayo europeo a sus espaldas, Dos Santos ha dejado claro que su análisis no se queda en el papel: de hecho, apoya sin fisuras la huelga general de 24 horas prevista para este otoño. "Hay motivos de sobra porque se ha desconectado el salario de la vivienda. A los empresarios les parece mal que haya una huelga porque no podemos pagar el alquiler; tendrán que subir ellos los salarios para que podamos pagarlo, a ver quién puede más".
La exclusión de la mujer en la ciudad
En su diagnóstico, las tensiones habitacionales no solo sofocan a las familias, sino que exponen las costuras de la propia gobernabilidad. La ensayista apunta al agotamiento del bloque de investidura y al repliegue de fuerzas como Junts hacia sus posiciones tradicionales: "Se han puesto de manifiesto los límites de un Gobierno de izquierdas en minoría. Ha estallado la posición socioeconómica de Junts, que necesitó al PSOE para indultos y amnistías, pero cuando la burguesía catalana vuelve a estar en su sitio y no se la mira como delincuente, regresa a su posición de clase para defender sus intereses como propietarios y rentistas".
Es precisamente esa capacidad para conectar la vivencia personal con el engranaje socioeconómico lo que ha encandilado al jurado presidido por la directora general del Libro, María José Gálvez. En su acta, los vocales han destacado que Hijas del hormigón convierte los testimonios individuales de las trabajadoras del extrarradio en "una profunda reflexión colectiva que pone de manifiesto la intersección entre racismo, clasismo, violencia y sexismo en las lógicas de exclusión contemporáneas".
El jurado ha valorado una aproximación "enriquecedora, osada y original" que "combate los miserabilismos y la visión tradicionalmente masculina de la clase obrera", otorgando el premio a lo que definen como un "ensayo encarnado y necesario que nos interpela directamente como sociedad, invitándonos con urgencia al análisis de una problemática sistemáticamente ignorada".
Dos Santos toma el relevo de Remedios Zafra –galardonada en 2025 y miembro del jurado de este año– y suma su nombre a un palmarés donde constan referentes como Irene Vallejo, Joan-Carles Mèlich, Ramón Andrés, Xosé Manuel Núñez Seixas o Adela Cortina. "Cuando llega tu primer libro a librerías, nunca crees que vaya a significar tanto. Ya con el 'sí' de la editorial yo había tocado techo", confesaba la autora. Sin embargo, en vísperas de una campaña electoral inevitablemente marcada por la emergencia habitacional, su retrato de las periferias olvidadas se convierte, no solo en una elección oportuna por parte del jurado reunido por el Ministerio de Cultura encabezado por Ernest Urtasun, sino en una lectura insoslayable.
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