Es el primer marco de convivencia, habitualmente protegido. Amable y seguro al inicio, complejo y no siempre cómodo al final. Cada familia plantea códigos propios en los que sus miembros intentan encajar, sobrevivir o simplemente salir. Un entorno que no está libre de los cambios, avances y transformaciones del exterior, ni de las consecuencias del paso del tiempo. El envejecimiento, el choque intergeneracional o la libertad de opción de vida y opinión frente a lo socialmente aceptado son sólo algunos de los aspectos que la escritora Julia Navarro plantea en su última novela, Una familia moderna (Plaza & Janés).
"Reflexiono sobre la sociedad de hoy", asegura la autora. Lo hace a través de Martha y Thomas, una pareja clasificada en los conceptos 'modernos' de la familia, acomodada y progresista. Pertenecientes a la vanguardia artística y cultural de Madrid, a sus 70 años afrontan el inicio del otoño de su matrimonio y la llegada del final de un pasado que fue brillante en un mundo que, desconcertados, ven cambiar ante sus ojos a gran velocidad. El impacto del envejecimiento obsesiona a Martha, dispuesta a librar una batalla contra el paso del tiempo y su deterioro físico, doloroso para una bailarina que brilló en prestigiosas compañías de ballet. Él, Thomas, filósofo, se hace mayor con una sensacion de estar desubicado y perplejo ante un mundo cuyas reglas ya no comprende. El desconcierto que siente ante muchos de los dogmas ideológicos que priman hoy no deja de aumentar.
Una familia 'moderna' que completan la hija, Felicitas, directora de un medio digital y que simboliza la contradicción de la vida moderna en una cultura de exposición en redes. Madre soltera, progresista, pero que en realidad vive presa del reconocimiento virtual y las apariencias. Penny, su hija adolescente, representa la ruptura total con las generaciones precedentes: una joven dispuesta a desafiar todas las convenciones. Su ideario radical, su activismo y su lenguaje irrumpen como un terremoto en el corazón de la familia de Martha y Thomas. Y ante todos ellos, Lucía, la empleada doméstica hondureña que observa la vida, reproches y quejas de una familia acomodada a la que sirve mientras su mundo convive con las dificultades reales de una vida de subsistencia.
Choque generacional y las nuevas tecnologías
"El mundo ha cambiado la estructura familiar más en 30 años que en los 20 siglos anteriores", asegura Julia Navarro a El Independiente: "Ahora las relaciones son más horizontales y afortunadamente hay más modelos de familia. Los espacios de libertad se han ensanchado y eso hace que las relaciones sean diferentes", señala. En las ‘familias modernas’ es la comunicación entre generaciones uno de los elementos que guía la historia y que Navarro considera que no es algo nuevo: "Es algo que se ha producido también en el pasado". Sin embargo, apunta hacia una razón que ahora lo ha hecho diferente, más acentuado: "En los últimos 30 o 40 años las nuevas tecnologías han cambiado el paradigma de la sociedad".
La sociedad parece políticamente más libre, pero la gente se autocensura para no salirse del carril de lo que se considera que es correcto”
Junto a la incomunicación entre generaciones, el cada vez mayor peso social de un discurso único, de "lo políticamente correcto" que ha estrechado el margen a la discrepancia y a la libertad de opinión, preocupa a Navarro. Lo refleja en Una familia moderna: "Estamos ante una sociedad que parece políticamente más libre, pero la gente se autocensura para no salirse del carril de lo que se considera que es correcto, de lo que hay que pensar. Esto me preocupa", asegura. Reconoce que le suscita inquietud observar cómo se está construyendo "una sociedad en la que apenas hay margen para la discrepancia; la discrepancia se ve con terror. Yo quiero vivir en una sociedad libre, donde la gente pueda pensar libremente": "Sólo a través de la discrepancia se puede avanzar, si no, la historia sería una foto fija".
La carrera contra el envejecimiento... y la muerte
El tercer eje que Navarro ha querido introducir en su último trabajo es el envejecimiento, la muerte y el modo en el que la sociedad actual se enfrenta a ella. Lo hace a través de Martha, una mujer que busca frenar el paso del tiempo y el desgaste vital en un intento por esquivar lo inevitable: "En nuestra sociedad se ha iniciado una especie de carrera contra la vejez. ¿Es sólo deseo de parecer más jóvenes o hay algo más? Es una carrera por detener el tiempo, como si se pudiera detener y retrasar el momento al que todos vamos a llegar, que es la muerte. Todos tenemos una cita ineludible con la muerte".
Navarro insta a las nuevas generaciones, a la juventud, a aprovechar "vuestro tiempo", que es el ahora: "Tenéis que hacer lo que os dé la gana". A los mayores -"yo ya soy mayor"- les invita a "no perder nunca la curiosidad": "El día que la pierdes, que crees que ya lo sabes todo, que dejas de escuchar al otro, estás resignándote a entrar en esa pendiente que te conduce a la muerte".
En 'Una familia' moderna no hay reflejo de Navarro ni de su experiencia personal. Es solo una historia más que ha creado: "Yo no me cuento en mis libros, nunca estoy en mis novelas, no soy ninguno de sus personajes. Los lectores siempre buscan al autor en alguno de los personajes, pero les digo que no hagan ese ejercicio; es inútil. Yo no estoy. Yo cuento historias, pero no mi historia".
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