Londres, 1903. Dorothy Levitt salta a la fama tras convertirse en la primera piloto de carreras de Reino Unido y una de las primeras del mundo. Las fotografías al volante de su automóvil ocupan la primera plana de los periódicos. En una época en la que la conducción era un asunto de hombres, la hazaña es recibida con desdén e incluso con amenazas, pues muchos temen que el ejemplo de Levitt anime a otras mujeres a aprender a conducir o, aún peor, a ser independientes.

Además de ser la primera inglesa en participar en una carrera, inventó el espejo retrovisor por casualidad, ya que utilizaba un espejo que sacaba por la ventanilla para ver quién venía detrás.

Celia Santos ha querido hacer un homenaje a Dorothy Levitt con la publicación de su libro Más rápida que la vida. En El Independiente hemos aprovechado para hablar con la autora, que nos ha contado lo que implicaba ser mujer a finales del siglo XIX y principios del XX: «En la mayoría de los casos, suponía convertirse en madre, esposa, hermana y poco más. Un adorno con el que los hombres se paseaban por los grandes salones, o una esclava con jornadas imposibles. Muchas como Dorothy marcaron un hito y rompieron con esos convencionalismos».

Dorothy pertenecía a un estrato social medio elevado y tenía más permisividad, pero el hecho de que su economía fuera más holgada «no evitó que tuviera que saltar las barreras del machismo, que trataba de impedir que pudiéramos avanzar al mismo ritmo que ellos», explica la autora.

Gracias a su osadía, completó hazañas dignas de recordar: ganó todas las carreras en las que compitió, e hizo pruebas con lanchas motoras. Además, era una gran amazona, jugadora de póker y tenía licencia para pilotar aviones. Con todo esto dio voz a mujeres que no la tenían, que no podían manifestarse. Por suerte, las carreras y sus proezas llegaban hasta los los medios de comunicación.

Dorothy al volante: récord tras récord

En abril de 1903, Levitt se convirtió en la primera mujer inglesa en competir en una carrera. Aunque no ganara, escribió en su diario lo siguiente: «irá mejor la próxima vez».

Durante los cinco años siguientes compitió en pruebas de velocidad, escaladas y pruebas de resistencia. En la carrera de resistencia Hereford de 1,000 millas, completó el curso en cinco días sin ningún ‘mecánico de conducción’ y solamente se le resistió la victoria cuando una válvula de aguja se soltó el último día. Ella misma lo arregló, pero tardó más de los 20 minutos permitidos y fue descalificada.

No hay mayor libertad para una mujer que ir al volante de su propio vehículo

En marzo de 1905, grabó el «viaje más largo logrado por una mujer conductora» cuando condujo su De Dion Bouton de un solo cilindro desde Londres a Liverpool y regresó en dos días, haciendo sus propias reparaciones.

Pronto siguieron los récords de velocidad, y en 1906 logró el récord mundial de velocidad de las mujeres con una carrera de vuelo de 91 mph en Blackpool. Los periódicos la llamaron «La chica más rápida de la tierra».

Una conductora feminista

«Lo que me ha animado a escribir este libro es dar a conocer la lucha por los derechos que tenemos las mujeres ahora» explica Celia Santos. Hubo mujeres que durante cien años estuvieron reivindicando el el voto femenino, la igualdad de derechos con respecto a los hombres, y sueldos equiparables que pudieran garantizar su independencia económica. Según la autora, «hasta hace unas décadas, las mujeres vivíamos en situación de semi esclavitud. Gracias a Dorothy y mujeres como ella, todo cambió» cuenta la autora.

Con ellas, el panorama de las mujeres cambió, como por ejemplo con el caso de las Sufragistas en Reino Unido, que comenzaron a luchar en la época en la que se desarrolla esta novela. Fueron mujeres que pagaron con su vida y su salud, todo por conseguir el derecho al voto. «Hoy en día, todavía hay muchas mujeres que no disfrutan de algo tan sencillo como dar un paseo o entrar solas a un café. El feminismo es una necesidad».

Dorothy es una figura que quedó relegada y olvidada, aunque hay referencias en alguna enciclopedia o publicación particular. «He querido, con esta novela, hacerle un pequeño homenaje porque representó una pizca de libertad de la que todas disfrutamos y por la que estamos luchando». Ha llegado el momento de recordar a Dorothy y reivindicarla con esta novela.

Más que un icono, Dorothy es una luchadora que peleó por lo que quería: conducir su propio coche y su propia vida. «No hay mayor libertad para una mujer que ir al volante de su propio vehículo. No quería que le dijesen cómo se tiene que conducir y de qué forma».

En definitiva, hubo muchas mujeres que, al igual que Dorothy, lucharon por nuestros derechos y que no deben ser olvidadas ni quedarse cogiendo polvo en las estanterías de las bibliotecas. «Hay que darles vida con nuestro reconocimiento», sentencia la autora.

Los consejos para conducir que daba Dorothy

Suena como una mujer que te gustaría conocer, ¿verdad? Bueno, tenemos la siguiente mejor opción: consejos sobre cómo conducir de parte del propio poseedor del récord. Las columnas de conducción de Levitt para el Daily Graphic se recopilaron, revisaron y publicaron en un libro de 1909 titulado La mujer y el automóvil: un pequeño manual para todas las mujeres que conducen o quieren conducir.

El libro de Levitt está claramente escrito para mujeres y aborda sus preocupaciones específicas. En un momento en que las mujeres eran ciudadanas legalmente de segunda clase en muchos aspectos, debe haber sido un gran empoderamiento darse cuenta de que, independientemente del género, podría haber un lugar para ti en las carreteras. Estos son algunos de sus mejores consejos:

  • No tengas miedo de tu coche.
  • Utiliza un automóvil monocilíndrico De Dion porque «es sinónimo de simplicidad y confianza».
  • Viste cómoda.
  • No utillices encajes ni complementos.
  • Emplea la guantera como almacén: guantes limpos, pañuelo extra, horquillas, alfileres, un espejo de mano y chocolate.