El escritor portugués António Lobo Antunes, una de las voces más influyentes de la narrativa europea de las últimas décadas, ha muerto este jueves en Lisboa a los 83 años, según ha confirmado a EFE un portavoz de la editorial Leya, responsable de la publicación de varias de sus obras.
Autor de más de una treintena de novelas, Lobo Antunes ha ocupado durante décadas un lugar central en la literatura portuguesa contemporánea y ha sido considerado de forma recurrente como candidato al Premio Nobel de Literatura. Su obra –traducida a numerosos idiomas y ampliamente publicada en España– ha explorado con intensidad obsesiva temas como la memoria, la guerra colonial, la soledad, el amor o la locura.
Nacido en Lisboa en 1942 en el seno de una familia de la burguesía portuguesa, estudió Medicina y se especializó en Psiquiatría. La experiencia que marcó su vida –y, más tarde, su literatura– fue su destino como médico militar en Angola durante la guerra colonial portuguesa. A su regreso abandonó progresivamente la práctica clínica y se dedicó por completo a la escritura.
Una obra exigente
Su debut literario llegó en 1979 con Memória de Elefante (Memoria de elefante), al que siguió ese mismo año Os Cus de Judas (En el culo del mundo), novela que lo situó de inmediato entre las voces más poderosas de la narrativa portuguesa. A partir de ahí construyó una obra extensa y exigente para el lector, caracterizada por estructuras narrativas fragmentarias, voces superpuestas y una intensa exploración psicológica.
Entre sus títulos más conocidos figuran Ayer no te vi en Babilonia, Mi nombre es Legión, El archipiélago del insomnio, ¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar?, Sobre los ríos que van, Comisión de las lágrimas o De la naturaleza de los dioses. Su trayectoria ha sido reconocida con numerosos premios internacionales, entre ellos el Premio Camões –el principal galardón en lengua portuguesa– en 2007, además del Premio Jerusalén, el FIL de Literatura en Lenguas Romances o el Premio Internacional Nonino.
Literatura intuitiva
Lobo Antunes solía describir su método de escritura como un proceso poco planificado y guiado por la memoria. En una de las entrevistas recordadas este jueves por el semanario Expresso, explicaba: “Las imágenes me llegan sin saber muy bien cómo ni de dónde”, una afirmación que condensaba la naturaleza intuitiva de su literatura.
En el mapa reciente de la narrativa portuguesa, su figura ha ocupado un lugar singular. Como recuerda el ensayista y profesor Antonio Sáez Delgado, uno de los principales especialistas en literatura portuguesa en España, la tradición literaria del país en el último siglo se articula en torno a nombres mayores como Fernando Pessoa o José Saramago, junto a los cuales António Lobo Antunes ha representado un “universo literario tan personal como exigente para el lector”.
Ese universo –marcado por la memoria de la guerra, la introspección psicológica y una prosa de ritmo hipnótico– ha hecho de Lobo Antunes una de las voces más singulares de la literatura europea contemporánea. Su obra ha seguido ampliándose hasta los últimos años, consolidando un proyecto literario que ha atravesado más de cuatro décadas de escritura y que deja una de las bibliografías más intensas y reconocibles de la narrativa portuguesa reciente.
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