El Independiente

Por qué la UE no prohibirá los kebab (ni las hamburguesas)

Kebab hamburguesa

Europa seguirá comiendo kebab. Pero sin fosfatos. En las últimas horas había circulado el bulo de que la Eurocámara iba a prohibir su consumo por contener estos aditivos (ácido fosfórico, di y tri fosfatos y polifosfatos) que alargan la vida y mejoran la consistencia de la carne. Sin embargo, esta sustancia está ya prohibida en la Unión Europea, con algunas generosas excepciones. La Comisión había propuesto levantar el veto.

La comisión de Salud del Parlamento Europeo, por el contrario, ha rechazado este martes una propuesta por la que se autorizaría la presencia de aditivos como fosfatos en la carne de kebab, ya sea de cordero, ternera o pollo, por sus posibles efectos sobre la salud de los seres humanos.


Qué son los fosfatos y qué tienen que ver con la carne de kebab o hamburguesa | Vídeo: Mario Viciosa

 

Esta objeción ha sido aprobada con 32 votos a favor y 22 en contra en la comisión europarlamentaria. La propuesta de Bruselas quedará bloqueada si también recibe el respaldo de la Eurocámara durante la sesión plenaria de mediados de Diciembre.

¿Quiere decir eso que los kebabs no llevan fosfatos? Teóricamente no. Pero eso no lo puede saber el consumidor fácilmente. La normativa no dice nada de este tipo de preparados de origen turco. Se adquieren en el restaurante sin etiquetado, a diferencia de otros productos que sí llevan estas moléculas con fósforos: de embutidos a refrescos, en su lista de ingredientes aparecen a veces los E-338-452. Eso son fosfatos autorizados, presentes, por ejemplo, en el derivado de carne picada llamado burger meat de bandeja.

Kebab de mejor sabor, más pesado y jugoso

Las normas europeas prohíben, en términos generales, la presencia de fosfatos en preparaciones de carne como la de kebab o picada (siempre que se la denomine carne), pero estos aditivos están cada vez más presentes debido a la aprobación de excepciones para determinados productos, especialmente en preparados de algunas regiones del este de Europa. El objetivo es proteger su sabor y retener el agua. Además, por esta última razón, aumenta su peso. Eso permitiría a los kebab mantener mejor su verticalidad mientras se cocina. Productores alemanes de kebab demandaban levantar las restricciones para hacer el suyo más competitivo frente al kebab desregulado extracomunitario.

Los eurodiputados socialistas y liberales han recordado la existencia de estudios de 2012 y 2013 que demuestran la relación de los fosfatos en alimentos con unos mayores riesgos cardiovasculares. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), por el contrario, descarta que la posibilidad de atribuir este riesgo a la ingesta de fosfatos. Con todo, la UE tira de cautela.

Restaurante de kebab en la calle San Bernardo de Madrid Mario Viciosa

A diferencia de los fosfatos presentes de manera natural en carnes y pescados, la molécula añadida es más simple y se absorbe mejor por el intestino, llegando a riñones y arterias con facilidad. Las personas mayores, con función renal disminuída, tienen problemas para deshacerse del exceso de fósforo, cuyo máximo recomendado está en los 700 mg diarios. “Los últimos estudios sugieren que, en realidad, el fósforo podría estar acelerando el envejecimiento. Y los platos preparados lo contienen en exceso”, señalaba el pasado domingo Alberto Ortiz Arduan, jefe de Servicio de Nefrología del Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz en una entrevista a ABC.

Esta agencia europea, en cualquier caso, ha garantizado que evaluará de nuevo los posibles efectos de la presencia de fosfatos en alimentos como aditivos antes del 31 de diciembre del próximo año.

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