El colágeno se ha convertido en uno de los suplementos más populares del mercado. Desde cápsulas hasta polvos saborizados, se promete que puede mejorar la piel, fortalecer articulaciones y hasta retrasar los signos del envejecimiento. Pero, ¿qué dice la ciencia sobre su eficacia?
Qué es el colágeno y por qué interesa
El colágeno es la proteína más abundante en el cuerpo humano. Forma parte de la piel, los tendones, los huesos y los cartílagos. Con la edad, su producción natural disminuye, lo que puede traducirse en arrugas, menor elasticidad de la piel y cierta fragilidad articular. La idea detrás de los suplementos es simple: aportar colágeno externo para compensar esa pérdida.
Lo que la ciencia respalda
- Piel: Algunos estudios muestran que la ingesta de colágeno hidrolizado podría mejorar la elasticidad y la hidratación de la piel tras varias semanas de uso. Sin embargo, los efectos suelen ser modestos y no todas las investigaciones coinciden en la magnitud del beneficio.
- Articulaciones: Existen indicios de que el colágeno puede aliviar molestias articulares leves y mejorar la movilidad en personas con osteoartritis. No obstante, no se trata de un tratamiento milagroso, y sus efectos son más preventivos o complementarios que curativos.
- Cabello, uñas y huesos: La evidencia científica sobre estos aspectos es limitada. Algunos estudios preliminares sugieren mejoras leves, pero todavía no se puede afirmar con certeza que los suplementos de colágeno tengan un impacto significativo en estos ámbitos.
Así actúa realmente el colágeno ingerido
Cuando se consume colágeno, el cuerpo lo descompone en aminoácidos y péptidos. Estos compuestos se usan según las necesidades del organismo, lo que significa que no hay garantía de que lleguen directamente a la piel o las articulaciones. La suplementación puede contribuir a la disponibilidad de los aminoácidos necesarios para producir colágeno, pero no actúa como un "relleno" directo de tejidos.
Riesgos y precauciones
En general, los suplementos de colágeno se consideran seguros cuando se usan en dosis habituales (2,5–15 gramos diarios). Pueden causar molestias digestivas leves y, en algunos casos, reacciones alérgicas si provienen de fuentes animales como pescado o huevo. Además, la regulación de estos productos es limitada, por lo que la calidad puede variar entre marcas.
Alternativas naturales
El organismo puede mantener una buena producción de colágeno si se sigue una dieta equilibrada: proteínas de calidad (carne, pescado, huevos, legumbres), vitamina C (cítricos, pimientos) y minerales como zinc y cobre (frutos secos, semillas). Complementar estos hábitos con un estilo de vida saludable -protección solar, ejercicio, evitar tabaco y exceso de azúcar- puede tener efectos similares o superiores a los suplementos.
En definitiva, la base para mantener piel y articulaciones saludables sigue siendo una alimentación equilibrada y un estilo de vida consciente, mientras que los suplementos de colágeno pueden ser un apoyo, pero no la solución principal. Tomar colágeno no es imprescindible. Puede ofrecer beneficios modestos en piel y articulaciones para algunas personas, pero no reemplaza hábitos saludables ni garantiza resultados milagrosos. Si decides probarlo, conviene tener expectativas realistas, elegir productos de calidad y consultar con un profesional de la salud si existen condiciones médicas, alergias o si se está embarazada o en lactancia.
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