El comienzo del día puede convertirse en un momento de gran importancia para el organismo. El momento en que salimos del estado de reposo para pasar al estado activo tiene efectos sobre la postura que adopta el propio cuerpo, sobre la respiración y sobre la sensación de equilibrio en general.
Con la simple acción de levantarse se puede contribuir a la reordenación de toda la estructura del cuerpo, desde su interior, y facilitar una mejora de la postura de una forma natural y sin esfuerzos ni grandes complicaciones. Se trata de saber aprovechar la primera acción del día para que la musculatura profunda se empiece a activar y, de este modo, permitir tener más estabilidad desde que uno se levanta.
Los ejercicios sin esfuerzo
El momento en el que el cuerpo pasa de estar tumbado a levantarse de la cama no es una mera cuestión automática, aunque así lo creen muchas personas que lo viven de esta manera. En ese momento se define cómo el cuerpo se va a organizar para el resto del día. Hacerlo con atención permite que la columna, la pelvis y el abdomen consigan una alineación más estable desde el primer momento.
Ordena el cuerpo
Sentarse sobre la cama con las plantas de los pies bien apoyadas en el suelo, levantándose de forma consciente para no caer en el colapso del cuerpo. Alargar el cuerpo hacia arriba, manteniendo el pecho en su lugar y mirando al frente. La postura va surgiendo desde la propia actividad de la persona. El cuerpo se va estirando, pero sin tensiones innecesarias.
Los ejercicios que despiertan la musculatura
Colocar una pelota de goma semiblanda entre las rodillas, por el lado de la ingle, y mantenerla con una ligera presión al levantarse, va a permitir tener una buena activación profunda. De este modo, al empezar a hacer esto se establecerá una conexión con los abductores, unos músculos que son necesarios para poder sentir la verticalidad del cuerpo e la estabilidad interno, y que va más allá de la fuerza.
Activación sin tensión
Una vez en esa posición erguida, bastará con mantener esa presión durante dos minutos, manteniendo la respiración fisiológica con la conciencia de no hacer una presión demasiado fuerte. Al mantener estática esa posición, el cuerpo se reorganiza automáticamente activando la faja abdominal, el transverso del abdomen y la musculatura profunda de la columna. Al soltar la pelota, permaneceremos con la sensación de verticalidad.
La efectividad de los ejercicios
La mañana es un momento especialmente válido para realizar estas acciones o ejercicios. El cuerpo viene de estar tumbado, de forma horizontal, y el sistema nervioso se encuentra más abierto. Antes de iniciar el ritmo rápido del día, este tipo de movimientos manda una clara señal de organización y presencia corporal.
Beneficio para las mujeres
A medida que van pasando los años, el estrés, los cambios hormonales y las demandas de la vida cotidiana, hacen que el cuerpo vaya perdiendo su referencia interna en cuanto a la estabilidad. Este ejercicio sencillo va a servir para reeditar la sensación de eje, de ligereza, de altura, con lo cual volveremos a una posición más erguida y a una respiración más fluida que tendrá grandes efectos a largo plazo si lo incluimos en una rutina diaria.
La práctica de este gesto cada mañana no exige de la persona preparación física ni aparataje de cierta complejidad. En solo dos minutos, el cuerpo encuentra una forma más eficiente de sostenerse, caminar y moverse a lo largo del día, en una mejora de la postura que se va produciendo casi sin darse cuenta, desde dentro a fuera, y cuyo efecto se percibe tanto en el propio cuerpo como en la manera de encarar la jornada.
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